SOSTENIBILIDAD

¿Qué puede hacer el sector financiero para descarbonizar la economía?

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¿Qué puede hacer el sector financiero para descarbonizar la economía?
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Severiano Solana

Director de Estrategia y Seguimiento de Sostenibilidad de CaixaBank

30 Noviembre, 2022


Alcanzar una economía neutra en carbono ya no es una opción, sino una necesidad. Afrontar el cambio climático y sus consecuencias pasa por reducir, suprimir y revertir las emisiones de gases de efecto invernadero que ponen en jaque nuestro futuro como habitantes del planeta.

Esta realidad ha quedado patente en los objetivos de descarbonización de la economía, que buscan dar respuesta al compromiso de limitación del calentamiento global alcanzado en el Acuerdo de París de 2015.

Desde entonces, y cada vez más, Administración pública, compañías y sociedad civil se han unido para realizar un esfuerzo colectivo al que el sector financiero tiene mucho que aportar.

Sector financiero y descarbonización de la economía

Al pensar en la neutralización de la huella de carbono en cualquier empresa, lo primero que viene a la mente es la inclusión de medidas correctivas en sus propias actividades.

Efectivamente, este es un paso imprescindible: reducir y neutralizar la propia huella de carbono operativa es un esfuerzo que debe realizar cualquier compañía comprometida con la descarbonización de la economía. Y este es un hito que CaixaBank alcanzó ya en 2018.

Sin embargo, una entidad bancaria debe hacer mucho más que neutralizar las emisiones derivadas de su propia actividad. Esto es así porque es el sector financiero el que tiene la capacidad de canalizar recursos para que la industria pueda neutralizar también su huella de carbono. Es la pieza fundamental que puede impulsar la transición hacia una economía descarbonizada, en la que los distintos sectores sean capaces de adaptar sus modelos de producción a una nueva realidad más sostenible.

Ese papel de las entidades bancarias ha sido reconocido por el propio Acuerdo de París, que insta a «situar los flujos financieros en un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero».

Esta es la razón por la que, además de descarbonizar su propia actividad operativa, las entidades financieras trabajan para hacer lo propio con sus carteras de financiación e inversión. Su rol como asesoras y orientadoras de sus clientes también tiene un impacto importante en la descarbonización de la economía, así como su apoyo y participación activa en organismos que promueven avances en la materia. En lo referente a nuestra entidad, CaixaBank es miembro del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y fundador de la Alianza de la Banca por las emisiones Netas Cero (NZBA), promovida por este organismo.

Gestionar los riesgos ASG

A la hora de desarrollar una actividad neutra en carbono —ya sea operativa como de inversión o financiación—, las entidades bancarias necesitan, en primer lugar, analizar los riesgos climáticos asociados a ella. Es un paso indispensable para después poder gestionarlos de manera eficaz y alineada con los objetivos del Acuerdo de París para desarrollar una economía descarbonizada.

En nuestro caso, CaixaBank ha aprobado en 2022 su Política corporativa de gestión de riesgos de sostenibilidad (ASG), que incluye exclusiones más restrictivas para actividades con impacto en el medioambiente y el clima.

El riesgo climático, de hecho, ha cobrado una importancia creciente para inversores, analistas, reguladores, supervisores y organizaciones no gubernamentales. En este contexto, en CaixaBank asumimos nuestro propio rol como impulsores en la transición hacia una economía neutra en carbono.

Como resultado, trabajamos para acompañar esa transición mediante el análisis del impacto que tanto nuestra propia operativa como la cartera de financiación e inversión generan sobre el clima. Esto nos permite desarrollar una estrategia que asegure que toda nuestra actividad contribuye a lograr el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París: mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 ºC respecto a niveles preindustriales.

Asimismo, damos valor a la divulgación e información sobre el impacto que tienen los riesgos y las oportunidades relacionados con el cambio climático, así como sobre las medidas necesarias para abordar los primeros y aprovechar las segundas.

Es en este contexto en el que en CaixaBank hemos elaborado nuestro primer Informe Climático, que se alinea con las recomendaciones del Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), desarrolladas por el Financial Stability Board (FSB).

Este documento contiene información sobre la estrategia global de CaixaBank y la gobernanza de la entidad en cuanto al riesgo y las oportunidades relacionados con el clima, junto a las propias emisiones operativas de la compañía. Además, y de manera progresiva, incorporará nuevos datos sobre las emisiones asociadas a nuestra cartera de financiación e inversión. El objetivo es contribuir a la transición a una economía neutra en carbono, a la inversión sostenible, así como a la gestión del riesgo social y ambiental.

Huella financiada y objetivos de descarbonización

En este sentido, en nuestro Informe Climático 2022 hemos incluido el cálculo de emisiones financiadas para la cartera crediticia de CaixaBank a 31 de diciembre de 2020, tomando como referencia las directrices definidas en el estándar de contabilización y reporte de PCAF y enfocando nuestros esfuerzos en los datos del sector eléctrico, junto al del petróleo y gas que suponen, aproximadamente, el 70 % de las emisiones de CO2 globales.

A partir de ese cálculo, hemos fijado objetivos de reducción del 30 % para la intensidad física de las emisiones financiadas de gases de efecto invernadero del sector eléctrico y del 23 % para el total de emisiones financiadas por el sector de petróleo y gas, ambos con base en 2020 y plazo final en 2030.

Estos objetivos ayudarán, sin duda, a enfocar adecuadamente los esfuerzos de CaixaBank para contribuir a una descarbonización de la economía absolutamente necesaria para nuestro futuro en el planeta.

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