SOSTENIBILIDAD

Hábitos que te ayudan a reducir la huella de carbono en tu casa

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Hábitos que te ayudan a reducir la huella de carbono en tu casa
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CaixaBank

13 Diciembre, 2021


Reducir la huella de carbono es una intención de la que cada vez oímos hablar más. Se trata, básicamente, de disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) o CO2 equivalente (CO2eq) que resultan de distintas actividades. Aunque pueda parecer una tarea exclusiva de empresas y gobiernos, no lo es. De hecho, el mero hecho de habitar una vivienda supone una cantidad ingente de emisiones que se pueden reducir.

Un dato: en España, el sector residencial es el causante del 4,8 % de las emisiones de carbono. Y no estamos hablando del proceso de construcción de edificios, sino de cuando ya vivimos en ellos. Así, de cada diez toneladas de CO2eq emitidas por las viviendas, nueve surgen a partir del momento en que nos mudamos a ellas. Por eso es tan importante desarrollar hábitos que nos ayuden a reducir nuestra huella de carbono diaria y aumentar la eficiencia de nuestra vivienda.

Emisiones directas: carbón y gases de combustión

Antes de comenzar a describir todas las cosas que podemos hacer para emitir menos CO2 en nuestro día a día, no está de más conocer cuáles son las viviendas que, a priori, más contaminan. En esto tiene mucho que ver el combustible que se utiliza para cuestiones como la calefacción, cocinar o calentar agua.

Por kilovatio hora generado para esas tres tareas, las viviendas más contaminantes o con mayor huella de carbono son aquellas que dependen de combustibles fósiles. Uno de ellos es el carbón, que, aunque se ha prohibido para climatizar, todavía se puede emplear para cocinar en España. También se usa leña en algunas regiones, tanto para climatizar como para cocinar.

A estas viviendas las siguen aquellas que usan combustibles líquidos para realizar funciones básicas. Las calderas de gas —incluso las muy nuevas y consideradas eficientes en comparación con las antiguas— emiten a la atmósfera grandes cantidades de carbono. Además, lo emiten allí donde viven las personas.
Abandonar todo tipo de combustión doméstica en pro de alternativas eléctricas resulta imprescindible para reducir la huella de carbono en los hogares. De hecho, este es el camino emprendido por España para lograr la descarbonización del sistema energético del país, siguiendo las líneas maestras marcadas por la Unión Europea.

Qué puedes hacer para reducir la huella de carbono de tu hogar

Retrasar la entrada de la climatización

La climatización forzada (caldera o aire acondicionado) es de lo que más energía consume al año y de lo que más emite, tanto directa como indirectamente. Sin embargo, la temperatura de confort no solo se alcanza con máquinas. También es posible aproximarse a ella con otros métodos.

Cuando se acerque el invierno, antes de poner la calefacción conviene adaptar nuestra vestimenta al clima. Calcetines de lana, pijama grueso y varias capas en el tronco superior suelen ayudar a ganar confort y evitan el encendido de la calefacción. Cerrar la puerta del cuarto en el que estemos también ayuda a reducir la huella de carbono de nuestro hogar.

En cuanto al verano, las prendas ligeras son una opción interesante para ayudar a despejar el calor. El toldo debería abrirse antes de encender el ventilador de techo, y este antes que el aire acondicionado. De esta forma se ahorra muchísima energía.

Lavadora y lavavajillas, al límite de su capacidad máxima

La lavadora y el lavavajillas son dos electrodomésticos que, aunque consumen bastantes recursos, ahorran más aún. Lavar a mano tiene una mayor huella de carbono porque los mismos recursos se aprovechan mucho peor. Por ejemplo, se usa bastante más agua por prenda o utensilio. Un agua que, en la mayor parte de las ocasiones, consume también energía para calentarse.

¿Hay alguna forma de optimizar el uso de lavadora y lavavajillas para reducir su propia huella de carbono? Sí, estas son algunas maneras de lograrlo:

– Siempre que sea posible, podemos lavar con agua fría. Calentar el agua en la lavadora tiene un coste energético notable.
– Si es posible, evitemos los ciclos cortos. Aunque son interesantes con pocos utensilios o prendas, son menos eficientes que los largos.
– Dicho de otra forma, tratemos de llenar lavadora y lavavajillas hasta el límite de su capacidad máxima. Ahorraremos dinero y reduciremos su huella de carbono.

Evitar el horno y las ollas abiertas para cocinar

Existe una infinidad de modos de cocinar un conjunto determinado de alimentos, y cada uno de esos modos consumirá una cantidad distinta de energía. El de menor impacto en CO2 suele ser la comida fría, desde ensaladas a piezas de fruta, ideales para el verano y climas cálidos.

Si nos apetece comida caliente, hay formas de prepararla emitiendo poco CO2. Se puede empezar por retirar la cocina de gas e instalar una de inducción, mucho más eficiente. Evitar las ollas abiertas en pro de las ollas a presión es muy recomendable para evitar gastar dinero o emitir CO2. Además, ahorran tiempo.

El horno es probablemente el electrodoméstico que más CO2 emite. Indirectamente, claro. Su elevada potencia de funcionamiento hace que sea bastante costoso a largo plazo. Si es posible, conviene trasladar sus recetas a alternativas sobre placa de inducción o en microondas. Y evitar la repostería.

Ahorrar al calentar agua

Calentar agua es una de las actividades domésticas que más energía gasta, ya sea para climatización o para ducharnos. Por eso las bombas de calor resultan tan eficientes respecto a las calderas de gas. También por eso conviene instalar un termo eléctrico, aunque tenga menos flexibilidad y exija modificar ciertos hábitos de consumo.

El termo eléctrico es bastante más eficiente que la caldera de gas a la hora de calentar el agua. Eso sí, a cambio habrá que encenderlo varias horas antes de darnos una ducha. Contar con un programador suele ayudar.

Como alternativa, la aerotermia aire-aire puede resultar hasta tres veces más eficiente que el termo. Se trata de un sistema capaz de extraer energía del aire presente en el exterior de la vivienda y utilizarla para calentar o refrigerar el interior gracias a una bomba de calor aerotérmica. Incluso en días fríos, estos sistemas son capaces de aprovechar las calorías presentes en el aire exterior para reducir el consumo eléctrico de la calefacción, el sistema de agua caliente e incluso el aire acondicionado.

Desarrollar una vida más eficiente y menos contaminante es cuestión de hábitos sencillos. Una transformación que el planeta y las próximas generaciones agradecerán si la abrazamos entre todos.

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