industria

27 Septiembre, 2019

“Ninguna persona debería hacer un trabajo manual y repetitivo que no aporte valor a su vida”

Las experiencias de impresión en 3D se quedan a menudo en meros prototipos. Triditive ha creado una plataforma, AMCELL, que une software y hardware para conseguir que la impresión en 3D se pueda industrializar, es decir, reproducir a gran escala para mejorar su eficiencia. Un proceso que permite que la producción en 3D sea competitiva en muchos sectores en los que no lo era o que se puedan fabricar prótesis que antes tenían precios prohibitivos. ¿Qué ha significado para vuestra empresa haber sido una de las ganadoras de los Premios EmprendedorXXI? El premio nos ha dado mucha visibilidad a nivel nacional. Todo el proceso ha sido increíblemente satisfactorio; hemos conocido a mucha gente muy implicada con la necesaria labor de ayudar e impulsar a las startups. El viaje a Silicon Valley, conseguido gracias a este premio, nos ayudó a desarrollar una visión disruptiva para el futuro, mucho de lo que aprendimos está en el ADN de Triditive ahora. ¿Qué es AMCELL, cómo funciona y cuál es su principal innovación? AMCELL es una plataforma de hardware y software de automatización de la impresión 3D para permitir a la industria la fabricación en masa con esta tecnología. Triditive ofrece una solución integral para la impresión 3D industrial y revolucionará la fabricación. AMCELL consiste en un sistema de brazos robóticos funcionando paralelamente, con sistemas que automatizan todo el proceso de impresión 3D desde la planificación de órdenes de producción, preparación del trabajo de impresión hasta la eyección de las piezas impresas. Esto permite que la máquina funcione durante 24 horas siete días a la semana con mínima intervención humana. Es la primera máquina industrial capaz de fabricar metales y polímeros, preparada para producción en serie en la línea de producción de cualquier empresa manufacturera. ¿Cómo ha sido el proceso de desarrollo de este sistema? En Triditive, antes de diseñar AMCELL, nos pusimos en contacto con la industria y analizamos en detalle por qué no se estaba utilizando la impresión 3D en la fabricación. Identificamos los problemas y diseñamos AMCELL desde cero para superarlos y ofrecer una solución efectiva y rápida de implementar en la industria. ¿Qué avances supone esta nueva maquinaria en los sistemas de impresión industrial? Triditive habilita la posibilidad, al fin, de fabricar en masa a un precio competitivo con otras tecnologías. La impresión 3D lleva casi 30 años en el mercado, y aún no vemos piezas impresas fuera del prototipado o sectores punteros en tecnología como el aeroespacial o el médico, que es donde se han enfocado todas las aplicaciones de impresión 3D.  ¿Supone una gran reducción de costes para las empresas? Inmensa. La impresión 3D era una tecnología que muy pocos sectores se podían permitir. Con AMCELL, hemos conseguido reducir los costes de fabricar lotes de piezas finales siendo competitivos frente a otras tecnologías de fabricación, de esta manera la industria manufacturera tradicional se puede plantear la posibilidad de empezar a implementar esta tecnología en sus líneas de producción. Si preguntamos al público en general cuántos de ellos(as) tienen piezas impresas en 3D o productos que tengan integradas piezas impresas, serán muy pocos los que contesten positivamente. Hasta el momento, no había piezas impresas en 3D en bienes de consumo, porque la tecnología no tenía esa capacidad: con AMCELL estamos abriendo esa posibilidad, fabricación en masa y automatizada. ¿Qué impacto creéis que puede tener vuestro sistema de impresión 3D en la industria española? Ofrecemos muchas ventajas, algunas de ellas se basan en eliminar las barreras de entrada a la tecnología, como el coste de la maquinaria, la dificultad para formar a los operarios o eliminar la necesidad de realizar obras de reforma en la fábrica para adecuar la instalación de la maquinaria. En España, salvo excepciones, no hay mucha innovación industrial. Nuestra tecnología, como otras que irán apareciendo en el mercado, supone una gran oportunidad para la industria que sepa ver sus ventajas y las aproveche. Por eso ya tenemos oficinas en Reino Unido y Estados Unidos, donde la industria lleva tiempo implementando esta tecnología y está mucho más abierta a adoptar cambios, especialmente si vienen de una startup. En España, las startups lo tienen más difícil para trabajar con la industria, es una cultura totalmente diferente, tenemos mucho que aprender en este tema. ¿Qué beneficios puede aportarle a una empresa industrial la fabricación mediante impresión 3D? ¿Cuántas piezas se pueden imprimir en serie en un mes? Una empresa industrial puede tener muchos beneficios: el ahorro en costes, la personalización, la optimización de la geometría, la reducción de peso… pero si tuviese que quedarme con uno, diría que una flexibilidad de fabricación sin precedentes que abrirá mercados totalmente nuevos. Una AMCELL puede imprimir 10.000 piezas de 125cm3 de manera automática, pero la clave no está en hacer esas 10.000 piezas iguales. Hay que pensar, por ejemplo, en 100 lotes de 100 piezas diferentes, con diferentes geometrías y materiales. ¿Con qué obstáculos os encontrasteis en el proceso de desarrollo de esta tecnología? El más importante fue el acceso a la financiación privada; el hardware no es atractivo para los inversores que buscan la