Economistas con Nobel: James Tobin

10 Julio, 2017

Economistas con Nobel: James Tobin


Año 1981: la Real Academia de las Ciencias de Suecia anuncia su decisión final: “Se puede decir hoy de pocos economistas que hayan conseguido tantos seguidores y ejercido tal influencia”. Hablaban del keynesiano estadounidense James Tobin, que recibió el Premio Nobel de Economía por su “creativo y extenso trabajo en el análisis de los mercados financieros y sus relaciones con las decisiones de gastos, empleo, producción y precios”. “Hay tanta gente destacada que debería ganar el premio que yo no contaba con ello. Fue una sorpresa”, afirmaba Tobin tras recibir este reconocimiento.

Fue el décimo norteamericano en recibir el premio y su nominación fue para algunos círculos económicos, un mensaje de advertencia a la política monetarista del gobierno de Ronald Reagan. Hijo de una familia de clase media e influido por las ideas que surgieron a raíz de la Gran Depresión, siempre lo tuvo muy claro: “Era muy fácil interesarte por la economía porque estaba claro que las cosas que estaban mal en el mundo tenían mucho que ver con la economía”, confesó hace años al The New York Times.

“No jugárselo todo a una sola carta”

La Academia destacó su teoría de la selección de cartera, que analiza cómo los cambios en los mercados financieros influyen en el gasto y en el ahorro de los consumidores e inversionistas. Tobin quería sentar las bases microeconómicas de la demanda de dinero que Keynes ya había introducido años atrás. Su teoría explica cómo los individuos e instituciones intentan obtener el máximo partido en la combinación de riesgo, rendimiento y liquidez en sus inversiones de cartera.

Es decir, distribuyen su riqueza entre diferentes activos financieros para maximizar su utilidad, ya que todos ellos tienen diferentes riesgos y rendimientos. “La gente diversifica sus inversiones porque no quiere correr demasiados riesgos al manejar sus bienes”. Según explicaciones del propio Tobin, esta teoría es la de “no jugárselo todo a una sola carta” o la de “no poner todos los huevos en la misma cesta”.

La Tasa Tobin, a examen

Tobin fue profesor de las universidades de Yale y de Harvard, y miembro del Consejo de Gobierno de la Reserva Federal de EE. UU. Sin embargo, durante los últimos años de su vida y aunque él estaba en desacuerdo, se convirtió en una referencia para el movimiento antiglobalización. Todo surgió en 1972, cuando Tobin planteó establecer una tasa sobre los movimientos especulativos de divisas para gestionar la volatilidad del tipo de cambio, estimular la inversión productiva y frenar la especulación. La tasa surgió como respuesta al Gobierno de Richard Nixon, que anunció el fin de la convertibilidad del oro/dólar y dio lugar a un sistema de libre flotación. Es decir, Tobin quería eliminar movimientos destinados a ganar dinero con las fluctuaciones de los tipos de cambio, pero su propuesta no encajó.

Aun así, 20 años más tarde movimientos antiglobalización recuperaron su idea porque consideraban que la libre circulación de capitales era un punto desestabilizador de la democracia. Llamaron tasa Tobin a la propuesta de un gravamen sobre las transacciones financieras internacionales, es decir, una comisión añadida sobre todo movimiento –no solo divisas como proponía la tasa original. Fue en ese momento cuando Tobin decretó que “abusaban de su nombre”, señalando el uso erróneo de su idea inicial.

Pero la historia sigue. La teoría volvió a coger fuerza en 2011, cuando el ejecutivo europeo la propuso para paliar la recesión de los mercados financieros. A día de hoy se está debatiendo la aplicación de este proyecto y la llamada “tasa Tobin del siglo XXI” todavía está por llegar.

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