La transformación digital llega a la agricultura

29 Agosto, 2018

La transformación digital llega a la agricultura


Si la primera gran revolución en el mundo de la agricultura fue el cambio de la tracción animal por la tracción mecánica, la segunda los fertilizantes de síntesis —que potenciaron exponencialmente el crecimiento de los cultivos— y la tercera la revolución verde —que básicamente transformó la agricultura como la conocíamos hasta ahora—, podría decirse que hoy en día nos encontramos en los albores de la cuarta gran revolución agrícola: la agricultura digital. La gran pregunta a plantearse sería entonces: ¿cómo debería ser la agricultura digital, especialmente en Europa?

Según el reportaje publicado por EFE «La “agricultura digital” intenta abrirse paso en la UE», de Sarantis Michalopoulos y Fernando Heller, en esencia, ésta debería ser productiva, innovadora y digital.

Mejorar la productividad

Debería ser productiva porque la demanda de productos agrícolas es cada vez mayor, lo que, combinado con la necesidad de proteger el medio ambiente para las futuras generaciones, está generando en los dirigentes de la Unión Europea una presión creciente para «producir más con menos». Además, dada la actual volatilidad de los precios de los alimentos y productos agrícolas, aumentar la competitividad de los productos de la UE es una forma de que el sector pueda sobrevivir a largo plazo.

En este sentido, el concepto de «digital» o de «precisión» está centrando el debate de la nueva Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea para el período 2021-2027. Dicha política generará nuevas oportunidades para aumentar la productividad, como sucede por ejemplo con el uso de sensores con los que se pueden identificar las zonas específicas de los campos que necesiten un tratamiento especial y, de este modo, focalizar el uso de productos químicos en las zonas que más lo necesitan, lo que también mejora el impacto medioambiental.

Innovación y formación

El principal instrumento para adaptarse al nuevo reto digital bajo el pilar de desarrollo rural de la PAC es la Alianza Europea de Innovación para la Productividad y la Sostenibilidad (EIP-AGRI), cuyos objetivos son crear sinergias entre el programa Horizonte 2020 y el desarrollo rural, y cerrar la brecha entre investigación y práctica.

En el marco de la EIP-AGRI, los agricultores, investigadores, empresas y ONG han constituido los llamados «grupos operativos», cuya función es encontrar soluciones innovadoras para un problema común en un determinado país o una determinada región de la UE. Uno de estos grupos detectó varios retos a los que se enfrenta la agricultura digital, entre los cuales destacan la necesidad de que todos los actores implicados en el proceso coordinen bien sus acciones y la formación de asesores especiales que puedan ayudar a concretar la «revolución digital» en las explotaciones agrícolas y ganaderas.

Infraestructuras y destrezas digitales

Por último, según la Asociación Europea de Maquinaria Industrial Agrícola (CEMA, por sus siglas en inglés), es esencial contar con una infraestructura rural de banda ancha adecuada en toda la UE, condición básica para lograr una transformación digital incluyente y eficaz. «El acceso a la banda ancha está apenas dando sus primeros pasos en muchas zonas rurales y menos pobladas de la UE», aseguró el secretario general del CEMA, Jérôme Bandry.

Además, según el CEMA, para lograr la transformación digital en el sector agrícola se necesitarán «destrezas digitales». Ante el envejecimiento en el sector agrícola (tan solo un 8% de los agricultores de la UE tiene menos de 35 años), la introducción de nuevas tecnologías podría desembocar en una agricultura europea «a dos velocidades». Por este motivo, el CEMA asegura que desarrollar nuevas «destrezas digitales» hará que el sector agrícola sea más atractivo para los jóvenes.

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