nuevas tecnologías

14 Abril, 2020

Transformación digital de las empresas y resistencia al cambio

Si hay un proceso que ilusiona a los empresarios españoles, ese es el de la transformación digital de sus compañías. No es para menos. Esperan de él múltiples beneficios: aumentar la eficiencia de las empresas, abrir nuevas vías de negocio o mejorar su relación con los clientes son solo algunos de ellos. Por esa razón, esa transformación se ha convertido en una de sus principales prioridades estratégicas. Las empresas invierten cada vez más en este proceso, que integra la tecnología digital en todos sus aspectos. Para sacarle el mayor partido a estas herramientas, los negocios deben transformar totalmente sus procesos y modelos. Esto significa que no basta con automatizar parte de la gestión o reducir costes gracias al uso de máquinas: la transformación digital tiene que impregnarlo todo. Y esta es precisamente la asignatura pendiente de muchas compañías.España es un país en el que la adopción de la tecnología digital marcha a buen ritmo. Ocupa el undécimo puesto de los veintiocho estados miembros de la UE dentro del índice de la economía y la sociedad digitales (DESI) 2019, por delante de potencias como Francia o Alemania, y rinde a un ritmo superior en cuestiones como la conectividad, gracias a la disponibilidad de redes de banda ancha fija y móvil rápidas y ultrarrápidas, así como al aumento de su implantación. Sin embargo, en lo referente a la integración de la tecnología digital por parte de las empresas, España parece perder fuelle. En el último DESI, había bajado un puesto en la clasificación respecto al año anterior. Mientras que la media de la UE evolucionaba, el rendimiento en España se frenaba ligeramente. La resistencia al cambio de ciertas empresas es uno de los factores que hacen que el país circule con el freno de mano puesto en lo que a este indicador se refiere. Las causas de esa resistencia son muy variadas, pero casi todas tienen que ver con el factor humano de las empresas. De hecho, la consultora BTS estima que más del 84% de los procesos de transformación digital en las empresas no salen bien por no tenerlo en cuenta. Entre los motivos principales que exponen las empresas ante este fracaso se encuentran unas estructuras y una organización internas no preparadas para digerir el cambio, junto con un personal que se resiste y no arriesga. Pocas argumentan que fallan por no contar con la tecnología adecuada. También un informe de Kyocera apunta que el 71% de las compañías considera a los trabajadores como la principal resistencia a la transformación de los procesos. Y no son solo ellos los que se muestran reticentes a la integración de tecnologías en todos los ámbitos de la empresa: el 52% de las compañías encuentra dificultades para implementarlos porque considera que se trata de una inversión difícil de justificar. Como consecuencia, el 58% de las empresas españolas todavía trabaja con procesos estáticos o predefinidos.Enfocar la transformación digital como un mero proceso tecnológico con resultados