31 Marzo, 2020

Coronavirus y teletrabajo: tres tips para trabajar en remoto

La implantación del teletrabajo es un concepto que reclaman cada vez más trabajadores. Y también una idea por la que ya apostaba un buen número de empresas a comienzos de año. Según la Guía del Mercado Laboral de Hays 2020, el 67% de las compañías tenía previsto aumentar este año las opciones de teletrabajo respecto al año anterior, el 7% más que en 2019. Sin embargo, las medidas para evitar el contagio por coronavirus han llevado a muchos negocios a pasar de la intención a la realidad en muy poco tiempo. Y, con ellas, sus trabajadores. En función de la empresa, algunas de estas personas habrán comenzado a trabajar desde sus propias casas por primera vez en sus vidas. Otras habrán visto el número de días de teletrabajo semanales ampliados a causa de la crisis del coronavirus. Cualquiera que sea el caso, lo cierto es que muchos empleados habrán visto alterada su rutina laboral habitual. No estamos hablando de un cambio cualquiera. Especialmente al darse en circunstancias excepcionales –como las que vivimos en estos tiempos de pandemia por coronavirus– la implantación del teletrabajo puede afectar a cuestiones como la cultura laboral del talento de la empresa, la organización del trabajo, la seguridad de la información e incluso la conciliación de la vida laboral, familiar y personal. Por eso no está de más tener en cuenta algunos consejos que nos pueden ayudar a convertir el teletrabajo en una experiencia constructiva y segura.Según el Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, el 7,9% de los ocupados en España teletrabajó, aunque fuera de manera ocasional, en el cuarto trimestre de 2019. Esto supone que alrededor de 1,5 millones de trabajadores en España ya conocen lo que supone desarrollar su trabajo lejos de la oficina. Muchos de ellos saben ya que una de las desventajas más importantes del teletrabajo es la sensación de aislamiento que se puede llegar a sufrir, especialmente entre aquellas personas acostumbradas a compartir espacio físico de trabajo con sus compañeros. El trabajo en equipo también se puede llegar a resentir. Los malentendidos, que suelen ser más habituales en las comunicaciones a distancia que en las presenciales, tampoco contribuyen a atenuar estos inconvenientes. Esto se debe a que la comunicación directa, que es la que mantenemos cara a cara, cuenta con componentes verbales y extraverbales. Y estos factores se pierden en gran medida cuando las comunicaciones se realizan con medios telemáticos de por medio. Por todo ello, conviene tener en cuenta que el medio en el que trabajamos con nuestros compañeros ha cambiado y, con él, debe hacerlo también nuestra manera de comunicarnos. Por eso debemos adecuarla a las nuevas circunstancias y conseguir que sea lo más efectiva posible. Es decir: debemos realizar un esfuerzo extra para comprender a nuestros compañeros y ayudarles a comprendernos, para acostumbrarnos a utilizar herramientas colaborativas que faciliten el proceso, así como para aclarar cualquier tipo de duda y evitar los temidos malentendidos que pueden perjudicar al equipo. Una buena comunicación nos ayudará, además, a lidiar mejor con la sensación de aislamiento.Teletrabajar de manera continua, como harán muchos trabajadores mientras dure la crisis del coronavirus, no es lo mismo que hacerlo de manera esporádica. Si no se tiene cuidado, la productividad se puede ver afectada, así como el bienestar de los propios trabajadores. Aunque pueda parecer que la posibilidad de trabajar sin interrupciones beneficia estos aspectos, lo cierto es que, sin una buena gestión del tiempo que empleamos en trabajar, se pueden ver perjudicados. Aprovechar las horas más productivas del día para sacar adelante las tareas más complicadas y dejar las más sencillas para los momentos en que nos cueste más trabajar es un truco que comparten muchos freelances. Los expertos también aconsejan concienciarse de que, por mucho que se permanezca en casa, lo que se está realizando es un trabajo real. Por eso es importante habilitar un espacio exclusivo lejos de posibles distracciones y vestirse para trabajar. También lo es crear barreras que permitan al resto de los miembros de la familia interpretar fácilmente que no se debe ser molestado. Por ejemplo, indicarles que, mientras la puerta del espacio de trabajo permanezca cerrada, deben evitar acceder a él o hacer ruido en las proximidades. También debemos establecernos barreras nosotros mismos que nos ayuden a dar la jornada laboral por terminada en un momento dado. Trabajar desde el hogar puede difuminar los límites temporales a los que estamos acostumbrados en la oficina. Por eso, fijar horarios es fundamental.Uno de los aspectos que los trabajadores no siempre tienen en cuenta cuando comienzan a teletrabajar es la seguridad informática. Aunque deben ser las empresas quienes establezcan herramientas y protocolos que permitan trabajar en remoto y preservar la seguridad online, conviene que también los trabajadores tengan presente la importancia de asegurar al máximo sus comunicaciones. Por ejemplo, muchos trabajadores sentirán la tentación de alternar su trabajo con algunos otros hábitos online que suelen desarrollar en sus casas. El problema es que esta práctica aumenta los riesgos de sufrir un ataque remoto, que puede exponer información sensible sobre la empresa. Aparte, pueden existir otros riesgos derivados de conexiones wifi inseguras, puertos abiertos de periféricos como impresoras, navegadores con todo tipo de plugins o uso de carpetas en la nube sin suficiente protección. En este sentido, conviene prestar especial atención a las indicaciones de la empresa relativas a la seguridad, especialmente las relacionadas con los equipos informáticos, herramientas de telecomunicación y uso de VPN u otros métodos de encriptación. Por supuesto, deberemos seguir más que nunca los consejos habituales para evitar nuestra exposición al malware a través de correos electrónicos fraudulentos, aplicaciones de mensajería instantánea o visitas a páginas web inseguras. Convertir una situación extraordinaria en una oportunidad para el aprendizaje está al alcance de todos. El teletrabajo es una de las grandes tendencias de futuro en el entorno laboral, por eso familiarizarnos con él y tratar de sacarle el máximo partido en estos momentos es una buena idea.

