ECONOMÍA

ESG, el camino hacia una economía más sostenible

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ESG, el camino hacia una economía más sostenible
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CaixaBank

12 Mayo, 2021


En los últimos años, la economía mundial ha emprendido un proceso de transformación que busca compatibilizar el desarrollo a largo plazo con los intereses de la sociedad y el planeta. En este nuevo contexto, analistas e inversores miran con lupa que una empresa dé beneficios, pero que, a la vez, sea consciente del impacto que genera en el entorno en el que opera. Es decir, que sea sostenible.

Para desarrollar una estrategia de gestión responsable, las empresas pueden apoyarse en los pilares ESG, criterios de índole ambiental, social y de gobierno corporativo que contribuirán a definir su misión como compañía y a medir si es coherente con su negocio.

Cómo emprender el camino ESG

La aplicación de estos criterios en la estrategia empresarial trae consigo muchas oportunidades, además de sortear algún que otro riesgo, tal y como explican los expertos Borja Miranda, Joan Fontrodona y Sandra Pina en la presentación del cuaderno «Horizonte ESG – Compromiso y consistencia», elaborado por la Cátedra CaixaBank de Sostenibilidad e Impacto Social del IESE.

Pero, ¿por dónde puede empezar una empresa a la hora de acometer una tarea tan compleja? El director general de Morrow Sodali, Borja Miranda, recomienda a las compañías plantearse dos preguntas sencillas: por qué y para qué se hace. «No solo se trata de responder a lo que piden los clientes, sino también de mirar más allá. Se trata de generar beneficios, de hacer crecer el valor de la compañía y de hacer felices a los grupos de interés, entre otras cuestiones», subraya el experto.

Entre los requisitos imprescindibles para emprender este camino con ciertas garantías de éxito se encuentra la complicidad de los niveles superiores de la empresa. «Si no cuento con el respaldo de los accionistas y la alta dirección, lo tendré muy difícil porque este ejercicio requiere la implicación de muchos departamentos», destaca Miranda.

Además, Borja Miranda también recomienda identificar tanto las palancas de creación de valor como las de riesgo, así como a los distintos stakeholders a los que la empresa debe cuidar. Y aconseja tener en cuenta que la necesidad de realizar reporting o establecer calendarios para cumplir objetivos puede alterar el funcionamiento de los departamentos, que necesitarán de una coordinación adecuada. «Resulta importante alinear incentivos salariales con los objetivos marcados, así como un buen reporting: todo este esfuerzo no servirá de nada si no lo comunico adecuadamente. No solo por una cuestión de reputación, sino porque también el inversor está ávido tanto por conocer lo que estoy haciendo como por ver cómo se materializa», indica.

¿Qué factores hay que tener en cuenta para desarrollar una estrategia ESG?

A la hora de desarrollar una estrategia ambiental, social y de gobierno corporativo es necesario tener en cuenta ocho cuestiones

1. Cambio climático: las empresas deben calcular cuánto contribuyen al calentamiento global y planear cómo limitar al máximo la emisión de gases de efecto invernadero sin que sus costes y servicios se resientan.

2. Recursos naturales: es necesario que las compañías conozcan hasta qué punto su actividad contribuye al estrés hídrico, cómo afectan sus actividades a los ecosistemas y comunidades locales donde operan, así como justificar y demostrar que hacen un uso lo más eficiente posible de las materias primas. Hay que tener en cuenta que la escasez de recursos naturales puede conllevar mayores impuestos por su uso y la volatilidad de precios.

3. Contaminación y desechos: hasta qué punto la actividad de la empresa está alineada con la implementación de una economía circular y de qué manera ha de adaptarse para adoptarla.

4. Oportunidades medioambientales: la propia sostenibilidad puede abrir puertas a las empresas relacionadas con el desarrollo de una tecnología limpia, la construcción verde y las energías renovables, todas ellas recogidas en el Pacto Verde Europeo.

5. Capital humano: considerado uno de los grandes activos de las compañías, es importante que las empresas sean eficientes y sostenibles en la gestión laboral, que velen por la salud y seguridad de sus profesionales y que contribuyan a su desarrollo.

6. Responsabilidad sobre el producto: las empresas deben hacerse cargo de los riesgos que entrañan sus productos y/o servicios para la salud y seguridad de los distintos grupos de interés, ya sean consumidores u otros. Es imprescindible que apuesten por la circularidad de los productos físicos y que cuiden la privacidad de los usuarios, especialmente en el entorno digital.

7. Activismo stakeholder: es importante conocer los riesgos que se podrían derivar de una oleada de activismo relacionada con los grupos de interés. Las corporaciones han de saber valorar sus aportaciones para convertirlas en oportunidades y mejorar la relación entre su forma de pensar, hacer y decir.

8. Gobierno y comportamiento corporativos: una empresa no podrá tener un impacto ambiental y social adecuado sin un gobierno y comportamiento corporativos sanos. Es vital que comprueben que la composición de la junta de accionistas refleje la diversidad, inclusión y sostenibilidad de la empresa, que sean transparentes en la rendición de cuentas y el pago de impuestos y que tengan un comportamiento ético.

 

Coherencia de principio a fin

Las empresas que deseen incorporar criterios ESG en su estrategia tienen que ser coherentes con esa decisión para que sus grupos de interés también lo perciban.

Esto se debe a que la integración de la sostenibilidad no es solo una cuestión de imagen. De hecho, requiere un análisis profundo que vaya más allá de la mera reacción a lo que pide la sociedad.

Para Joan Fontrodona, autor junto con Philip Muller del cuaderno «Horizonte ESG», existen dos niveles en este sentido: «las empresas que pulen algunos aspectos para adaptarse y aquellas que van a un nivel más profundo, que les permite entender cuál es su papel en la sociedad. No solo se trata de cambiar cosas porque la sociedad lo pide, sino también de reflexionar e, incluso, repensar el propósito de mi empresa».

Sandra Pina, directora general de Quiero y directora de Sustainable Brands Madrid, coincide con Joan Fontrodona en la importancia de este aspecto y va un paso más allá: «tiene que haber un equilibrio entre lo que una empresa hace y lo que dice». En su opinión, resulta importante «ser humildes y no pretender ser perfectos, así como cuidar la coherencia, especialmente en grandes organizaciones con miles de personas, donde este aspecto puede resultar complicado».

Para Sandra Pina, todo este trabajo debe responder a un propósito claro y realista: «No se puede pretender salvar el mundo desde los negocios, sino encontrar la contribución de cada empresa y hacerlo de manera auténtica. Por ejemplo, una compañía que desee contribuir a solucionar el problema de la desigualdad, debe hablar antes con organizaciones sociales que tengan ese objetivo en su propósito y descubrir cómo puede aportar valor. Esto le permitirá ser ambiciosa en su propósito, pero siempre desde un punto de vista realista», apunta Pina.