a corto plazo es uno de los errores más señalados a la hora de intentar comprender qué es lo que está frenando la transformación digital en España. En realidad, es necesario transformar la cultura de la organización para evitar la resistencia al cambio, que dificulta este proceso. La transformación digital se apoya en la tecnología, sí, pero son las personas quienes la realizan. Por eso su éxito dependerá más de cómo se haya gestionado a los protagonistas que de la tecnología en sí misma. Esto exige que el departamento de tecnologías de la información (TI) y el resto de las áreas funcionales estén integrados y remen en la misma dirección. Según el informe de ICEMD Una transformación digital incompleta, el 52% de los CIO consultados revela que existen tensiones entre el departamento de TI y el resto de las áreas. Además, el 43% admite que no se lo tiene en cuenta como referente tecnológico ni se respeta su visión. Este suele ser el resultado de entender la transformación digital como un proceso exclusivamente tecnológico con beneficios a corto plazo: las distintas áreas utilizan la versatilidad de las herramientas que se implementan para buscar aplicaciones inmediatas, al margen de lo que indiquen desde TI. Como consecuencia, la integración se entorpece y muchos proyectos fracasan.Implicar al personal es el ingrediente secreto que puede hacer que una transformación digital se desarrolle con éxito. Según un informe de la consultora McKinsey, hay ciertos factores clave en los que coinciden muchas de las compañías que lo han conseguido. Establecer un guion claro sobre cómo será la transformación, animar a los empleados a experimentar con nuevas ideas, a desafiar las antiguas maneras de trabajar, o asegurar la colaboración entre áreas durante el proceso son algunos de ellos. También escuchar parece ser de gran ayuda si se quiere evitar la resistencia al cambio. Así lo explicaba Larry Kramer, expresidente de CBS Digital Media, al describir cómo logró que la compañía emitiera el torneo de la NCAA de baloncesto a través de internet por primera vez en la historia. Lo primero que hizo fue escuchar todas las reticencias de los ejecutivos ante esta idea, que no eran pocas. Tomó nota y reunió a su equipo durante semanas para encontrar soluciones creativas a cada una de ellas. Una de esas soluciones fue el llamado “botón del jefe”, que permitía a los espectadores que vieran el partido desde sus trabajos ocultar fácilmente la retransmisión y mostrar en su lugar una hoja de Excel falsa si aparecía algún superior. Solo tenían que presionar la tecla F1 de sus teclados. Los ejecutivos de CBS encontraron rápidamente las ventajas de esta y otras propuestas, lo que abrió las puertas a Kramer para implantar el cambio tecnológico integral que la compañía necesitaba. La transformación digital de las empresas está aquí y no tiene vuelta atrás. De su integración dependerá el futuro de la mayoría, por lo que conviene asegurarse de que será exitosa. Implicar a las personas que estarán detrás de las máquinas es fundamental para conseguirlo.

