El New Deal, o cómo Roosevelt combatió la Gran Depresión con una receta intervencionista

25 Septiembre, 2018

El New Deal, o cómo Roosevelt combatió la Gran Depresión con una receta intervencionista


El 24 de octubre de 1929 se produjo en Estados Unidos la mayor crisis bursátil de la historia hasta la fecha: el famoso crac del 29, que tras el “viernes negro” se prolongó durante el lunes y el martes negros, durante toda la semana, y durante bastantes años. En menos de siete días, la cotización de Wall Street cayó 30.000 millones de dólares, diez veces el presupuesto público de Estados Unidos. Y, en 1932, la producción era un 40% inferior a la de cuatro años antes. Era la Gran Depresión.

 

La verdadera reacción no llegó hasta 1933, cuando el nuevo presidente demócrata Franklin D. Roosevelt invirtió las políticas que se habían realizado hasta entonces. Tras unas medidas proteccionistas que no hicieron más que ahondar la crisis, Roosevelt decidió, inspirado por las ideas del economista John M. Keynes, hacer exactamente lo contrario: una intervención masiva del Estado regulando la economía para favorecer las inversiones, el crédito y el consumo, con los objetivos de reducir el desempleo y reactivar la economía. Fue lo que se conoció como el New Deal.

Los primeros 100 días

El 4 de marzo de 1933, en el discurso en Washington que inauguró su mandato, Roosevelt pronunció la famosa frase “lo único a lo que hemos de temer es al miedo en sí mismo”, y prometió afrontar las “sombrías realidades del momento”. Al día siguiente, ordenó cerrar los bancos durante cuatro días para evitar que la población retirara sus ahorros, y el día 9 de marzo se aprobó la Ley de emergencia bancaria, que reorganizó el sector y cerró definitivamente los bancos que eran insolventes.

 

A continuación, inició los trámites para derogar la prohibición de vender alcohol —en pocos meses, la Ley seca sería historia—, y a lo largo del año impulsó una nueva serie de leyes para reactivar todos los sectores de la economía.

El segundo New Deal

A pesar de estos esfuerzos, la economía seguía en situación delicada, y el desempleo se mantenía elevado, por lo que, durante la primavera de 1935, Roosevelt lanzó una nueva serie de medidas más agresivas, que algunos llaman el segundo New Deal, y que incluían la creación del programa Works Progress Administration, para crear nuevos puestos de trabajo, y la Social Security Act, para garantizar ayudas y pensiones públicas. Tras asegurar que lucharía contra los que se aprovechaban de la depresión, a finales de 1936 fue reelegido presidente, y venció de manera arrolladora al candidato republicano.

 

No obstante, el segundo mandato de Franklin D. Roosevelt se caracterizó por sus frecuentes tensiones con el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora, y por las consiguientes dificultades del presidente para iniciar nuevos programas. No fue hasta 1939, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo hasta 1941, cuando Estados Unidos entró en el conflicto, que el esfuerzo bélico estimuló de verdad la industria estadounidense, y acabó definitivamente con la Gran Depresión.

 

Al no haber entonces limitación de mandatos, Roosevelt volvió a vencer en las elecciones de 1940 y 1944, y murió en el cargo en 1945, pocos meses antes de concluir la guerra. Cuestionado por algunos pero admirado por otros, muchas de las medidas de su New Deal, como la Seguridad Social o los subsidios públicos, siguen existiendo hoy en día en Estados Unidos.

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