Las cuatro preguntas que te debes hacer para ahorrar bien

30 Octubre, 2020

Las cuatro preguntas que te debes hacer para ahorrar bien


El ahorro es una llave que abre muchas puertas. Por ejemplo, la de nuestras próximas vacaciones. También la de una jubilación tranquila, la de nuestro próximo coche o la de esa reforma de nuestro hogar que nunca acabamos de concretar. ¿Quién no querría disfrutar de todas estas ventajas?

Lo que ocurre con el ahorro es que no es tan fácil de lograr como parece. Para que sea efectivo, es necesario realizar una cierta planificación. Esa es la razón por la que muchas personas intentan ahorrar, pero no consiguen sus objetivos: no han realizado un plan que les ayude a conseguir los recursos suficientes para cumplirlos. La fuerza de voluntad para ajustar los gastos también tiene que ver, por supuesto, pero no sirve de gran cosa si no nos paramos antes a pensar cuestiones como qué queremos conseguir y cómo vamos a hacerlo.

A la hora de ampliar conocimientos, CaixaBank ofrece un montón de contenidos útiles para gestionar nuestra economía doméstica en su web de cultura financiera.

La buena noticia es que no es necesario ser un genio de las finanzas para hacer un plan que nos ayude a sacar el máximo partido a nuestro ahorro. Lo primero que tenemos que hacer es, precisamente, plantearnos algunas preguntas que deberemos responder honestamente. A partir de la información que obtengamos, podremos trazar un plan que nos ayude a conseguir lo que queremos. Enrique Castellanos, director del Instituto BME y formador del de formación financiera para accionistas de CaixaBank, explica las principales claves de la planificación y la gestión del ahorro en un nuevo capítulo de , una iniciativa de formación, que a través de conferencias y charlas breves tiene por objetivo ofrecer contenidos sobre economía y finanzas a cargo de ponentes de reconocido prestigio.


¿Cuál es mi situación económica?

La primera pregunta que deberemos contestar para planificar nuestro ahorro es qué tenemos y cómo gastamos. Básicamente, se trata de hacer un diagnóstico de nuestra economía para conocer nuestro patrimonio y nuestra capacidad de ahorro. También podremos identificar qué áreas tienen un margen para la mejora.

A la hora de plantearnos esta cuestión, resulta muy útil realizar un presupuesto familiar para cada mes. Este documento nos ayudará a visualizar con claridad nuestros ingresos y nuestros gastos y, por tanto, a conocer nuestra situación financiera real.

Si hacemos bien este presupuesto, sabremos además en qué gastamos nuestro dinero y en qué partidas podremos recortar para poder ahorrar. Esto se debe a que conoceremos nuestros gastos fijos, variables, necesarios y prescindibles, algo que nos servirá para tomar mejores decisiones al planificar nuestro ahorro.

Además, existen múltiples herramientas que nos ayudarán a controlar nuestros gastos, que suele ser la parte más complicada a la hora de actualizar el presupuesto. Desde una simple hoja Excel a aplicaciones que permiten gestionar todas las tarjetas, cuentas y recibos de todos los bancos, hoy lo tenemos más fácil que nunca.

A la hora de establecer nuestra capacidad de ahorro, no debemos perder de vista los posibles imprevistos que puedan afectar a nuestra vida. Siempre conviene contar con una reserva que nos ayude a hacerles frente llegado el momento.

¿Qué es lo que quiero conseguir?

Un plan sin objetivos es como tratar de cruzar el Atlántico sin saber si queremos llegar a Argentina, Brasil o Estados Unidos. Nos subiríamos al barco sin saber muy bien a dónde ir. Para planificar algo, primero debemos saber claramente hacia dónde nos queremos dirigir.

Por esta razón, necesitamos saber exactamente qué queremos conseguir antes de comenzar a planificar nuestro ahorro. También para cuándo lo queremos, porque no es lo mismo ahorrar para las vacaciones de verano que hacerlo para la jubilación.

Conocer nuestros objetivos nos ayudará a establecer la cantidad que necesitamos y el plazo que tenemos para conseguirla. Si lo que queremos es ahorrar para irnos a la playa en agosto, sabremos que nuestro plazo para ahorrar expirará cuando tengamos que pagar el viaje. También podremos calcular fácilmente cuánto dinero deberemos reservar hasta entonces para cubrir todas las posibles contingencias: traslados, alojamiento, manutención, actividades, imprevistos…

Lo mismo ocurre al planificar la jubilación. Deberemos tener en cuenta la edad a la que querremos (o podremos) jubilarnos, estimar nuestra esperanza de vida y el dinero que necesitaremos durante ese plazo de tiempo. Pero para ello, lo primero que deberemos tener claro es si nuestro objetivo es ahorrar para estar tranquilos en esa etapa de nuestras vidas.

¿Puedo lograr mis objetivos?

Una vez analizada nuestra situación económica y fijados los objetivos, ha llegado el momento de plantearnos la pregunta más inquietante: ¿puedo conseguir lo que me propongo?

Para ello, deberemos tener en cuenta la cantidad que queremos conseguir y el plazo que nos hemos marcado, para contrastar ambos conceptos con nuestra capacidad de ahorro, que habremos determinado al analizar nuestra situación financiera.

Que esta capacidad no sea suficiente no significa que debamos darnos por vencidos. Siempre podremos plantearnos la aplicación de medidas adicionales que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos de ahorro y que incluiremos en el plan.

¿Cómo consigo todo esto?

Una vez reunida toda la información necesaria, ya podremos dar respuesta a la última pregunta: ¿cómo puedo alcanzar mis objetivos? Ha llegado la hora de trazar un plan que nos ayude en nuestros propósitos.

Las herramientas que podemos incluir en ese plan son muy variadas, desde la simple reducción de gastos hasta la inversión de parte de nuestros ahorros en productos que nos ofrezcan un rendimiento extra. Al conocer de antemano nuestra situación financiera, nos resultará más sencillo decidir qué tipo de actuaciones son las más adecuadas para ajustar nuestros gastos e ingresos a los objetivos y los plazos que manejamos. Tal vez necesitemos conseguir más recursos, reducir deudas a un ritmo mayor del que esperábamos o revisar nuestro proyecto de adquirir una segunda vivienda. Cada economía es única y requiere soluciones a medida.

Una vez establecido el plan y puesto en marcha, conviene realizar un seguimiento y también los ajustes que sean necesarios. Las circunstancias pueden cambiar, por ejemplo, ante un cambio de trabajo o una evolución inesperada de nuestras inversiones.

Planificar el ahorro es la mejor manera que tenemos de extraer el máximo rendimiento a nuestros esfuerzos y alcanzar nuestros objetivos. Es cuestión de voluntad, sinceridad y constancia. Si las mantenemos, la recompensa acabará por llegar.