INNOVACIÓN
21 Febrero, 2020

Nuevos Paradigmas: del cambio climático a la revolución digital

Enric Fernández, economista jefe de CaixaBank, presenta la nueva publicación de CaixaBank Research y desglosa los cinco grandes desafíos a los que se enfrenta la economía en 2020: los bajos tipos de interés, la polarización política, el cambio climático, la revolución tecnológica y la desigualdad. Nuevos Paradigmas nace con la vocación de contribuir al debate sobre las grandes tendencias de fondo que están afectando a la economía, y sobre sus consecuencias. Para ello hemos seleccionado, y puesto al día, cuando ha sido necesario, los mejores artículos de los dosieres que hemos dedicado a estas cuestiones y publicado en el Informe Mensual de CaixaBank Research a lo largo del año pasado. Desafortunadamente, por restricciones de espacio y porque hay más temas relevantes que meses en un año, algunas cuestiones de relevancia se han quedado fuera de este volumen. En cualquier caso, aunque no están todas las que son, estamos seguros de que son todas las que están. El primer bloque de artículos, que en cierta medida enmarca el resto, está dedicado a las perspectivas económicas para 2020. Tras un 2019 decepcionante para la economía global, las expectativas para el año que acabamos de comenzar son modestas aunque están lejos de los escenarios más aciagos que, hace pocos meses, invocaban exageradamente el riesgo de una recesión mundial. 2019 terminó con señales de estabilización en muchas partes del mundo e incluso de cierta recuperación en otras, particularmente en los países emergentes, y esperamos que esta tendencia se confirme a lo largo del año. En gran medida, ello dependerá de cómo evolucionen los grandes focos de incertidumbre, como la pugna entre EE. UU. y China, la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea o el impacto económico del coronavirus, pero también del acierto de las políticas económicas y, en general, de distintas instituciones –gobiernos, bancos centrales, empresas, organizaciones sociales, etc.– para hacer frente a los grandes desafíos del momento actual.En esta primera edición de Nuevos Paradigmas nos centramos en algunos de estos desafíos; en concreto, cinco: - la gestión de un entorno de tipos de interés muy bajos, que, en la eurozona, por ejemplo, parecen haber agotado el margen de actuación de la política monetaria; - la polarización política, un fenómeno que deteriora la cohesión social y que alimenta un populismo que ofrece recetas sencillas, que importa que sean erróneas, frente a problemas complejos; - el cambio climático, una amenaza que pone a prueba el multilateralismo a la vez que ofrece a la Unión Europea la posibilidad de liderar, política y tecnológicamente, un ámbito que va a marcar este siglo; - el cambio tecnológico, que nos ha traído una revolución de los datos que pone el foco sobre cuestiones ligadas a la privacidad y al creciente dominio de las grandes plataformas; - y, por último, la desigualdad o el riesgo de que los cambios que vivimos dejen atrás a una parte considerable de la sociedad. La idea inicial de Nuevos Paradigmas surge de los comentarios de los lectores de nuestro Informe Mensual. Muchos nos habían sugerido recopilar los dosieres dedicados a los grandes temas del momento en un mismo lugar. Así lo habíamos hecho en nuestra web, www.caixabankresearch.com, y lo hacemos ahora también con esta publicación. Nos gusta que nos lean y también recibir comentarios y sugerencias. Esperamos que esta publicación sirva para que nos lean aún más y para que nos sigan diciendo qué piensan de nuestro trabajo. Muchas gracias por hacerlo. Enric Fernández economista jefe de CaixaBank

