Escuchar para seguir creciendo, la clave del mentoring

10 Mayo, 2021

Escuchar para seguir creciendo, la clave del mentoring


Desde hace unos años, estamos asistiendo a un proceso de empoderamiento femenino y reducción de las desigualdades por cuestión de género. Esta meta, a la que se han sumado ya muchas empresas, es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que ha marcado la ONU, en su agenda para el 2030, en pos de alcanzar una sociedad más justa para todos.

Los grandes cambios no se producen de un día para otro; requieren de un tiempo y, en ocasiones, de un catalizador que propicie que lleguen a completarse. Conscientes de ello, la Asociación Española de Directivos (AED) y CaixaBank han lanzado un programa de lead mentoring para impulsar la presencia de mujeres directivas en grandes empresas.

Las claves del programa

Esta iniciativa impulsada por CaixaBank ha congregado también a socios corporativos de la AED, como Enagás, Repsol, Telefónica o Seat, y ha conseguido emparejar a 31 directivos y directivas, que actúan como mentores, con 31 mujeres mentorizadas con un alto potencial de liderazgo.

El objetivo de este programa es ofrecer, a lo largo de los seis meses que dura, las herramientas necesarias para potenciar el crecimiento personal y profesional de sus participantes. Y es que el mentoring se basa en un intercambio de experiencias que no solo resulta enriquecedor para la mentee, sino también para el mentor o la mentora que la acompaña.

Eva Núñez (40 años), directora del Centro de Empresas en Sant Cugat (Barcelona) en CaixaBank y mentora, asegura que para ella ha sido tan instructivo como para su mentee. El coincidir con su mentorizada y sentirse identificada con las situaciones que relataba le ha hecho revisar sus propias actuaciones pasadas y plantearse cómo extrapolarlas al presente y al futuro: «Si me vuelve a pasar otra vez, en otra escala, tengo que ser consciente de lo que me pasó para no repetirlo». «Te ayuda a crecer como responsable de personas», afirma Eva, quien, escuchando y asesorando, ha podido reflexionar sobre cómo sus palabras pueden afectar a aquellos de su equipo que, tal vez, estén viviendo las mismas situaciones que le planteaba su mentee.

Gema Gonzalo (46 años), directora de la Oficina Store de Paseo de la Castellana en Madrid y mentee, considera que este programa le llegó como caído del cielo en un momento de cambio profesional. Para ella, el poder expresar en voz alta sus preocupaciones, con total confidencialidad, y recibir la visión de una persona externa, acostumbrada a dirigir grandes equipos y que solo escucha para poder ayudarla, fue un impulso para relativizar problemas y ganar aplomo.

Vencer al miedo: el mayor obstáculo

Tanto Eva como Gema, las dos caras de esta moneda, aseguran que el principal problema en el ascenso laboral no lo encuentran en su entidad. Muy al contrario, siempre se han sentido apoyadas, respaldadas y en igualdad de oportunidades. No obstante, ambas coinciden en que, tanto ellas como otras compañeras, rara vez se han visto a sí mismas completamente preparadas para asumir nuevos retos. La autoexigencia es un arma de doble filo que les dificulta avanzar en sus carreras.

«No es que nos pongan un freno, sino que somos nosotras mismas. Yo soy muy perfeccionista; lo soy aquí y me gusta serlo en casa también». El compaginar la vida laboral y familiar es un reto, pero el ser consciente de que, efectivamente, no se puede estar en los dos sitios a la vez y escuchar a quien ya lo ha hecho y cómo lo ha afrontado puede iluminar el camino para quienes, como Gema, piensan que podrían hacerlo aún mejor. Ella considera que es algo que lleva impreso en el ADN, pero reconoce que su mentora la ha ayudado a ver todo lo que ha conseguido en el tiempo que lleva en Madrid y los frutos que está cosechando con su trabajo. En este sentido, Eva considera que, como mentora, tiene que transmitir el valor de la paciencia y la perspectiva, que las cosas no se consiguen de un día para otro y que los problemas no son tan graves. Asimismo, cree fundamental para el mentor saber dar las herramientas necesarias para que la mentee neutralice sus miedos y se atreva a saltar a un abismo que, en realidad, no es tan insalvable como parece. «La generosidad y el compartir las experiencias que uno vive normalizan los miedos que otros están viviendo».

