La ‘story’ de Instagram

05 Octubre, 2018

La ‘story’ de Instagram


A no ser que se viva en una burbuja, hoy en día todo el mundo conoce y sabe para qué sirve Instagram. Sin embargo, nadie había oído esa palabra, una combinación de “telegrama” e “instantáneo”, hace apenas 10 años. Esta red social de fotografías, y más adelante también vídeos y otros elementos visuales, nació hace tan solo 8 años, el 6 de octubre de 2010.

Fueron dos jóvenes graduados de la Universidad de Stanford aficionados a la fotografía, el estadounidense Kevin Systrom y el brasileño Mike Krieger, quienes idearon una aplicación tremendamente sencilla, en principio únicamente para iPhone, que permitía compartir muy rápidamente cualquier tipo de imagen. La gran innovación fue incorporar una serie de filtros que mejoraban notablemente el aspecto de las fotografías captadas con las cámaras del iPhone, que en 2010 todavía dejaban bastante que desear. El éxito fue fulgurante: en apenas dos meses, la app superó el millón de usuarios, y en menos de un año, los 10 millones. Naturalmente, fue nombrada la aplicación para iPhone del año 2011.

Incorporando nuevos filtros en cada actualización, dos importantes cambios se produjeron en abril de 2012: por un lado, se lanzó la versión para teléfonos Android, con lo cual se abarcaba por fin la práctica totalidad de los smartphones existentes; por otro lado, fue adquirida por unos 1.000 millones de dólares por el gigante Facebook, que prometió mantener su esencia y su independencia, y no integrarla en su red social.

Nuevas funcionalidades, poco a poco

La promesa se ha cumplido a medias: tras superar los 100 millones de usuarios en febrero de 2013, cuando aún no llegaba a los dos años y medio de vida, en junio de ese año introdujo la posibilidad de compartir vídeos, y en octubre las fotos y vídeos patrocinados, con lo que sí que acercó su modelo de negocio al de Facebook.

El patrocinio y los vídeos publicitarios se fueron extendiendo a lo largo de 2014 y 2015, lo que no impidió que el número de usuarios siguiera creciendo de forma exponencial. Instagram también creó durante esos años aplicaciones para usos lúdicos específicos, como Hyperlapse (para crear vídeos acelerados) y Boomerang (vídeos cortos que se reproducen en bucle hacia delante y hacia detrás).

En 2016 llegaron muchas innovaciones: en primer lugar, y ante las protestas de los usuarios puristas, a partir de marzo las publicaciones se verían siguiendo un algoritmo que seleccionaba lo que consideraría más interesante para el usuario, lo mismo que hacía desde hace tiempo Facebook. Esto acabó con el estricto orden cronológico inverso que había mantenido hasta entonces. Poco después, en mayo, nacieron los perfiles de empresa, que incluían herramientas analíticas y la posibilidad de convertir posts en anuncios, ampliando más aún las posibilidades de usar Instagram como herramienta de marketing.

Otra tendencia que ha seguido es la de fijarse en las funcionalidades de nuevas y pequeñas apps, copiar su funcionamiento e integrarlas en Instagram. Así, en noviembre de 2016 nacieron las retransmisiones de vídeo en directo (como lo hacía Periscope). Sin embargo, uno de los grandes éxitos de esta red social vino unos meses antes, en agosto, cuando se crearon las ‘stories, imágenes o vídeos temporales que desaparecen al cabo de 24 horas (igual que hacía Snapchat).

Nacida para iPhone en 2010, Instagram ya supera los 1.000 millones de usuarios

De hecho, según Phil González, fundador de Instagramers, la mayor comunidad de fans de Instagram en el mundo, las Instagram Stories fueron un momento crucial para Instagram y también para Facebook. “Las Stories que inicialmente parecían perturbar nuestras costumbres en Instagram, se convirtieron en el motor de desarrollo de la app y consiguieron avivar aún más la llama del interés generado por los usuarios. Hoy, más de 400 millones de usuarios usan cada mes las Instagram Stories. Más de un 40% de los usuarios están enganchados ya a estos contenidos efímeros, divertidos, sorprendentes, generados por los usuarios y que desaparecen a las 24 horas. Nos permiten contar, de forma compulsiva, cosas que no contábamos a través de nuestras fotografías o vídeos”.

¿Qué nuevas funcionalidades y nuevos cambios aparecerán en los próximos años? ¿Pasará Instagram a ser definitivamente una herramienta de marketing como en lo que prácticamente ya se ha convertido su dueño Facebook? Y sobre todo, ¿qué hacer con los ya más de 1.000 millones de usuarios con los que cuenta? Con solo 8 años de existencia, en Instagram son más las preguntas que las respuestas. Le queda toda la vida por delante.

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