CORPORATIVO
09 Diciembre, 2019

De la educación colectiva a la individual: la revolución del big data

“Dos por uno, dos. Dos por dos, cuatro…”. Esta cantinela nos suena a todos. Quien más, quien menos, la ha recitado a coro en alguna ocasión junto a decenas de compañeros en clase. Es tal vez el retrato más fidedigno que tenemos de lo que ha sido la educación en los últimos siglos: un montón de escolares de la misma o similar edad haciendo lo mismo, al mismo tiempo. Un paradigma, el de la educación colectiva, que va camino de cambiar para siempre. Lo avisan expertos de todo el mundo: el aprendizaje del futuro será cada vez más individual y personalizado. Diremos adiós a las clases magistrales. El maestro, en lugar de enseñar a un grupo de niños la tabla del 2, se convertirá en el guía de cada uno de ellos. Lo acompañará en su propio itinerario, probablemente confeccionado a base de contenidos a su medida. Los profesores serán menos transmisores de conocimiento y más orientadores de alumnos, quienes harán cada vez más trabajo por su cuenta. Suena a quimera. ¿Cómo vamos a saber lo que necesita cada niño? ¿Cómo sabremos orientarlo justo como lo necesita? La respuesta, cómo no, está en la tecnología. Y su llave maestra será el big data, esa disciplina que se encarga de almacenar, clasificar y analizar los datos que generamos de manera masiva.Para conseguir una educación personalizada a las necesidades del alumno, de lo primero que hay que disponer es de información. Se trata de optimizar el rendimiento de los estudiantes, de los profesores y, en último término, del propio sistema educativo. Para ello, es necesario recolectar datos, tratarlos, analizarlos e interpretarlos. De la primera parte, más centrada en el acceso y almacenamiento de los datos, se encargan las herramientas de big data. De la segunda, la analítica de aprendizaje o Learning Analytics, una disciplina que emplea técnicas pedagógicas y algoritmos de minería de datos para obtener información que permita mejorar la práctica educativa. Esta es la base tecnológica que se empleará para mejorar el rendimiento de alumnos, profesores y del sistema. ¿Qué significa todo esto? Que, por ejemplo, un profesor podrá saber dónde se quedan atascados los alumnos simplemente con observar sus movimientos durante el curso. Si al llegar a cierta lección muchos de ellos se ven obligados a regresar sobre sus pasos para refrescar conocimientos, significa que el profesor deberá prepararlos mejor antes de continuar y reforzar más esa dificultad en particular para ayudarles a avanzar. Por supuesto, todo esto se puede llevar al plano individual. De hecho, ya existen algunos experimentos en este sentido. En la Universidad Estatal de Arizona, las clases de matemáticas se imparten a través de ordenadores. Un software recoge información de cada estudiante: sus notas, sus habilidades, sus dificultades e incluso sus vacilaciones a la hora de utilizar el ratón. Entonces, unos algoritmos comparan los datos recogidos con estadísticas basadas en los de miles de estudiantes para adaptar el material a cada alumno y aplicar la enseñanza de manera efectiva. El sistema detecta si el alumno hace progresos y le proporciona más material para seguir adelante o bien le indica qué conceptos le conviene repasar para continuar. Además, el software facilita al profesor el seguimiento de cada alumno: si alguno se queda atrás, lo avisa automáticamente y le indica en qué partes tiene más dificultades para que pueda ayudarlo.El big data aplicado a la educación puede ayudar a tomar decisiones sobre la marcha, de manera similar al ejemplo que acabamos de ver. Sin embargo, también resulta útil para elaborar predicciones. Mediante el propio análisis del desempeño del alumno se puede obtener información valiosa para poder confeccionar propuestas a su medida que lo ayuden a obtener el máximo rendimiento de su educación. Se trata de un modelo de aprendizaje adaptativo, que se amolda a lo que necesita el alumno en cada momento para lograr un objetivo en el futuro. La principal ventaja de este modelo personalizado y adaptativo es que puede ser la respuesta a buena parte del abandono escolar que se produce por exponer a todos los estudiantes a un mismo método. En muchos casos, los alumnos no pueden alcanzar su potencial porque su manera de aprender y socializar no se adapta correctamente al modelo común establecido. Con un modelo adaptado a estas características, les resultará mucho más sencillo alcanzar sus objetivos educativos con éxito.La aplicación del big data para lograr una educación personalizada y realmente eficaz tiene que resolver todavía algunas cuestiones. Una de ellas tiene que ver con los peligros de filtrar a los estudiantes mediante la predicción y empujarlos hacia una carrera determinada. Si no se utilizan bien estas técnicas, se corre el riesgo de darse de bruces precisamente con lo contrario de lo que se pretende: la despersonalización y la discriminación de los alumnos. Para evitar este y otros riesgos similares, la ética será fundamental. Será esta la que deberá responder a estos retos. También ayudarán la flexibilidad y una mente abierta. Es necesario evitar que los estudiantes vayan por un camino determinado solo porque lo diga un algoritmo que ha procesado una serie de datos y ha elaborado una predicción que, a fin de cuentas, puede estar equivocada. El libre albedrío y el pensamiento crítico que nos hacen humanos seguirán siendo fundamentales.

