vishing

30 Diciembre, 2019

Smishing, el enemigo impredecible en la mensajería instantánea

El SPIM (acrónimo de Spam over Instant Messaging) es un mensaje no deseado con finalidad comercial, normalmente maliciosa, que se distribuye a través de aplicaciones de mensajería instantánea, SMS o mensajes privados en páginas web. SPAM y SPIM son muy similares, la única diferencia entre los dos es el medio por el que recibimos este mensaje fraudulento. El envío de SPIM se conoce con el término smishing, que proviene de la unión de SMS y phishing, una práctica que engloba todos los fraudes que se llevan a cabo mediante sistemas de mensajería instantánea. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y los avances en la comunicación interpersonal, se abren nuevas vías de cibercrimen de las que debemos estar informados. Términos como phishing o vishing están a la orden del día en cuanto a ciberataques. A estos dos últimos se suma el no tan conocido smishing. ¿Qué característica común comparten estos ciberataques? La suplantación de identidad.Los ciberdelincuentes, mediante programas informáticos automatizados, rastrean la agenda de direcciones del usuario de las aplicaciones de mensajería instantánea. Una vez ha conseguido la lista de contactos, el ciberdelincuente envía un mensaje al usuario que, dependiendo de la aplicación utilizada, aparecerá en forma de ventana emergente o de texto en una conversación. Estos mensajes suelen incluir un enlace a una página web o documento, generalmente de carácter fraudulento. El objetivo es conseguir que el usuario haga clic en el enlace adjunto en el mensaje enviado, dando lugar a la descarga de malware que le permitirá acceder a la cuenta y al dispositivo del usuario. A diferencia del SPAM, que podemos identificar antes de abrirlo y eliminarlo sin riesgos, el envío de SPIM puede hacernos caer en la trampa al aparecer durante la conversación con algún familiar o amigo, y conseguir que hagamos clic sobre el enlace por error al pensar que procede de la persona con la que conversamos.Aunque todos corremos el riesgo de recibir un mensaje fraudulento, existen una serie de recomendaciones a seguir para detectar si estamos ante un ciberataque de smishing: - Si recibimos un mensaje de un contacto conocido que está fuera de contexto o que no encaja en la conversación mantenida, preguntarle antes de hacer clic. - No hacer clic en enlaces o elementos adjuntos si no estamos seguros de la identidad del remitente. - Comprobar la procedencia de cualquier enlace recibido antes de hacer clic sobre él. - Configurar adecuadamente las opciones de privacidad de las aplicaciones de mensajería instantánea que utilizamos para evitar que nos lleguen mensajes de remitentes desconocidos. - Mantener actualizadas tanto las aplicaciones de mensajería como nuestros dispositivos. Sin duda alguna, la información y la concienciación son el primer paso para combatir el fraude electrónico, que afecta tanto a particulares como a empresas. Nuestro consejo ante estas amenazas: doble check antes de hacer clic en un enlace sospechoso y, si no lo ves claro, confirma el mensaje por otra vía de contacto.

INNOVACIÓN
19 Agosto, 2019

Vishing, cibercrimen telefónico

«Le haré una oferta que no podrá rechazar». Tal vez los métodos han cambiado desde la época de los mafiosos de El Padrino, pero el objetivo sigue siendo el mismo: hacerse con tu dinero de forma ilícita. El último grito, y nunca mejor dicho, del cibercrimen es el vishing, combinación de los términos «voz» (en inglés voice) y phishing, esto es, la práctica de suplantar la identidad de nuestro banco y robarnos usando nuestros datos. La diferencia con este último es el medio utilizado por el vishing para sus objetivos delictivos: la voz, tanto a través de sistemas telefónicos tradicionales como, lo más común, mediante voz sobre IP. Suena el teléfono. El número que aparece en el identificador es uno de tu misma zona geográfica, o tal vez incluso algún número conocido. Descuelgas. Al otro lado de la línea suena una voz robótica que asegura que tu cuenta bancaria ha sido atacada, y que para protegerla, tienes que llamar al número que te facilitan. Y hay que hacerlo rápido, porque si no lo haces, te arriesgas, dice la voz robótica, a perder todo tu dinero. En cambio, si les proporcionas tu número de cuenta o de tarjeta de crédito, aseguran, te pueden ayudar a impedir transacciones fraudulentas con tu cuenta. Esta es solo una de las posibles estrategias que puede utilizar el vishing para hacerse con tu dinero. Otras posibilidades son reclamar impuestos supuestamente impagados, decir que has ganado un premio o un concurso, ofrecer asistencia técnica para poder acceder a tu ordenador, simular llamar en nombre de algún organismo estatal o de alguna asociación benéfica... El único límite es la imaginación de los ciberdelincuentes.¿Qué podemos hacer entonces? Algunas acciones que, si bien no eliminan completamente el riesgo de ser víctima del vishing, sí que lo reducen a su mínima expresión, son: No contestar llamadas de números desconocidos: si el que llama es un timador, responder supone abrirle las puertas, confirmarle que el número está activo, y dejarle la vía libre para que vuelva a llamar. Si en cambio dejamos que salte el contestador, será más fácil averiguar si la llamada es fraudulenta o no. Si contestas, nunca des información personal: los bancos y organismos oficiales nunca te la pedirán, porque ya la tienen. Si te piden tus datos privados por teléfono, empieza a sospechar. Utiliza una aplicación de identificación de llamada: las innumerables opciones de voz sobre IP permiten crear muy fácilmente números falsos. Una buena opción sería descargarse una aplicación específica de identificación de llamada, como por ejemplo Truecaller, que bloquea los números que ya se han confirmado peligrosos, y permite también añadir números nuevos a su base de datos. No obstante, aunque la tengamos instalada, tampoco tenemos que fiarnos al 100% de ella: si nos llama un número desconocido, lo más prudente siempre será no responder. Y si somos víctimas del smishing, esto es, recibimos SMS sospechosos, lo que hay que hacer es fácil: obrar exactamente igual que con el vishing. Por último, si a pesar de todo somos víctimas de alguno de estos cibercrímenes, antes que recurrir a padrinos, siempre tenemos la posibilidad de denunciarlo en internet.

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