Invertir en capital humano tiene recompensa

09 Febrero, 2017

Invertir en capital humano tiene recompensa


En 1992, cuando el prestigioso economista estadounidense Gary Becker recibió el Premio Nobel de Economía, ya destacó el valor de un factor de producción muy relevante: el capital humano. Becket entendía esta dinámica como el stock de conocimiento –tanto en el aspecto educativo como en el de experiencia profesional– y otras características de los trabajadores, como la salud o las habilidades interpersonales, que contribuyen a su productividad.

A lo largo de todo este tiempo, más de veinte años, diferentes estudios han demostrado que la inversión en capital humano se traduce en un empleo de más calidad: según los datos de la encuesta de estructura salarial de 2014 del INE, los trabajadores que habían completado como máximo la primera etapa de la enseñanza secundaria percibían un salario anual bruto de 18.041 €, mientras que el de los empleados con estudios universitarios alcanzaba los 35.494 €. Esta tendencia continúa vigente, según las estimaciones de CaixaBank Research. En concreto, se afirma que los trabajadores más cualificados suelen acceder a empleos mejor remunerados y más estables.

Además de la remuneración, hay otros índices que demuestran esta dinámica, uno de los cuales es la tasa de temporalidad. Según el estudio de CaixaBank Research elaborado a partir de datos del INE, los trabajadores que solo cuentan con educación primaria tienen una tasa de temporalidad mucho más elevada que los que tienen un título universitario. Los ciudadanos con un nivel educativo inferior también presentan mayores tasas de empleo parcial involuntario.

Formación y empleo de calidad

Otro de los puntos importantes es la formación profesional continuada, ya que evita la devaluación de los conocimientos adquiridos y sirve para potenciar nuevas capacidades y competencias de los trabajadores.

Finalmente, sería erróneo pensar que la solución es aumentar la formación de los trabajadores, ya que es necesario que haya un buen equilibrio entre la cualificación de los empleados y las habilidades que exige el puesto que ocupan. Según el estudio de CaixaBank Research elaborado a partir de datos del INE, un elevado porcentaje de los trabajadores posee un nivel educativo superior al requerido por el puesto de trabajo que ostenta.

Formación y empleo de calidad

Sin embargo, ello no refleja necesariamente un problema de sobrecualificación. En muchos casos, sucede que los empleados tienen un nivel de capacidades inferior al que se les exige por su nivel educativo. Según la encuesta de habilidades de adultos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2015, un 41% de los adultos con estudios superiores de España obtuvieron un resultado bajo en el test de habilidades profesionales, en comparación con el promedio del 27% de la OCDE.

Así pues, todos estos datos demuestran que rodearse de un capital humano profesional es clave para el desarrollo de una empresa. De hecho, esta es una de las cinco líneas estratégicas de CaixaBank: “Uno de los factores que han permitido a CaixaBank afrontar estos últimos diez años ha sido el liderazgo basado en la estabilidad y en su equipo humano, que ha seguido una estrategia de crecimiento durante la crisis del sistema financiero”, reveló el pasado mes de septiembre el director general de CaixaBank Juan Antonio Alcaraz.

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