INNOVACIÓN
10 Mayo, 2019

Automobile Barcelona 2019: cien años de automoción

El primer Salón del Automóvil de Barcelona se celebró en 1919 en el Palacio de las Bellas Artes del Parque de la Ciutadella. Las imágenes de esa primera edición demuestran que una feria de esta magnitud supuso una verdadera revolución para la ciudad. 100 años después, el Salón sigue en plena forma. Del 9 al 11 de mayo, Barcelona se convertirá en la capital mundial de la automoción del presente y del futuro de la mano de una feria que ha sabido adaptarse al siglo xxi. En el centenario de su inauguración, el tradicional Salón del Automóvil se convierte en Automobile en una edición que incorporará tendencias como la conectividad 5G, la conducción autónoma o el Internet de las Cosas y, entre otras novedades, mostrará los últimos modelos de vehículos híbridos. En Automobile Barcelona 2019 se darán cita más de 44 firmas automovilísticas, un 46 % más que en las ediciones anteriores. Los visitantes de esta nueva edición del Salón podrán hacerse una idea sobre la nueva morfología de las calles en las ciudades del futuro y su impacto en la vida cotidiana. Está previsto que se presente también el primer vehículo volador, aunque no podrá probarse todavía. Uno de los principales espacios de la feria será la Connected Street, una pasarela que permitirá al usuario conocer todas estas nuevas tecnologías y descubrir de primera mano sus ventajas e inconvenientes a través de una serie de experiencias disruptivas.La Connected Street presentará los seis niveles de conducción autónoma establecidos por la Sociedad de Ingenieros de la Automoción (SAE) a través de diferentes actividades. Desde el nivel 0, en el que el conductor realiza casi todas las acciones, hasta el nivel 5, en el que el conductor y los pasajeros se desentienden de la conducción, existe un amplio abanico de tecnologías que facilitan en menor o mayor grado la experiencia del usuario. Hoy en día se pueden encontrar en el mercado vehículos hasta el nivel 3 de conducción autónoma; funciones como el asistente de aparcamiento o la monitorización 360° del entorno del vehículo se englobarían dentro de este tipo de aplicaciones. En el nivel 5, fabricantes como Ford y General Motors han desarrollado prototipos de vehículos sin, por ejemplo, pedales o volante. Son modelos que utilizan la conectividad 5G como eje central de su funcionamiento. Varios fabricantes presentaron novedades de este tipo en la pasada edición del Salón del Automóvil de Ginebra, como por ejemplo el dispositivo OneButton, ideado por Volkswagen y la firma especializada Aurora, que incorpora un GPS móvil que permite llamar al vehículo a distancia y hacer que recoja al conductor donde este le indique.El desarrollo y la implementación de tecnologías como la conectividad 5G están centrados en potenciar la seguridad vial a través de dos vertientes esenciales: la conexión vehículo a vehículo (Car2Car) y la de vehículo a infraestructuras (Car2x). ¿Cómo actúa esta tecnología para evitar accidentes? Cuando un vehículo equipado con conectividad Car2Car detecta en la carretera algún tipo de peligro, lo notifica al resto de vehículos de su entorno. Este sistema funciona mediante sensores que, implementados en los automóviles, son capaces de detectar cambios de trayectoria o de velocidad. La tecnología Car2x, en cambio, establece conexiones entre vehículos e infraestructuras físicas, como por ejemplo semáforos, que transmiten información a tiempo real. De este modo, el automóvil puede saber con antelación, por ejemplo, el momento en el que un semáforo va a cambiar a verde, y así es capaz de regular la marcha. En el pasado Mobile World Congress, SEAT presentó junto con Telefónica el proyecto piloto Connected Car, que permite establecer conexiones entre los vehículos y el mobiliario urbano, en lo que supone un paso más hacia las llamadas ciudades inteligentes.Según el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE), el Gobierno de España se plantea prohibir, a partir del año 2040, la matriculación o la venta de turismos y vehículos comerciales ligeros con emisiones directas de dióxido de carbono (CO2). Esta medida obliga a los conductores a plantearse la posibilidad de adquirir vehículos que funcionen con combustibles más sostenibles, modelos que hasta la fecha destacan por su limitada autonomía.   Aun así, algunos de los nuevos modelos de vehículos eléctricos como el Audi e-tron o Nissan Leaf, líder de ventas de esta gama, están revirtiendo esta tendencia. Automobile Barcelona 2019 expondrá también las novedades en este ámbito.Uno de los principales atractivos del Automobile 2019 será, sin duda, la presentación del coche volador. No es la primera vez que el Salón del Automóvil de Barcelona exhibe un vehículo de estas características: en 1925, el ingeniero murciano Ricardo de la Cierva presentó el autogiro, una aeronave de ala giratoria híbrido entre la avioneta y el helicóptero. En 2019, el coche volador se llama PAL-V Liberty y es de origen holandés. El prototipo que se verá en Automobile es un vehículo biplaza de tres ruedas, que puede pasar de aéreo a terrestre mediante una breve transición. Para su conducción es necesaria, por el momento, la licencia de piloto. Automobile Barcelona 2019 celebrará por todo lo alto un siglo de existencia, en el que Barcelona se convertirá por unos días en la capital mundial del motor.

INNOVACIÓN