Edge computing, más velocidad y capacidad

08 Mayo, 2018

Edge computing, más velocidad y capacidad


Cuando ya más o menos nos habíamos familiarizado con conceptos como el Internet de las Cosas (en inglés, IoT), es decir, la interconexión con Internet de los objetos cotidianos, o el cloud computing, esto es, los servicios informáticos que se ofrecen a través de Internet o en la nube, ya se está empezando a hablar de un nuevo modelo: el edge computing.

Según el informático Javier Pastor, “los millones de dispositivos de esa Internet de las Cosas que nos rodea tienen un problema: recolectan información, pero no hacen nada con ella. La envían a la nube, donde grandes centros de datos la procesan para obtener ciertas conclusiones o activar ciertos eventos. Ese funcionamiento pasivo de todos esos dispositivos es lo que quiere cambiar el llamado edge computing, un tipo de filosofía aplicable especialmente en escenarios empresariales e industriales que aporta mucha más autonomía a todos esos dispositivos, ya que hace que sean algo más «listos»”.

Esencialmente, el edge computing permite que los datos producidos por los dispositivos de la Internet de las Cosas se procesen más cerca de donde se crearon en lugar de enviarlos a través de largos recorridos para que lleguen a centros de datos y nubes de computación. Se trata de una red de malla de microcentros de datos, explica la empresa IDC, que procesa o almacena la información valiosa de forma local para después enviar los datos recibidos a un centro de datos central o a un repositorio de almacenamiento en la nube, pero en un área inferior a los 100 pies cuadrados —unos 9,3 metros cuadrados—.

Así pues, es lo que ya hace por ejemplo Netflix para distribuir sus contenidos. Los archivos digitales que son las películas o series que vemos en nuestros dispositivos conectados a Internet no se encuentran alojados en Estados Unidos, sino en servidores que están situados lo más cerca posible del usuario final, lo que proporciona una mejor experiencia de streaming.

Cuatro grandes ventajas del edge computing

Descentralizar de esta forma el poder de computación hasta el borde de la red, es decir, lo más cerca posible de los clientes, tiene cuatro grandes ventajas con respecto a los sistemas centralizados.

En primer lugar, la más obvia: una mayor velocidad. Los sistemas centralizados pueden generar retrasos en la recepción y el procesamiento de los datos, un problema que el edge computing reduce de forma considerable.

Además, asegura más disponibilidad y capacidad de recuperación. Hoy en día, es perfectamente normal operar en varios sitios, en diferentes países. Pero si se produce un fallo en cualquier lugar de la infraestructura, todo puede dejar de funcionar a la vez. En cambio, si los recursos de TI se colocan a lo largo de la red, será mucho más fácil garantizar el funcionamiento de todos los lugares remotos, independientemente de los fallos y de la fuente del problema.

Naturalmente, el almacenamiento es otra área en la que el edge computing puede contribuir a que las empresas ofrezcan mejores servicios, y con mayor valor añadido, a los clientes.

Finalmente, el nuevo modelo permite que las empresas aceleren en buena medida el análisis de datos, la piedra angular de muchas empresas de la economía digital, ya que estos son los que permiten averiguar desde cómo se comportan sus clientes hasta cuáles son las tendencias de futuro del mercado. Bienvenidos a la era del edge computing.

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