16 Noviembre, 2018

El Black Friday, ayer y hoy

El 23 de noviembre vuelve a ser Black Friday, que cada año se celebra el día siguiente al cuarto jueves de noviembre. O dicho de otra forma, el día después del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. ¿Pero cuál es el origen de esta celebración comercial que ha tomado gran fuerza en todo el mundo en los últimos años?   Aunque se ha llamado viernes negro a varios acontecimientos históricos, entre otros a la crisis financiera que se inició un viernes de septiembre de 1869, parece ser que el origen más inmediato del actual Black Friday tan solo se remonta a la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando la policía de Filadelfia usaba el término para describir el gran embotellamiento de personas y vehículos que se producía en las calles el día siguiente a Acción de Gracias. La expresión se popularizó a partir de 1966, cuando apareció publicada en un anuncio, y con el tiempo se iría aplicando, más que al día en sí, a los descuentos que realizan los comercios durante ese día.   Considerado desde la década de los 2000 como el inicio no oficial de la campaña de ventas de Navidad, su importancia no ha hecho más que crecer con el tiempo, especialmente en las compras online. La experiencia se ha ampliado también al lunes siguiente, el Cyber Monday, dedicado a descuentos en productos tecnológicos, y últimamente el ciberlunes ha llegado incluso a superar las ventas del Black Friday. El año pasado, por ejemplo, el volumen de ventas en Estados Unidos durante el periodo fue de 6.590 millones de dólares en el Cyber Monday, 5.030 millones en el Black Friday y 2.870 millones en el Día de Acción de Gracias. Sumados, más de 14.000 millones de dólares.Si te estás planteando realizar compras durante esta semana de descuentos, CaixaBank pone a tu disposición toda una serie de métodos de pago para que puedas escoger el que te resulte más cómodo:   Tarjetas bancarias: en primer lugar, CaixaBank dispone de un catálogo de tarjetas, cada una con diferentes ventajas y características. De débito o de crédito, tarjetas prepago que se pueden ir recargando, la Cybertarjeta para comprar por Internet sin preocupaciones o la Visa Flash para jóvenes de 14 a 18 años son tan solo algunas de ellas.   Pulsera contactless: esta pulsera, ajustable y elástica, es recargable con el importe que se desee y es como llevar la tarjeta en la muñeca. Se puede escoger a qué cuenta vincularla y, al utilizar tecnología contactless para realizar el pago, es cómoda y segura.   TAP Contactless: pensada como método adicional, TAP Contactless es una tarjeta en formato adhesivo que incorpora la tecnología contactless y que complementa la tarjeta que ya se utilice de manera habitual.   CaixaBankWallet: tarjeta virtual asociada a otra tarjeta o cuenta bancaria que permite comprar por Internet de forma más cómoda y sencilla. Es gratuita y personalizable.   CaixaBankPay: finalmente, CaixaBankPay es una aplicación para iPhone y Android que permite no solo pagar desde el teléfono móvil, sino también gestionar todas las tarjetas y operaciones desde la misma app.   Y tú, ¿a qué esperas para planificar tus compras? El Black Friday ya está aquí.

CORPORATIVO
15 Noviembre, 2018

Consejos básicos para invertir #FinanzasXaFollowers

Ya está aquí el segundo capítulo de “Finanzas para followers”, el nuevo programa para impulsar la educación financiera que se enmarca dentro del modelo de banca socialmente responsable de CaixaBank, presentado por Javier Muñiz, youtuber educativo, y Rosa del Blanco, experta en comunicación financiera y en el mundo fintech. Tras la primera entrega dedicada al presupuesto familiar, este segundo vídeo, que cuenta como invitado con el popular cantante Xuso Jones, se centra en explicar de forma amena y comprensible un concepto que a veces puede parecer algo complejo: inversión. El vídeo aborda la importancia que tienen a este respecto los conceptos de riesgo y diversificación.Una encuesta en el perfil de Twitter de CaixaBank (@caixabank) desvela que un 36% de los encuestados no conoce la diferencia entre un producto de ahorro y un producto de inversión. Y a este 36% hay que añadir otro 7% de respuestas que creen que ambas cosas son lo mismo. Pues no, no lo son. Mientras un producto de ahorro sería, por ejemplo, una cuenta remunerada, una cuenta ahorro o un depósito a plazo, “invertir es poner a trabajar tus ahorros para conseguir un objetivo”, explica Javier Muñiz. Es decir, “productos de inversión serían las acciones, los bonos, los planes de pensiones o una de las opciones más populares, los fondos de inversión”, añade Rosa del Blanco.La principal diferencia es que, contrariamente a los productos de ahorro, los productos de inversión implican riesgo, que será mayor o menor según el producto en cuestión. Cada persona puede asumir un cierto nivel de riesgo, según su capacidad económica, conocimientos, experiencia, objetivos… Por ello, antes de contratar un producto de inversión, el banco nos hará un test para saber qué productos son más adecuados para nosotros. Y para minimizar el riesgo, lo que hay que hacer es diversificar y no poner todos los ahorros en el mismo producto, un riesgo que el vídeo ilustra muy gráficamente cuando Xuso Jones intenta desplazar una serie de huevos en la misma cesta. Siempre será menos arriesgado disponer los huevos en distintas cestas. ¿Qué es, por ejemplo, un fondo de inversión? Para explicarlo, el vídeo pone el ejemplo de un concierto de rock. Para que un concierto se pueda celebrar en un gran recinto, es necesario que muchas personas hagan, cada una, una inversión, es decir, que paguen su entrada. Un fondo de inversión vendría a ser algo parecido: “se trata de un vehículo de inversión en el que un grupo de personas invierte su dinero de forma conjunta. Luego, un gestor profesional cogerá ese dinero y lo invertirá diversificando en distintos activos. De esta forma, si uno va mal, será más fácil que se compense con otro que vaya bien. Y así es como se alcanzan éxitos que no se conseguirían por separado”, explica Rosa del Blanco. Los mejores consejos para invertir El vídeo finaliza, a modo de resumen, con cinco consejos básicos a tener en cuenta a la hora de invertir: Buscar asesoramiento profesional. Tener claro de cuánto dinero se dispone para invertir, y no invertir el que se necesite a corto plazo. Definir bien los objetivos de inversión. Preguntarse cuánto riesgo se está dispuesto a asumir. Diversificar para minimizar el riesgo. Y sobre todo, lo más importante es siempre entender bien lo que se está haciendo. No invertir nunca en productos que escapen a nuestro conocimiento, sino en productos cuyo contenido se entienda claramente. El próximo programa de “Finanzas para followers” abordará un nuevo tema: cómo usar la banca online con seguridad. ¿Os lo vais a perder?

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