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Inteligente y conectada: esto es lo que hará por ti tu próxima casa

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Inteligente y conectada: esto es lo que hará por ti tu próxima casa
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CaixaBank

28 Enero, 2021


Las viviendas conectadas a internet existen desde hace décadas, pero fue gracias a la llegada del smartphone en 2006, y de los dispositivos conectados del IoT (internet de las cosas) poco después, que los hogares se han vuelto más inteligentes. Algunas viviendas ya optimizan la climatización según el histórico del clima, ponen el robot aspirador en marcha cuando no hay nadie en casa o simulan actividad en vacaciones.

Las hay que incluso cargan sus baterías solares cuando hay menor demanda y venden la energía al exterior a buen precio. Otras tienen cerraduras inteligentes y conectadas que les permiten avisar a emergencias en caso de intrusión. Las posibilidades de las smart homes son infinitas, y aumentan a medida que agregamos dispositivos conectados al hogar.

¿En qué consiste un hogar inteligente?

La definición de smart home ha ido cambiando con el tiempo. A principio de siglo, “inteligente” era aquella casa conectada a la red eléctrica con su propio contador. Con la llegada de las TIC, “inteligentes” eran todas aquellas con router doméstico. Ahora, en la era de los datos, una vivienda inteligente es aquella que cuenta con dispositivos conectados que simplifican las tareas del hogar, lo que en los años ochenta llamaban “la casa electrónica” y salía en tantas películas.

En otras palabras, una smart home es aquella que cuenta con un sistema de automatización avanzado que permite controlar distintas funciones de seguridad, multimedia, temperatura, energía, limpieza, etc. La última iteración del hogar inteligente consiste en conectar objetos y convertirlos en IoT accesible. Lavadora conectada, televisor conectado, robot aspirador conectado. Todo a la espera de una orden de los usuarios para realizar su trabajo.

Programar rutinas con ‘disparadores’ e IoT

El hecho de que tengamos decenas de objetos en nuestra vivienda capaces de conectarse a internet nos permite hablarles o darles instrucciones desde el mundo digital. Muchas lavadoras conectadas, robots aspiradores o termostatos ya incluyen opciones de programación desde el teléfono móvil, a menudo con aplicaciones específicas.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo los estándares de muchos fabricantes se han orientado para trabajar con herramientas auxiliares, como los asistentes Siri, Google Assistant, Cortana, Alexa, etc., que nos escuchan desde los altavoces conectados. Incluso muchos objetos del IoT doméstico pueden integrarse con plataformas de ‘disparadores’, llamados ‘triggers’ en inglés.

Zapier, IFTTT, Microsoft Flow o Automate.io son algunas de las soluciones que permiten programar estos objetos sin necesidad de aprender programación. Lo hacen a través de un formato condicional del tipo “si ocurre algo” entonces “hacer esto otro”. No es muy diferente de como funciona un interruptor (cuando se pulsa, se enciende la luz), pero en formato digital.

Algunos ejemplos de disparadores son los siguientes:

– Si me alejo 300 metros de casa, enciende el robot para limpiar.

– Cuando dan las 23:00, se apaga la climatización.

– Si entro en el gimnasio, enciende el termo.

Cuando muebles motorizados son parte del IoT

En la actualidad, a nadie le sorprende que se pueda programar una bombilla, que la lavadora empiece su ciclo de lavado en las horas valle o que el lavavajillas no se ponga en marcha hasta que la lavadora haya acabado su programa. Los fabricantes han puesto fáciles estas opciones, que son accesibles con aplicaciones modulares. Pero las viviendas inteligentes y conectadas aún tienen muchas novedades que aportar y que hoy son consideradas exóticas o extravagantes.

Por ejemplo, cuando se lleva la automatización de funciones a extremos como el de muebles robotizados, estos son capaces de desplazarse para conformar determinadas habitaciones cuando estas hacen falta, aprovechando que muchas estancias solo se usan en determinadas horas.

Por ejemplo, es raro que a la hora de dormir estemos trabajando en un despacho, por lo que ese despacho se puede transformar en dormitorio a ciertas horas de manera automática con solo desplazar los muebles.

El vehículo, parte de la red eléctrica de la vivienda

Una funcionalidad del IoT que aún no está muy extendida (pero lo estará), al tratarse de tecnología en desarrollo, es la llamada Vehicle to Home o V2H, que hace uso del vehículo eléctrico aparcado en el garaje para optimizar la energía del hogar, convirtiéndolo en una smart grid o red inteligente. En esencia, la batería del coche pasa a formar parte del hogar conectado.

Así, el coche carga su batería cuando la energía está más barata, que suele ser en las horas valle por la noche. Posteriormente, libera su energía a la vivienda cuando la energía está más cara, como por la tarde cuando se vuelve del trabajo o a primera hora. Los cálculos más modestos indican que este uso de la energía genera ahorros importantes.

Si esta tecnología se combina con placas solares también conectadas y sistemas de previsión de la demanda o alguna herramienta de inteligencia artificial, que están siendo desarrolladas para trabajar con termostatos domóticos, como pueden ser Nest de Google, Honeywell o Shelly EM, el ahorro puede ser aún mayor.

El futuro de la domótica pasa por crear hogares cada vez más inteligentes, que nos ayudarán a lograr un día a día mucho más cómodo y sostenible.