Una persona conocida te propone un negocio que te hará ganar mucho dinero en poco tiempo. Resulta tentador, ¿verdad? Por eso la estafa de las inversiones financieras tiene tanto éxito: los delincuentes saben cómo ganarse la confianza de la víctima, que acaba entregándoles su dinero voluntariamente.
¿Grandes rentabilidades en poco tiempo? Cuidado con la estafa de las inversiones
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Seguridad y Prevención del Fraude CaixaBank
02 Abril, 2025
Antes de entrar a explicar los pormenores de este engaño, vamos a aclarar algunos conceptos que nos ayudarán a comprender mejor cómo funciona.
Diferencias entre estafa y fraude
Aunque fraude y estafa se suelen utilizar como si fueran sinónimos, conviene diferenciar el uno del otro.
En el caso del fraude financiero, los delincuentes buscan obtener mediante el engaño un beneficio económico ilegítimo a costa de una víctima sin su consentimiento. Por ejemplo, al robarle una tarjeta bancaria y realizar compras con ella.
Mientras, en las estafas, es la víctima quien entrega, voluntariamente, su dinero o sus bienes tras haber sido manipulada o engañada por ellos. Por ejemplo, la convencen a través de una llamada telefónica de que les realice una transferencia de dinero bajo algún pretexto falso.
Qué es la estafa de las inversiones financieras
En la estafa de las inversiones financieras es fundamental la actuación de la víctima, por eso los delincuentes centran sus esfuerzos en convencerla de que participe.
En una de sus mecánicas más habituales, los delincuentes ofertan productos financieros que van a entregar supuestamente una enorme rentabilidad en un periodo muy corto de tiempo.
Para ello, contratan publicidad, crean páginas web o utilizan publicaciones en redes sociales. Incluso llegan a usar la imagen de personas relevantes para dar más credibilidad al gancho.
Al hacer clic en la oferta, la víctima es conducida a un formulario en el que deja sus datos personales. Los delincuentes los utilizarán para contactarla y prometerle grandes ganancias si invierte en determinados activos financieros o criptoactivos.
Para ganarse la confianza de la víctima, le ofrecen incluso hacer pruebas mediante inversiones muy pequeñas, que podrá controlar desde falsas páginas web o aplicaciones.
La víctima comprueba en su perfil que la inversión se ha sumado a su cuenta en la plataforma, aunque esto tampoco será real: solo son datos que modifican los delincuentes.
Cuando vuelve a entrar a la plataforma a los pocos días, verá que el dinero se ha multiplicado. Justo a continuación, los delincuentes lo llaman y le proponen hacer una inversión mayor.
La víctima entra así en la dinámica y realiza más transacciones, hasta que llega un punto en el que los delincuentes le piden que realice un último ingreso para recuperar su inversión. Para eso emplean distintas excusas como gancho. Tras ese último ingreso, el dinero y los delincuentes desaparecen.
Esta estafa, como tantas otras, trata de convencer a una persona para que realice una acción que finalmente irá en contra de sus intereses. Los delincuentes se han convertido en auténticos expertos a la hora de estudiar la psicología de las personas y anticipar sus comportamientos. Por eso tienen tanto éxito.
Sentido común para no caer en estafas
Evitar caer en estafas como esta de las inversiones financieras es cuestión de mantener la cabeza fría, especialmente cuando nos ofrecen grandes ganancias en poco tiempo. El primer filtro siempre debe ser el sentido común.
Lo mejor en estos casos es pararse a reflexionar sobre la oferta, buscar información, verificar y, sobre todo, hacer las cosas con calma. Al fin y al cabo, las prisas son uno de los mejores aliados de los delincuentes.