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Karen Uhlenbeck, primera mujer en lograr el «Nobel» de matemáticas

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Karen Uhlenbeck, primera mujer en lograr el «Nobel» de matemáticas
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18 Junio, 2019


En sus 17 años de historia, el Premio Abel, considerado el «Nobel» de las matemáticas junto a la Medalla Fields, siempre había ido a parar a manos masculinas. Esto cambió por fin el pasado 19 de marzo, cuando la estadounidense Karen Uhlenbeck se convirtió en la primera mujer en recibir el preciado galardón por «el impacto fundamental de su trabajo en las áreas del análisis, la geometría y la física matemática», explicó la Academia Noruega de Ciencias y Letras.

Cuando anunció el premio, la Academia escandinava destacó las contribuciones de Uhlenbeck en el avance y desarrollo de las ciencias matemáticas, pero también el hecho de que esta profesora de la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.) sirva como inspiradora de vocaciones científicas femeninas, y constituya un modelo para niñas y jóvenes.

Matemática de vocación

Hará unos 50 años, Karen Uhlenbeck, por aquel entonces una joven matemática llena de ilusión, empezó a buscar su primer empleo serio tras un par de trabajos temporales. «Me dijeron que nadie contrataba a mujeres, porque las mujeres debían estar en casa y tener bebés», recordó en 1997. Medio siglo después, la Academia Noruega ha decidido conceder a Uhlenbeck un premio que, además del evidente prestigio que conlleva, está dotado con 6 millones de coronas noruegas, unos 600.000 euros.

Nacida en Cleveland (Ohio) como Karen Keskulla en 1942, sus contribuciones fundamentales se han producido en tres grandes ámbitos de las matemáticas: el análisis geométrico, el estudio de sistemas integrables y la física matemática.

En el primero, el análisis geométrico, su conocimiento de las ecuaciones diferenciales y de técnicas geométricas le permitió entender de forma intuitiva un fenómeno conocido como bubbling (o pompas de jabón), que sirve para reducir al máximo la energía que se gasta, y que es muy útil en el estudio de los movimientos de robots y satélites. El segundo, el estudio de sistemas integrables, es un ámbito que tiene que ver con la solución de ecuaciones diferenciales en problemas físicos, como por ejemplo las trayectorias de los satélites, o el control de sus movimientos.

Por último, Uhlenbeck ha destacado también en la física matemática, especialmente en la teoría de Yang-Mills, muy relacionada con Einstein y su famosa teoría de la relatividad general. Consiste en estudiar cómo una información va cambiando cuando existen dos observadores distintos, algo que se lleva a cabo utilizando una técnica geométrica denominada “conexiones”. De hecho, el trabajo teórico de Uhlenbeck ya constituyó la base del posterior trabajo del británico Simon Donaldson, que recibió el otro gran premio matemático, la Medalla Fields, en 1986.

«Apenas me lo puedo creer. Estoy profundamente agradecida», ha explicado Uhlenbeck. «Pertenezco a la primera generación de mujeres que podían esperar una progresión profesional. Quizá no igual que los hombres, pero las puertas ya no estaban cerradas. En las décadas de 1960 y 1970, cuando se eliminaron las barreras legales para avanzar, esperábamos que las mujeres y las minorías abrirían las puertas y ocuparían el lugar que les corresponde, al menos en el mundo académico».

«Quedó demostrado que no era tan fácil, pero se ha logrado un progreso tremendo, al menos para las mujeres. Las jóvenes matemáticas de hoy son un grupo de talento impresionante y diverso. Espero haber contribuido, a mi manera, junto a otras personas, a abrir estas puertas cerradas y a mantenerlas abiertas de par en par», añadió la premiada.

Ya en 1988, Uhlenbeck denunciaba que la discriminación explícita no era el único obstáculo en su disciplina. «Uno de los problemas más serios que tienen las mujeres es hacerse a la idea de que existe una sutil falta de aceptación hacia ellas y que tienen que actuar en consecuencia», alertó. «No puedo pensar en una mujer matemática para quien la vida haya sido fácil. Los esfuerzos heroicos tienden a ser la norma».

Treinta y un años después, Karen Uhlenbeck ha contribuido, por fin, a multiplicar la igualdad en el campo de las matemáticas.