ECONOMÍA

Cómo ahorrar en calefacción de manera fácil, rápida y económica

Tiempo de lectura: 5 minutos

Cómo ahorrar en calefacción de manera fácil, rápida y económica
Avatar

CaixaBank

12 Noviembre, 2018


¡Ya está aquí! Sin apenas tiempo para sacar la ropa de abrigo del armario y cuando las hojas de los árboles todavía están cambiando de color, el frío ha decidido que no entiende de otoños y se ha instalado en nuestras vidas… y en nuestros hogares. Llega esa época del año en la que no sólo dudamos de qué ponernos a la hora de salir a la calle, sino también de cómo acondicionar nuestra vivienda para sentirnos cómodos en ella y, desde luego, para ahorrar en calefacción y que la factura de la luz o de gas no nos deje tiritando a finales de mes.

Porque el coste de calentar nuestra vivienda es un tema bien serio. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el consumo en calefacción puede llegar a alcanzar hasta el 70% del gasto energético de un hogar medio, lo que traducido en euros supone que cada hogar español gasta alrededor de 500 euros al año en calefacción. Claro está que la cifra tiene grandes matices que atienden a la zona geográfica en la que vivamos, el tipo de vivienda y, sobre todo, el cuidado que pongamos a la hora de seguir estos consejos para ahorrar en calefacción.

Lo primero es aislarse

Cuando salimos a la calle en pleno invierno, lo primero que hacemos es asegurarnos de llevar guantes, tal vez un gorro y, desde luego, tener bien abrochado el abrigo. Con un hogar pasa lo mismo: para ahorrar en la calefacción y mantener un ambiente agradable es fundamental dedicar algo de tiempo a aislar la vivienda.

Hay muchas maneras de proteger nuestra casa o piso contra el frío. Algunas requieren de algo de inversión, como la instalación de ventanas aislantes o el sellado de las cajas de las persianas, pero existen otras mucho más sencillas, como bajar las persianas para que sirvan de aislante, asegurarnos de cerrar bien todas las puertas y mantener la calefacción concentrada en las zonas de la vivienda donde más tiempo pasamos.

Un buen aislamiento tiene cierto coste económico, sobre todo en hogares antiguos, pero merece la pena, ya que las pérdidas de calor pueden hacer que gastemos alrededor de un 30% más en energía o gas.

Sacar los abrigos, cambiar el edredón… ¡y revisar la caldera!

Igual que preparamos nuestro armario o nuestra ropa de cama para afrontar la bajada de temperaturas, también es necesario comprobar que nuestra caldera funciona correctamente: una llamada a nuestro técnico de confianza es suficiente para afrontar el invierno con garantías.

Además, algo que podemos hacer nosotros mismos y de manera muy sencilla es purgar los radiadores; esto es, asegurarnos de que no hay burbujas de aire que dificulten su funcionamiento. Y sí, es mucho más sencillo de lo que parece.

Cómo ahorrar en calefacción de manera fácil, rápida y económica

La calefacción, en su grado justo

Pocos debates más apasionados pueden surgir en casa que el de la temperatura a la que queremos poner la calefacción: para unos, alcanzar los 28 grados es el culmen del bienestar, mientras que para otros supondrá regresar al más tórrido de los veranos. Lo cierto es que, más allá de gustos personales, por cada grado que aumentemos la temperatura de la calefacción el consumo energético se incrementará un 7%. Como para pensárselo.

Entonces… ¿A qué temperatura debería climatizar mi hogar? Aquí recurrimos a una opinión objetiva, la del IDAE, que nos marca entre los 21 y los 23 grados la franja de temperatura de confort, aunque estos datos tienen un importante matiz.

Viste de invierno, también en casa

En invierno no salimos a la calle como si fuera verano… y en casa tampoco deberíamos vestir igual. El tipo de vestimenta que llevemos es un factor clave que muchas veces se pasa por alto. Situar la calefacción a 21 grados y relajarnos en el sofá en pantalón corto y camiseta será una tentación para subir la temperatura uno, dos o tres grados más, con el consiguiente incremento en el consumo energético y en la factura. Desde luego, no se trata de ir en bufanda por casa, pero proteger bien los pies, el pecho y los brazos nos puede ayudar a entrar en calor sin necesidad de subir la calefacción.

Entiende las necesidades de tu hogar

Tamaño, antigüedad, número de habitaciones, orientación, materiales de construcción… Existen numerosos factores que pueden influir en el coste de la calefacción de un hogar. Por ello es importante conocer los ‘puntos débiles’ de nuestra casa, para adoptar las soluciones adecuadas y, sobre todo, para escoger qué tipo de sistema de calefacción nos conviene más.

Instalación de gas, aparatos de climatización, pequeños electrodomésticos de calor… ¡Las opciones son muchas! En caso de que verdaderamente queramos conseguir el máximo ahorro en calefacción, una buena estrategia es consultar con expertos que nos asesoren sobre los sistemas de calefacción más adecuados para nuestro hogar.

Vigila la eficiencia energética y tu huella ecológica

En la actualidad es muy sencillo saber cuánta energía gastan los electrodomésticos de nuestra vivienda gracias a las etiquetas de eficiencia energética que tienen la gran mayoría de estos aparatos.

Cómo ahorrar en calefacción de manera fácil, rápida y económica

La lista es muy sencilla de interpretar, tal y como explica el Ministerio para la Transición Ecológica, que valora los electrodomésticos más eficientes con una A+++ —siendo los más recomendables, sin duda— y con una D aquellos que ‘derrochan’ más energía.

A la hora de comprar un nuestro electrodomésticos —y no solo relacionado con la calefacción—, vigilar esta etiqueta nos ayudará al futuro ahorro energético y, más importante aún, a saber cuál es nuestra huella ecológica y como de sostenible es nuestro hogar.