ECONOMÍA

Gerard Debreu: el matemático que ganó el Nobel de Economía

Tiempo de Lectura: 5 minutos

Gerard Debreu: el matemático que ganó el Nobel de Economía
Avatar

CaixaBank

05 Abril, 2019


Al francés se le debe la comprensión de buena parte de la economía de mercado actual.

Explicar cómo funciona algo tan complejo como la economía. Esta es una misión a la que muchos académicos e investigadores han dedicado horas y horas de reflexiones, razonamientos y análisis. Requiere un esfuerzo tan grande que los grandes hallazgos, en este sentido, merecen una distinción. Gerard Debreu consiguió ambos y, además, al máximo nivel. Su obra Teoría del valor es un clásico en el pensamiento económico contemporáneo. El reconocimiento que obtuvo por ello fue, ni más ni menos, que el Premio Nobel de Economía de 1983.

Gerard Debreu es un economista atípico. Llegó al estudio de esta disciplina de manera indirecta, porque él era matemático de formación. Precisamente esto explica por qué fue capaz de aportar el rigor necesario para elaborar un modelo capaz de conectar todos los factores que intervienen en un mercado libre y encontrar así su equilibrio. Aunque se trata de un enfoque muy abstracto que ha tenido sus detractores, lo cierto es que ha influido en varias generaciones de economistas.

Un genio que la guerra no pudo parar

Gerard Debreu nació en Calais (Francia) en el año 1921. La II Guerra Mundial interfirió en sus estudios ya que el conflicto estalló en 1939, cuando cursaba bachillerato. Ello le afectó de tal modo que en lugar de preparar sus exámenes para entrar a estudiar en una de las grandes escuelas científicas del país en un liceo de París, tuvo que hacerlo en una improvisada escuela preparatoria de Matemáticas de Ambert. En el verano de 1940, Francia fue dividida en varias partes por las fuerzas de ocupación alemanas, por lo que Debreu se trasladó a Grenoble, en la zona libre, donde comenzó sus estudios de Matemáticas Especiales.

Ya en 1941, Debreu fue admitido en la Escuela Normal Superior, donde vivió y estudió hasta el verano de 1944. Esos tres años fueron una experiencia extraordinaria para él en muchos sentidos. Según el matemático, el pequeño aforo de las aulas, con unos veinte alumnos en la rama de Ciencias, así como los estrictos procedimientos de admisión, ayudaron a crear una intensa atmósfera intelectual.

Estaba previsto que Debreu finalizara sus estudios en la primavera de 1944, pero el 6 de junio llegó el Día D. Fue entonces cuando se enroló en la Armada Francesa y acudió a la Escuela de Oficiales de Cherchell (Argelia). Permaneció en el ejército hasta julio de 1945. Después, retomó su proyecto de preparar la Agrégation de Mathématiques, un examen que le permitiría acceder a la docencia y que superó en 1946. Durante ese tiempo, Debreu comenzó a interesarse por la economía, una disciplina que ya no abandonaría. En ello fue fundamental su encuentro con una teoría que, además, acabaría por marcar el resto de su trabajo.

Un punto de inflexión

Debreu se tropezó con la obra de Léon Walras, que esbozaba la teoría matemática del equilibrio. En concreto, fue una de sus formulaciones, a cargo de Maurice Allais, la que lo fascinó. El título de la obra de Allais era premonitorio de lo que serían los siguientes años de vida de Gerard Debreu: En busca de una disciplina económica.

Los dos años y medio que siguieron a su examen de admisión a la docencia, Debreu los dedicó a aumentar sus conocimientos sobre economía. Posteriormente lograría una beca Rockefeller que le permitió acudir como visitante a grandes universidades estadounidenses como Harvard, Columbia o Chicago, entre otras. Allí conoció todos los avances en ciencias económicas que se habían producido durante años y de los que Francia no había participado a causa de la guerra.

En 1949 comenzó a trabajar para la Cowles Comission for Research in Economics, donde empezó a estudiar la existencia de un equilibrio económico, entre otros trabajos. En 1959, pidió una excedencia de seis meses para visitar la sede de una compañía eléctrica en París. Allí pudo analizar en la práctica los problemas que causa una cantidad de agua incierta en los reservorios de las plantas hidroeléctricas. Este hecho, junto a un artículo publicado sobre bienes contingentes aquel mismo año por otro premio Nobel, Kenneth Arrow, llevó a Debreu a estudiar la incertidumbre económica, que formó parte de su monográfico Teoría del valor.

Los hallazgos

Debreu ya había publicado previamente, junto a Arrow, un artículo sobre el equilibrio de mercado. En él probaban que en un mercado con condiciones libres y justas existían unos precios que podían aportarle un equilibrio. También un monográfico cuyo propósito era un análisis axiomático de la teoría general del equilibrio económico. Teoría del valor llegó después para introducir herramientas analíticas complejas procedentes de las matemáticas en la teoría del equilibrio.

Debreu y Arrow elaboraron un modelo matemático de economía de mercado. Según este modelo, los diferentes productores proyectaban su producción de mercancías y de servicios y, por tanto, su demanda de factores de producción para maximizar su beneficio. De esta manera se crearon enlaces entre la oferta de mercancías, por una parte, y de todos los precios, por otra.

El objetivo consistía en prever el comportamiento del mercado. De hecho, los autores establecieron unas relaciones que denominaron «de demanda», que no eran otra cosa que las conexiones entre los precios de todas las mercancías y todos los factores de producción, junto con la demanda de estas mercancías y la oferta de esos factores. Lo que ambos autores pretendían con este modelo era introducir axiomas en la ciencia económica para obtener resultados generales.

Teoría del valor abordó posteriormente ese método para explicar los precios de las mercancías en una economía de mercado con propiedad privada, así como el papel de estos precios en un estado óptimo de la economía. Todos estos hallazgos pretendían ser una caja de herramientas para pensar y analizar los mercados desde una teoría general.

Otra de las grandes contribuciones de Debreu y Arrow consistió en la generalización de términos como bien contingente o incertidumbre, que hasta entonces apenas se contemplaban. El francés también trató de establecer un mapa de conexiones preferentes entre los distintos elementos que intervienen en la economía.

Gerard Debreu recibió el Premio Nobel de Economía en 1983 precisamente por alumbrar una nueva manera de plantear los problemas de la economía de mercado y el uso de técnicas matemáticas para ello, algo muy poco frecuente cuando estableció junto a Arrow su modelo, que posteriormente pulió con su Teoría del valor.