escalabilidad desmesurada del próximo Facebook. ¿Qué papel juega la tecnología IoT (Internet de las Cosas) en vuestra propuesta? Háblanos del software EVAM y de la gestión remota de maquinaria. En Triditive entendemos la automatización como una conjunción de hardware y software para eliminar la rigidez en la producción. Por eso desarrollamos EVAM, una plataforma de software para gestionar AMCELL, controlar su automatización y dotarla de esa flexibilidad que necesitan las fábricas del futuro. Cada vez los lotes de fabricación son más bajos; el almacenamiento de materia prima y productos terminados se intenta minimizar al máximo para optimizar. Gestionar una fábrica hoy en día y optimizar su rentabilidad es una tarea extraordinariamente difícil. Las AMCELL son los músculos, Internet los nervios y EVAM el cerebro. Las AMCELL se conectan a EVAM como el sistema muscular del cuerpo humano se conectan al sistema nervioso. Nuestros competidores tratan de diseñar un músculo perfecto (hardware) o un cerebro (software), nosotros diseñamos la solución desde el comienzo como un sistema completo. ¿Qué ha significado para vosotros como empresa la apertura de vuestra fábrica piloto, SCALADD? La verdad es que SCALADD nos ha permitido dos cosas muy importantes: crear algo físico, que pudiésemos mostrar. Mucha gente pensó que solo teníamos la idea, y en cambio demostramos de lo que el equipo era capaz de hacer en apenas un año y con un presupuesto muy ajustado. Por otro lado, tener capacidad de fabricación de piezas nos ha permitido salir al mercado y valorar nuestra tecnología. En menos de un año hemos conseguido realizar piezas para más de 100 clientes en más de 5 países sin salir a buscarlos. Recientemente, habéis sido una de las 10 startups seleccionadas por la aceleradora IoT Tribe, lo que ha supuesto vuestro desembarco en el Reino Unido. ¿Cuáles son vuestros planes de expansión?  Nuestra principal actividad en el Reino Unido es desarrollar nuestro software. Entrar en un mercado como pueda ser el de Reino Unido o Estados Unidos como startup es casi imposible, necesitas mucho tiempo y recursos. Así que hacerlo a través de una aceleradora es una gran oportunidad, ya que te acogen y te ofrecen su amplia red de contactos, que generalmente está muy especializada y enfocada a tu sector. ¿Cómo pueden las personas con algún tipo de discapacidad beneficiarse de esta tecnología? Háblanos de la impresión de cuadros mediante 3D y de las prótesis AFO. Los cuadros impresos en 3D ─proyecto que recibió en 2017 el premio de diseño accesible por la fundación Aspaym─, y las prótesis AFO son claros ejemplos de nuestra responsabilidad social corporativa y una muestra de cómo la tecnología puede mejorar la vida de las personas. Nosotros generamos tecnología para que otros puedan crear mercados que ayuden a las personas. De manera resumida, nadie va a hacer un cuadro para personas con discapacidad visual porque no compensa, o ninguna empresa va a hacer prótesis personalizadas porque las tiradas son muy bajas y salen muy caras, por lo que el mercado es pequeño. Ahora, con la impresión 3D en masa y a coste muy reducido, estos mercados que hace unos años no existían se abren. ¿Cuáles son vuestros objetivos a largo plazo? La visión de Triditive es “Permitir a la humanidad liberarse del trabajo manual”. Lo importante de esta visión es que todo el equipo está motivado por alcanzarla; creemos que ninguna persona debería estar haciendo un trabajo manual y repetitivo que no aporte valor. Todas las revoluciones industriales han permitido al ser humano disponer de más tiempo para dedicarse a otras actividades como la ciencia, el arte o los deportes. En Triditive queremos impulsar esta cuarta revolución industrial para que las personas pasen a estar en el centro de la revolución. La impresión 3D es una tecnología que lleva años en el mercado pero que hasta la fecha no ha desarrollado su verdadero potencial. ¿A qué crees que es debido? En una primera etapa, los primeros 25 años, esto ocurrió porque unas pocas empresas tenían las patentes y no existió prácticamente ningún avance. En la segunda etapa, a medida que a las diferentes tecnologías de impresión 3D les iban caducando las patentes, miles de personas se pusieron a desarrollar las tecnologías a cotas no imaginadas hace unos años. Estamos comenzando la tercera etapa, en la que ya empezaremos a ver el verdadero potencial de las tecnologías más maduras y su industrialización. ¿Cuáles son vuestros próximos proyectos a escala nacional e internacional? Ahora mismo, el equipo directivo se encuentra en Estados Unidos para abrir el mercado allí. Estamos en la mejor aceleradora del mundo, Techstars, y bajo el paraguas de una gran empresa de fabricación como es Stanley Black&Decker. Además, tenemos siempre abiertos varios proyectos de I+D para mejorar las capacidades de nuestra tecnología. Escalar y lanzar el modelo comercial de AMCELL es nuestro siguiente paso. ¿Cómo ha sido esta aventura de emprender un negocio en un sector considerado tradicionalmente masculino? Es todo un reto para una mujer emprender en tecnología, incluso más cuando esta está relacionada a la industria en la que estamos subrepresentadas. En el sector de la fabricación aditiva, únicamente el 13% son mujeres, de las cuales la mayoría se dedican al marketing y las ventas. En España solo el 2% de las empresas tienen una mujer CEO.

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