Tecnología para prevenir los incendios (y acabar con ellos)

27 Agosto, 2020

Tecnología para prevenir los incendios (y acabar con ellos)


Cada verano asistimos impotentes a la misma escena. Masas de árboles ardiendo, animales heridos y vecinos que tratan desesperadamente de evitar que el fuego acabe con sus hogares. Bomberos arriesgando sus vidas, luchando contra unas llamas que parecen devorarlo todo. Los incendios forestales son una lacra que siempre regresa. Y sus consecuencias son mucho más serias de lo que parece.

Para comprender mejor la magnitud de este problema, podemos echar un vistazo a algunas cifras. Según la organización WWF, los incendios forestales afectan a unas 500.000 hectáreas de media cada año en Europa, de las cuales unas 375.000 se corresponden con países del arco norte del Mediterráneo, en el que se encuentra España. De hecho, nuestro país es el segundo de la región que registra más incendios forestales cada año –unos 12.000. De media, arden unas 100.000 hectáreas solo en territorio español. Además, entre 2017 y 2018 murieron por esta causa 225 personas en Portugal, Grecia y España.

Fuego hasta en el Ártico

La cuestión es que este problema va a más. Cada cinco años, la superficie quemada en el arco norte del Mediterráneo aumenta unas 700.000 hectáreas. Esto se debe, en parte, a que los fuegos son cada vez más virulentos a causa del cambio climático. Tanto es así, que ya se habla de incendios de sexta generación, capaces de hacer arder zonas hasta ahora impensables, como el círculo polar ártico, una zona que se calienta al doble de velocidad que el resto del planeta.

Entre las consecuencias de los incendios que cita WWF se encuentra la quema de áreas protegidas, la destrucción de hábitats de interés, especies de interés afectadas, impactos en los balances hidrológicos y en la calidad del agua o la pérdida irreparable de tierra fértil.

Otra de las derivadas más importantes de los incendios es el aumento en las emisiones de CO2 a la atmósfera, que convierte los fuegos y el cambio climático en un círculo vicioso: a medida que aumentan los incendios, también lo hacen estas emisiones de efecto invernadero, la temperatura global del planeta y la sucesión de eventos climáticos extremos.

¿Cómo plantar cara a un problema que vuelve una y otra vez y que gana cada año mayor magnitud? Si bien es necesario contar con mejores medios para extinguir los incendios que no seamos capaces de evitar, lo cierto es que la prevención es la mejor arma que tenemos a nuestra disposición para acabar con ellos. En ambos aspectos, la tecnología acude a nuestro rescate y al de esa biodiversidad que el fuego pone en jaque año tras año.

Tecnología para cuidar de los bosques

Una de las principales causas de que los incendios sean cada vez más devastadores es la ausencia de mantenimiento de los montes debida, en parte, a la despoblación rural. La maleza se multiplica en las zonas forestales y actúa como acelerador del fuego. Por ese motivo, el mantenimiento de los bosques es una de las principales armas que tenemos a nuestro alcance para evitar que se produzcan los incendios.

En esta tarea, los robots desbrozadores pueden convertirse en el aliado perfecto de los servicios de emergencias. No solo ayudan a mejorar la seguridad y eficacia de los operativos si tienen que intervenir, sino también reducir el combustible que acelera los incendios: la biomasa. Así, existen equipos capaces de recorrer terrenos abruptos y arbolados por control remoto para realizar el mantenimiento de los bosques, pero también para trazar perímetros de incendio y líneas de defensa si el fuego ya se ha desatado.

Detección temprana para evitar grandes incendios

La detección temprana de incendios también resulta esencial a la hora de evitar que un fuego se convierta en un evento extremo. En este sentido, el Centro de Investigación en Tecnologías Software y Sistemas Multimedia para la Sostenibilidad (CITSEM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha desarrollado un algoritmo que permite detectar humo, localizar un foco y determinar las características fundamentales del incendio, como el área o la dirección del viento, en tiempo real.

La tecnología también busca la manera de predecir los incendios y ya se emplean modelos que ayudan a adivinar cómo será la evolución de un fuego. Para ello, analizan entre otros factores cómo evolucionarán las condiciones atmosféricas incluso en terrenos complejos. Así, en la actualidad se desarrollan sistemas que combinan el uso de imágenes por satélite, geoposicionamiento, cámaras infrarrojas, predicción y protocolos de actuación para llegar a controlar los incendios en estadios iniciales.

Todos estos avances en detección se pueden completar con el uso de drones, tanto para intensificar la vigilancia como para sofocar las llamas si ya se han desatado. Este es el caso del proyecto Wild Hopper, financiado por la Unión Europea para el desarrollo de un dron con una plataforma multirrotor que le permite liberar hasta 600 litros de agua con una precisión excepcional. De esta manera, las labores de extinción temprana e incluso las nocturnas pueden aumentar exponencialmente su efectividad.

Acabar con los incendios incluso antes de que se produzcan es una batalla que puede evitar grandes pérdidas cada año, tanto personales como económicas y medioambientales. Se trata de una inversión esencial para el futuro del planeta que habitamos.