El impacto de las nuevas tecnologías en el mercado laboral

04 Marzo, 2016

El impacto de las nuevas tecnologías en el mercado laboral


Las nuevas tecnologías han provocado que estemos inmersos en lo que algunos expertos vaticinan como el principio de la Cuarta Revolución Industrial. Este tipo de avances está propiciando, y no hay duda de que lo seguirá haciendo, un cambio sustancial en el mercado laboral. Ante esta realidad, el último Informe Mensual de CaixaBank Research analiza el impacto que esta “revolución” tendrá en el entorno laboral en “las nuevas tecnologías y el mercado de trabajo”.

En efecto, la automatización que se prevé en el mercado de trabajo está encendiendo las alarmas entre los que opinan que la inclusión de las máquinas puede hacer perder muchos empleos. Sin embargo, lo que muchos ven como una amenaza, otros tantos consideran que, bien gestionado, puede ser beneficioso.

Lo que es indiscutible es que el avance tecnológico supone ya una alteración del mercado de trabajo y, aunque una parte de la oferta laboral quede obsoleta, hay que lograr por todos los medios que se transforme para volver a ser útil. Por eso, los trabajadores que desempeñen trabajos en peligro de ser automatizados necesitan adaptarse a través de la educación a las nuevas ofertas de empleo. El avance tecnológico debe marcar el ritmo del sistema educativo, y no al revés, para evitar que aumenten el paro y las desigualdades salariales.

Percepción de la necesidad de aprendizaje del uso de las TIC como herramienta para la enseñanza

 

Sin embargo, la educación no debe enfocarse únicamente a la tecnología, sino que haría bien en potenciar las habilidades humanas difícilmente sustituibles por máquinas, como la creatividad, la innovación, la cooperación, la intuición o la originalidad. Las máquinas pueden completar tareas cada vez más complejas, pero no eliminarán nunca estos atributos únicos del ser humano.

Así pues, es posible aprovechar el impacto positivo del cambio tecnológico en el empleo. No obstante, es necesario que, a través de la educación y de políticas públicas adecuadas, se trabaje para que el avance tecnológico beneficie por igual a toda la sociedad. No hay que olvidar que el propósito final de la implantación de las nuevas tecnologías no es otro que hacer nuestra vida cada día más fácil y, por lo tanto, conseguir un mayor bienestar.

Las nuevas tecnologías aplicadas al trabajo, en definitiva, no deben verse como una amenaza que vaya a destruir empleos, sino como una ayuda que viene a complementar al trabajador, ya que solo sirviéndose de ellas podrá aumentar su productividad y mejorar la economía global.

Si te ha interesado este artículo, puedes leer más información sobre este tema en nuestro portal de CaixaBank Research o a través de los perfiles de Twitter @CABK_Research y @infocaixa.

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