Escuchar para seguir creciendo, la clave del mentoring

Empatía y comunicación: las bases del mentoring y el liderazgo

Siempre se ha dicho que el profesor aprende tanto (o más) de sus alumnos como sus alumnos de él. No es casualidad, por tanto, que los testimonios de mentora y mentee describan una experiencia transformadora y edificante para ambas. Esta relación simbiótica y bidireccional en que se ha basado el programa hunde sus raíces en las bases mismas del liderazgo: la comunicación y la empatía.

La comunicación ha sido fluida entre mentoras y mentees, algo que las participantes achacan al gran acierto que ha supuesto el emparejamiento. El tratar conflictos e inquietudes de tu día a día con una persona que, si bien ejerce otro rol en una empresa distinta, comparte tu visión y valores hace que se puedan observar con perspectiva. Esta fluidez en la comunicación ha servido para que cada una de ellas pueda intentar llevarla a su trabajo, ya sea hacia arriba, para las mentees, o hacia abajo, para las mentoras. El atreverse a ser visible dentro de una entidad o el ser consciente de cómo el clima laboral que generas en tu equipo afecta no solo a su productividad, sino también a los entornos personales y familiares de quienes lo integran, repercute en un beneficio para el profesional, para la persona y para la sociedad.

El emparejamiento ha sido determinante en el éxito del programa. Como cuenta Eva, su mentee trabaja en otro sector distinto y, por tanto, no puede saber cuáles son exactamente sus dinámicas o actividades, pero sí que puede reconocer qué cosas la preocupan y empatizar con sus miedos. Puede ayudarla a comprender que eso que ella identifica como una debilidad puede ser una gran arma. Una debilidad era, precisamente, lo que Gema consideraba su empatía, pero gracias a su mentora ha podido ver que se trata de una herramienta útil, con la que está consiguiendo sus objetivos y en la que se asienta la nueva fórmula de liderazgo hacia la que tienden las grandes empresas. «El que, dentro del mundo directivo, existan muchos colores hace que todos aprendamos de todos y que se contagie», nos cuenta Eva, que se propuso como meta personal encontrar otras formas de hacer las cosas.

El pilar de un cambio social

Gema y Eva ya habían participado con anterioridad en otros programas de mentoring impulsados por CaixaBank internamente. Participar en este, sin embargo, ha supuesto el reto de extender el conocimiento a otras empresas para superar unos obstáculos que, al fin y al cabo, no son tan diferentes.

Gema cree que el cambio no se produce en un día, en una conversación, pero la relación con su mentora la ha ayudado a ganar autoconfianza y motivación para seguir creciendo: «Me propongo no pararme aquí y pensar que puedo llegar más lejos de lo que pensaba que podía llegar antes de estar mentorizada». Consciente de las herramientas que le ha aportado el programa, Gema asegura que volvería a participar, en cualquiera de los roles, y anima a otras a hacer lo mismo para darse cuenta de que esos frenos que se ponen ellas mismas se pueden superar.

Esa superación es la que quiere transmitir Eva, que asegura haber sido mentee aun sin estar en ningún programa. Recuerda a una de sus referentes en concreto, a una mentora que es el espejo en el que se refleja la persona que ella querría llegar a ser. Y parte de esa meta consiste en tener la generosidad de acompañar a otras personas, como su mentora la acompañó a ella hace diez años. «Si hacemos esta cadena, acaba llegando, retorna en todas las empresas; es algo que va circulando». Una cadena que debe extenderse a todas las empresas para que ganemos en diversidad, para que podamos escuchar a quienes tienen el potencial para mejorar la sociedad y darles el impulso que necesitan para seguir creciendo.