La industria de la Cuarta Revolución… en España

29 Diciembre, 2016

La industria de la Cuarta Revolución… en España


La industria inteligente llega a España para quedarse. Una revolución tecnológica que está transformando por completo la manera en que se trabajaba y producía hasta ahora. Esta nueva tendencia tiene su origen en el Internet de las cosas aplicado a la industria (IIOT), que permite interconectar todos los procesos industriales y obtener enormes cantidades de datos que, una vez recopilados y analizados, aportan información fundamental y muy valiosa para mejorar las decisiones y anticiparse a posibles amenazas.

En España, el sector industrial es clave para la economía. Según indica el artículo “El futuro de la industria en España” del Informe Mensual de CaixaBank Research, en 2014 el sector dio empleo a un 11,5% del total de trabajadores y su valor añadido bruto representó el 15% del PIB. Tal y como comenta Josep Mestres Domènech, del Departamento de Macroeconomía de CaixaBank, “la economía española dispone de un tejido industrial diverso, exportador y de productividad elevada”, por lo que adaptarse a este nuevo escenario digital e innovador de la Fábrica 4.0 se presenta como un gran reto.

Retos de la industria española

Entre los principales desafíos a los que debe hacer frente la industria española, el informe de CaixaBank Research destaca el aumento de la competitividad y la internacionalización, así como la inversión en I+D y la formación del capital humano.

En referencia a la competitividad, aumentar el tamaño de las empresas industriales españolas, sobre todo las de menos de 50 empleados, será clave. Otro factor que también ayudará a potenciarla es el acceso a los “habilitadores digitales” y su uso, es decir, todos aquellos elementos que hacen posible la transformación digital de la industria. Algunos ejemplos son la inteligencia artificial, el Big Data, la robótica, la realidad aumentada, etc.

Sin embargo, la incorporación y el uso de estas tecnologías en España están siendo algo más lentos que en los países vecinos. ¿El motivo? La baja inversión en I+D en España, que se sitúa en el 1,2% del PIB, frente al 2% de media en la Unión Europea.

Con relación a la formación del capital humano, Josep Mestres Domènech destaca: “Si bien la fuerza laboral de la industria española está más cualificada que la del resto de la economía, el conjunto de habilidades necesarias para poder participar en estos nuevos procesos productivos ha cambiado”. Y añade: “Un mayor énfasis en la formación profesional, incluida la dual, así como en la colaboración entre empresas y universidades reforzará la implementación de estas nuevas formas productivas”.

Aunque la industria inteligente haya llegado para quedarse y las oportunidades que ofrezca sean incalculables, lo cierto es que el camino para adoptarla de forma completa se presenta todavía algo lejano y laborioso.