INNOVACIÓN

El futuro innovador y tecnológico de la automoción

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El futuro innovador y tecnológico de la automoción
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01 Marzo, 2022


Hace apenas 20 años, los coches inteligentes con un sinfín de funcionalidades parecían más propios de los proyectos de alto secreto de tecnología militar o de los deseos juveniles alimentados por el cine y la televisión. Hoy en día, cualquier utilitario del segmento B incluye funciones que hasta hace poco eran impensables.

El sector de la automoción ha vivido en los últimos años una evolución constante, pero los expertos prevén una auténtica revolución de la industria en el futuro cercano. La búsqueda de mayor potencia, resistencia o aerodinamismo probablemente continuará siendo una meta en los nuevos modelos, pero lo que verdaderamente determinará un cambio en la concepción misma del automóvil será el peso que tendrá la informática en el avance tecnológico de esta industria.

La importancia del software

En los últimos 30 años, el software ha pasado a determinar la mayoría de productos y actividades de nuestro día a día. Tanto es así que hace una década el software representaba menos del 20 % de un vehículo, frente al 80 % que supone hoy.

Como asegura Siegmar Haasis, de Mercedes Benz, mientras a principios de siglo pocos vehículos incorporaban microchips de serie, ahora el grueso en cuanto a innovación de producto y diferenciación proviene de la combinación de software, electrónica y sistemas eléctricos.

Lejos de haber tocado techo, las previsiones apuntan a que el software seguirá creciendo en importancia para la industria del automóvil. Así, el presidente de Volkswagen, Herbert Dies, prevé que el software representará el 90 % de las futuras innovaciones que incorporarán a sus productos.

La electrificación

España ha señalado la movilidad como uno de los ejes transformadores de su economía para los próximos años. Para alcanzar los objetivos del Gran Pacto Verde y lograr la neutralidad climática en Europa, la meta de este eje es cambiar los hábitos de la sociedad y lograr una movilidad sostenible.

Si bien todos los coches que se ofertan en la actualidad tienen un sistema electromecánico en el que todo está interconectado, aún no son tantos los que funcionan de manera completamente eléctrica. De hecho, el Observatorio de la Movilidad Sostenible de España apunta que la mayoría de consumidores consideraría comprar un coche eléctrico en 2024, pero estiman que hasta 2030 no se habrá normalizado su uso.

Es más, hay que puntualizar que la mayoría de coches eléctricos de particulares se adquieren como segundo vehículo y que no pasarán a ser el primero hasta que se consigan importantes avances en cuestión de autonomía.

La tecnología en el sector de la automoción avanza a un paso vertiginoso y las ciudades, conscientes del compromiso con el medioambiente, ya están adaptándose incorporando transportes urbanos movidos con energías limpias, multiplicando los puntos de carga y dando ventajas económicas a quienes opten por la movilidad eléctrica.

La conducción autónoma y la digitalización

Además de la sostenibilidad, uno de los factores determinantes en innovación es qué más se puede hacer con esa electricidad. Dos puntos que también transformarán los hábitos de los consumidores serán la conducción autónoma y la digitalización.

La conducción autónoma es un sueño constantemente perseguido por los ingenieros. Aún no ha llegado el día en que veamos las ciudades abarrotadas de automóviles que se desplazan hacia su destino de forma independiente, pero sí que se están incorporando novedosos sistemas que asisten a la conducción y aumentan la seguridad vial.

La digitalización es otro de los puntos que cambiará (y ya está haciéndolo) el modo en que entendemos la movilidad.

Más allá del equipamiento digital que incluya el vehículo (conectividad, Internet, navegador, sistemas de entretenimiento, cámaras de asistencia al aparcamiento o frenado de emergencia, o pantallas de todas las formas y tamaño), lo que verdaderamente nos hará cambiar de paradigma es el paso de producto a servicio.

La digitalización está impulsando un sistema de movilidad en que no necesitamos comprar un coche, sino usarlo. Así, están surgiendo multitud de aplicaciones de alquiler por minutos de vehículos compartidos que suplen las necesidades reales de los consumidores de las grandes ciudades.

Cuatro innovaciones que incorporarán los coches del futuro

V2X. También llamado “Car-to-X” o “Vehículo a todo”, es un sistema que permite al coche comunicarse con todo lo que le rodea, ya sea infraestructuras, otros vehículos o incluso peatones, siendo capaz de predecir los movimientos ajenos y detectar peligros inminentes.

Control gestual. Los gestos no son una novedad. Los usuarios de smartphones, tablets y ciertos ordenadores ya están habituados a ellos. Lo que sí será una novedad es la implantación de este control en los coches, para permitir, por ejemplo, subir el volumen de la radio sin tocar ningún botón, solo con un gesto.

Head-Up Display con realidad aumentada. La proyección de información sobre el parabrisas ya es habitual en modelos nuevos, pero ya se está trabajando en un sistema que incorpore la realidad aumentada a estas proyecciones, combinando imágenes en tiempo real con indicaciones o instrucciones, además de realizar seguimiento ocular para adaptar el display al usuario en todo momento.

Retrovisores virtuales. Las cámaras de asistencia al aparcamiento ya se han asentado y algo parecido se prevé con los retrovisores virtuales, que sustituirán los espejos por cámaras que proyecten los laterales del vehículo en pantallas.

Quizás no lleguemos a ver todas estas innovaciones, pero lo cierto es que el automóvil, tal y como lo conocíamos, ya ha empezado a cambiar para siempre. Ni las prestaciones, ni la forma de uso, ni el combustible son hoy lo que eran hace 20 años y mucho menos lo que serán dentro de 50. Si hoy un coche tiene 100 veces más líneas de código que un avión de combate F22, cabe preguntarse quién reparará nuestro coche en 2070: ¿será un mecánico o un informático?