matemáticas

03 Julio, 2019

El impacto de los algoritmos en la vida cotidiana: el caso de la NBA

En 2018, el baloncesto se convirtió en el segundo deporte más seguido en Estados Unidos, superando al béisbol y por detrás del fútbol americano. Este incremento de popularidad, que impulsó al baloncesto desde la tercera posición que había mantenido durante más de diez años, viene del reciente entusiasmo de los jóvenes por la liga universitaria y, también, de la proyección del baloncesto en todo el mundo. A diferencia de lo que ocurre con el fútbol americano, el baloncesto de la NBA ha traspasado fronteras y cada vez tiene más adeptos en Europa. Una parte de ese éxito es consecuencia también del uso de los algoritmos para elaborar el calendario de las competiciones de baloncesto en Estados Unidos. Las cifras de audiencia televisiva de los partidos de baloncesto muestran una tendencia al alza durante los últimos tres años, que empezó a materializarse en 2017, aunque se trata de cifras que todavía están lejos de las que alcanzó la Superbowl en ese mismo año. En 2017, la March Madness de la NCAA (National College Athletic Association), la competición más importante de la liga universitaria, llegó a sumar 97 millones de espectadores. Por lo que respecta a la liga profesional, la final de la NBA ─que enfrentó a los Golden State Warriors con los Cleveland Cavaliers─ alcanzó una audiencia media de 19,3 millones de espectadores, cifra nada desdeñable. Las altísimas cuotas de audiencia hacen que los calendarios de temporada cada vez sean más importantes, pues tienen que ofrecer la máxima rentabilidad a los equipos y facilidades a los espectadores. Se suma, además, otro factor: la importancia de la audiencia europea, que crece año tras año. ¿Cuáles son los elementos que se tienen en cuenta para confeccionar estos calendarios? ¿Cuáles son las variables consideradas y cómo se cuadra todo para que el éxito del baloncesto aumente? La respuesta a estas preguntas la encontraremos en las matemáticas.Confeccionar el calendario de partidos es una tarea complicada. Y es que, a diferencia de las ligas europeas, en las que los encuentros deportivos se programan casi siempre durante el fin de semana, en la liga norteamericana hay que tener en cuenta multitud de variables. El primero en identificarlas fue Matt Winnick, vicepresidente de la NBA durante 30 años y responsable de la configuración del calendario hasta la temporada 2015-2016. Para facilitar dicha tarea, el equipo de Winnick creó un algoritmo informático, que tenía en cuenta los siguientes parámetros 1. Estadios disponibles: a diferencia de lo que ocurre en Europa, en Estados Unidos los estadios no están siempre disponibles. Estos se comparten entre diversos clubs y disciplinas, por lo que los equipos deben enviar sus calendarios con mucha antelación. 2. Duración de la competición: la temporada norteamericana dura seis meses, durante los cuales cada equipo debe jugar 82 partidos en total (suman en conjunto 1.230 partidos). Este elevado número de enfrentamientos se reparte entre los que juega cada equipo en su propia división (la NBA reparte sus equipos en seis divisiones, tres en la conferencia de la Costa Este y tres más en la de la Oeste) y los que juega contra equipos de la otra conferencia. 3. Evitar el back-to-back, o lo que es lo mismo, jugar dos partidos, uno de ida y el otro de vuelta, en días contiguos. Con el algoritmo se intenta reducir los back-to-back al máximo. 4. Tener en cuenta la audiencia europea: los partidos se suelen jugar en jueves, viernes y domingo. Los de los domingos se acostumbran a jugar al mediodía para hacerlos compatibles con el horario europeo. 5. Respetar las preferencias de cada equipo: cada equipo puede elegir tres fechas en las que le interesaría jugar, aunque no puede decidir el rival. 6. Evitar jugar cuatro partidos en cinco días: tiene que haber un descanso de tres días entre partidos. 7. Evitar que los partidos coincidan con fechas de celebraciones importantes o con otros eventos deportivos, como la Superbowl, especialmente las finales. En 2016, Tom Carelli y su equipo recogieron el testigo de Winnick, incorporando algunas novedades al algoritmo respecto al usado en la temporada 2015-2016. Gracias a estos cambios, en la temporada 2018-2019 se ha logrado la tasa más baja de partidos back-to-back de la historia (14,4 respecto a los 19,3 de 2015), y por primera vez se respeta el tiempo de descanso entre partidos.   El caso de la NBA refleja que el uso de algoritmos puede contribuir a mejorar situaciones a priori complejas y se está convirtiendo en una práctica que progresivamente se está extendiendo a otros sectores.

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