INNOVACIÓN

Calm technology: cuando la innovación busca el bienestar mental

Tiempo de lectura: 5 minutos

Calm technology: cuando la innovación busca el bienestar mental
Avatar

CaixaBank

08 Abril, 2021


Un anuncio que vemos por el rabillo del ojo mientras visitamos nuestra red social favorita. Un titular llamativo que nos impulsa a visitar una web. Un vídeo que no nos resistimos a dejar pasar. Una lucecita en nuestro smartphone que nos avisa de que tenemos un mensaje. La tecnología actual nos permite estar comunicados de una manera impensable hasta hace pocos años. Eso sí, también compite cada vez más por captar nuestra atención. Un objetivo que, en ocasiones, se alcanza a costa de distraernos, alarmarnos e incluso desinformarnos.

En un contexto de estímulos y alerta constantes, nuestro bienestar mental se puede llegar a resentir. Un problema que se agrava en un escenario como el actual, en el que la pandemia de la COVID-19 pone a prueba la resistencia de todos. Por esta razón, ahora más que nunca hace falta una tecnología calmada que aporte tranquilidad, soluciones objetivas, no exija atención, no distraiga y haga uso de pocos recursos, mentales incluidos.

Qué es la calm technology

La calm technology es un movimiento que persigue devolver al usuario de tecnología a un entorno de bajo nivel de estrés. Popularizado por la conocida antropóloga Amber Case en su libro Calm Technology: Designing for Billions of Devices and the Internet of Things: Principles and Patterns for Non-Intrusive Design (2015), se trata de un movimiento de reacción ante la hiperconexión y un mal uso de la tecnología, generalmente la que deriva del teléfono móvil

¿Por qué necesitamos tecnología calmada?

En España, una de cada tres personas mira el móvil más de 100 veces al día, y el 25 % de los menores de 25 años lo hace 150 veces. Es decir, una vez cada siete minutos. Muchas de las miradas al teléfono son debidas al síndrome de vibración fantasma, una predisposición perceptiva que nos hace sentir que el teléfono ha vibrado cuando, en realidad, no lo ha hecho. ¿Te sientes identificado? El 80 % de la población afirma haber sentido esta falsa vibración, solo para darse cuenta de que en su móvil no había alerta alguna.

En realidad, la economía de la atención propuesta por Thomas H. Davenport y J. C. Beck en 2001 hace tiempo que dejó de ser una teoría. Las redes sociales, videojuegos móviles y otras aplicaciones luchan entre sí por captar tiempo de exposición del usuario, lo que implica sonidos y vibraciones reales que, a su vez, causan todo tipo de distracciones.

Incluso se nos da peor concentrarnos. Según un estudio de Microsoft publicado en 2015, la gente ha pasado de concentrarse en algo durante doce segundos a hacerlo tan solo durante ocho. El continuo bombardeo de estímulos derivados de un mal uso de la tecnología está detrás. Esto incluye la infoxicación (intoxicación por información) y el clickbait (cebos para hacer clic).

¿En qué consiste el diseño de calm technology?

Herramientas como las aplicaciones Good Vibes, que eliminan las notificaciones, o extensiones como Waste No Time, que bloquean páginas web como redes sociales, son parches interesantes que devuelven parte del control a los usuarios. Sin embargo, el movimiento calm technology defiende que resulta necesaria una tecnología que sea calmada por diseño.

En este sentido, según Amber Case, para diseñar buena tecnología hay que seguir ciertas reglas:

– No saturar la atención del usuario

La tecnología actual satura a las personas por el mero hecho de que la economía de la atención trabaja sobre la base de que el usuario de un servicio no es la base de su negocio, sino la publicidad que se dirige hacia él.

Por contra, la calm technology promulga que la tecnología debería ocupar la ”periferia” de nuestros sentidos, sin llegar a colapsarlos, y estar disponible solo bajo demanda. Esto es algo similar a lo que ocurre con los head-up display (HUD) a la hora de guiar a los conductores por la ciudad: el holograma se muestra solo cuando es necesario, sin molestar.

– El tiempo de atención necesario

El tiempo de uso es otro de los factores más problemáticos de la tecnología móvil. Se necesita tecnología que aparezca cuando se la reclama, pero que desaparezca cuando ya no haga falta, en lugar de una tecnología que exija continuamente el tiempo de interacción del usuario.

– ¿Es la tecnología informativa?

Cuando se instala una aplicación de chat o red social, las notificaciones instantáneas están activadas por defecto. Esto significa que el usuario recibe un aviso sonoro o en forma de vibración cada vez que hay una interacción. Algo parecido ocurre con algunos medios de comunicación digitales o aplicaciones similares, muchos de los cuales hacen uso de clickbait con el objetivo de que el usuario acceda a su plataforma.

Sin embargo, la calm technology apuesta por una tecnología que sea informativa por defecto, sin generar dependencia o altos niveles de estrés. Un buen ejemplo de estos tres puntos son las aplicaciones de clima del móvil: basta un vistazo para entender qué tiempo hará, la aplicación no exige que pasemos más tiempo del imprescindible, y no emite avisos preocupantes, a menos que estos merezcan la pena, como las alertas por inundaciones o nevadas.

– Tecnología + humanos = tecnología humana

La buena tecnología es aquella que potencia capacidades humanas innatas, en lugar de aquella que nos limita. Por ejemplo, destinar una persona a introducir números en una base de datos es poco estimulante, frente a una base de datos de construcción autónoma sobre la que el trabajador pueda generar conocimiento útil. Gracias a la automatización, este es uno de los puntos más desarrollados.

Sin embargo, hay elementos cuya automatización tiende a deshumanizar las relaciones. Es por ello que una tecnología calmada bien diseñada fomenta la interacción humana. Los traductores automáticos son un buen ejemplo de esto: se usan cuando hacen falta, no demandan atención y además permiten ampliar las posibilidades de comunicación entre poblaciones.

– ¿Es resiliente la tecnología?

Otro de los principios de la tecnología calmada es que debe ser resiliente. Es decir, debe ser capaz de soportar grandes cargas sin romperse. Se diferencia de la resistente en que esta aguanta un gran nivel de carga, pero acaba sucumbiendo pasado un límite. Una tecnología resiliente es aquella que funciona ”en local” en el terminal y no depende de servidores externos, aunque estos se puedan utilizar para complementarla o aportar servicios suplementarios.

Tecnología sostenible

La eficiencia tecnológica es imprescindible a la hora de diseñar calm technology, dado que el despilfarro en el consumo de recursos provoca que estos no puedan destinarse a otro ámbito. Y es que la tecnología calmada, aunque tiene su foco en los móviles, las redes sociales y las distracciones, también puede aplicarse en otros ámbitos como la agricultura, la energía o la industria.

Aunque la propuesta de Amber Case no tiene por qué considerarse un dogma, sí puede servir como guía para plantearnos tanto el uso que hacemos de la tecnología como la necesidad de diseñar herramientas que realmente pongan a las personas en el centro.