Internalizar la RSC en la cultura corporativa, ¿la clave del éxito?

12 Junio, 2018

Internalizar la RSC en la cultura corporativa, ¿la clave del éxito?


“Para prosperar a lo largo del tiempo, cada compañía no debe únicamente generar resultados financieros, sino también mostrar cómo contribuye positivamente a la sociedad”, opina Larry Fink, el CEO del mayor inversor del mundo, BlackRock. Pero Fink no se refiere exactamente a ser más filantrópicos, sino que su propuesta consiste más bien en revisar el modelo de negocio mismo: en despertar al hecho de que “cada empresa debe tener su negocio bien fundado en algo más que los beneficios”, tal y como aclara el profesor del IESE Antonio Argandoña, en el que ese “algo más” es la contribución específica que cada empresa se propone realizar a la sociedad a la que pertenece.

Con este planteamiento empieza el último Cuaderno, RSC y cultura corporativa, de la Cátedra CaixaBank de Responsabilidad Social Corporativa de IESE, en el cual se aborda la necesidad de internalizar la responsabilidad social corporativa (RSC) a través de la cultura corporativa y se examina qué elementos de esta última deben tener en cuenta los directivos para lograr una asimilación eficaz de la RSC como modelo de negocio.

Para ello, el Cuaderno repasa en su primer apartado la evolución histórica del concepto de RSC. A continuación, examina por qué dicho proceso de internalización encuentra en la cultura corporativa la dimensión idónea para llevarse a cabo. Y por último, analiza qué elementos de la cultura corporativa cobran especial relevancia a la hora de ejecutar esta transformación en todos los niveles de la empresa.

El interés compartido por profesionales y académicos por materializar la RSC dentro de cada organización pone de relieve que la única manera de asumir una verdadera responsabilidad social es otorgando a ésta una competencia directiva dentro de la empresa. Así, la cultura corporativa se presenta como la herramienta idónea para hacer que, en el seno de cada organización, la RSC pase a formar parte de su ADN corporativo, con lo cual se logra que esta responsabilidad se ejerza de manera transversal en toda la organización y no únicamente como una labor de marketing, de filantropía o de compliance. En definitiva, la RSC constituye un desafío concreto y transversal en la cultura de cada organización.

Ahora bien, prosigue el Cuaderno, “la adopción de una responsabilidad social por parte de una empresa no exige necesariamente que ésta haga o se preocupe por asuntos diametralmente opuestos a los que le ocupan directamente en su labor empresarial”. La RSC de las empresas no consiste en atribuir estas nuevas responsabilidades, sino en que las empresas se preocupen por el impacto que su actividad tiene sobre los grupos con los que directamente opera.

Finalmente, la adopción de la RSC por parte de las organizaciones representa un desafío más desde el que apelar a la cultura corporativa, ya que la adopción de dicha responsabilidad exige que ésta adquiera una competencia directiva y que su presencia sea transversal en la organización.

Otros posibles puntos de reflexión que plantea el Cuaderno “RSC y cultura corporativa” de la Cátedra CaixaBank son la relación existente entre el entorno económico y el ámbito social; la cuestión de la sostenibilidad, uno de los grandes temas a los que se está prestando atención en ámbitos de investigación, de desarrollo y empresariales, y, por último, queda pendiente también abordar de forma más detallada cómo gestionar y orientar un cambio en la cultura corporativa de una organización.

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