ECONOMÍA

¿Qué papel tendrán las humanidades en el mercado laboral del futuro?

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¿Qué papel tendrán las humanidades en el mercado laboral del futuro?
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CaixaBank

15 Enero, 2020


En una época en la que la tecnología lo inunda todo, puede parecer que vivimos malos tiempos para la lírica. Que ya no hay sitio para los filósofos, los poetas o los historiadores. Que las artes, las humanidades y las ciencias sociales se han convertido en grandes jarrones chinos que no sabemos dónde colocar en un apartamento cada vez más funcional. Sin embargo, estas disciplinas siguen siendo muy importantes. Y todo indica que lo seguirán siendo en el futuro.

Es cierto que, en la actualidad, manda el utilitarismo. Existe una tendencia a valorar exclusivamente aquello que genera dinero de manera directa y dejar a un lado lo que no es directamente productivo. Por eso se anima a los jóvenes a elegir carreras tecnológicas que ayuden a corregir el déficit de este tipo de perfiles. Según la Unión Europea, el hueco entre la demanda y la oferta de especialistas en tecnologías de la información (TIC) seguirá creciendo en los próximos años. Además, a las empresas cada vez les cuesta más cubrir este tipo de posiciones.

Aunque el utilitarismo predomine, la creatividad y el pensamiento crítico son esenciales, incluso para el propio desarrollo de nuevas tecnologías. Esta es la razón fundamental por la que las humanidades tienen un largo recorrido por delante en el mercado laboral. Sectores tan pujantes como la inteligencia artificial necesitan sociólogos, lingüistas, humanistas o filósofos, entre otros perfiles, para salir adelante.

Aportar contexto social a la tecnología

Antes de que surja una nueva tecnología, alguien ha tenido que idearla. Una persona ha tenido que observar y detectar una necesidad en la sociedad que le rodea y que puede ser resuelta por la tecnología. Solo cuando alguien sueña un invento puede construirlo después un ingeniero. Esta es la razón por la que muchas de las grandes innovaciones de la historia han surgido de mentes de letras, como la del escritor Julio Verne.

No solo eso: para que la tecnología tenga sentido y pueda ser útil, necesita un contexto humano. A la hora de diseñarla y desarrollarla, es necesario hacerse preguntas. Por ejemplo, cómo va a mejorar la vida de sus usuarios, cómo lograr que estos se relacionen con ella fácilmente y qué principios éticos o de responsabilidad social van a regir su actividad. Se trata de cuestiones que los perfiles humanistas saben cómo plantearse y, lo que es más importante, a las que sabe dar una respuesta adecuada.

Además, la tecnología debe ser atractiva para sus usuarios. Esto es lo que explica el éxito del iPhone. Más allá de su funcionalidad, este teléfono inteligente aportaba una gran experiencia de usuario y un diseño atractivo. Así, gracias a la intervención de perfiles artísticos en su desarrollo, se convirtió en todo un fenómeno mundial.

Por todo ello, la creatividad y el pensamiento crítico no se pueden alejar del desarrollo tecnológico, que es un pilar fundamental del mercado laboral en la era de la Cuarta Revolución Industrial. Por eso los perfiles humanistas y artísticos seguirán teniendo un lugar dentro de él.

Los perfiles híbridos

Uno de los principales cambios que ya se están observando en el mercado laboral tiene que ver con la ruptura de las fronteras que separaban tradicionalmente las ciencias de las letras. Cada vez se demandan más perfiles híbridos con habilidades transversales.

Los estudiantes de humanidades buscan cada vez más su futuro laboral lejos de la docencia, que hasta ahora era su salida laboral más habitual. Por esta razón, existen ya titulaciones especializadas en Humanidades Digitales, que hacen converger los estudios de humanidades y ciencias sociales con las nuevas tecnologías de la información.

Esto responde, por ejemplo, a la necesidad que tienen hoy los sociólogos de adquirir cada vez más habilidades digitales e incluso de programación para emplear herramientas que los ayuden a desempeñar mejor su trabajo. También los abogados deben aprender tecnología aplicada al Derecho, un concepto que incluye analítica y visualización de datos o estadística avanzada. Incluso los filólogos, una profesión que hasta ahora contaba con salidas laborales limitadas, han encontrado un filón en el desarrollo de lenguajes de programación.

Todas estas circunstancias se deben a que la tecnología cambia constantemente la manera en la que se desarrollan los trabajos. Los empleos son cada vez más complejos y requieren una combinación de habilidades muy rica en los candidatos que optan a ellos.

Se espera que estos nuevos empleos híbridos aumenten el 21% a lo largo de los próximos diez años, más del doble que la tasa esperada para el mercado laboral general, según un informe de Burning Glass. Sin embargo, no será únicamente la tecnología la protagonista de esta tendencia. Las soft skills, o habilidades blandas, —como la empatía, la creatividad, la persuasión o la capacidad de análisis o de comunicación— también tendrán un papel determinante en los empleos del futuro. Unas habilidades en las que se pueden reconocer fácilmente rasgos de psicólogos, humanistas, artistas, abogados, filósofos o comunicadores. Por eso ingenieros, científicos o profesionales de la salud deben buscar también parte de su desarrollo en las humanidades.

La lírica puede encontrar su edad dorada entre algoritmos y realidad aumentada. La clave consiste en saber adaptarse al entorno, apostar por la formación continua e integrar equipos multidisciplinares que permitan abordar los proyectos desde múltiples puntos de vista.