INNOVACIÓN
25 Marzo, 2020

RETO 14: convertir un obstáculo en una oportunidad.

Aunque los Juegos de Tokio hayan sido aplazados hasta 2021, en CaixaBank seguimos con nuestros inconformistas del deporte, ahora más que nunca, para apoyarles en la consecución de sus logros y darles la visibilidad que merecen. Por eso el reto 14: “Convertir un obstáculo en una oportunidad” tiene como protagonista a Desirée Vila, una deportista que no sólo es una atleta de élite sino una inspiración sobre cómo afrontar una situación difícil y hacer de ella un revulsivo para seguir adelante con más fuerza si cabe. Con 16 años sufrió una fractura de tibia y peroné mientras se entrenaba para el Europeo de gimnasia acrobática. Tras la lesión, una negligencia médica derivó en la amputación de su pierna derecha. Pero eso no consiguió pararla, 6 años después Desirée Vila se ha convertido en una promesa del atletismo paralímpico, donde destaca especialmente en el salto de longitud. Y es que como ella dice: “Lo único Incurable son las ganas de vivir”. Esta frase, que lleva tatuada en su pierna ortopédica, no sólo es el título de su libro, sino su lema de vida. A través de la historia personal de una de nuestras inconformistas del deporte, como Desirée, queremos dar a conocer cómo nuestros atletas han convertido lo que a priori puede parecer un obstáculo en una oportunidad de superación y una puerta abierta a nuevos retos y posibilidades. La superación, es uno de los valores clave de los inconformistas del deporte y desde CaixaBank queremos hacerlo visible para inspirar a todos. En la entrevista, además, Desirée nos da a conocer cómo funciona el mundo de las prótesis para nuestros atletas de élite. ¿Sabías que puede controlar su rodilla a través del móvil o que tiene diferentes modelos de pierna según su uso? Desirée nos cuenta cómo las diseña o cómo las programa desde su móvil para conseguir el máximo rendimiento de éstas y que no sea un hándicap para alcanzar sus marcas y retos sobre la pista.   NOTA: La entrevista fue realizada unos días antes de la situación de confinamiento actual. Ahora, Desirée, como el resto de atletas paralímpicos, sigue entrenando desde casa, donde cumple con el confinamiento establecido.

CORPORATIVO
19 Marzo, 2020

Niños y pantallas: una visión didáctica de su uso

La evolución tecnológica es vertiginosa. Cada dos por tres aparece alguna novedad que, en muy poco tiempo, integramos en nuestro día a día. La cuestión es que la tecnología se incorpora a nuestras vidas a tal velocidad, que nos vemos obligados a aprender a utilizarla prácticamente sobre la marcha. Esto es así porque enseguida podemos ver sus ventajas. Sin embargo, sus inconvenientes no nos suelen resultar tan evidentes desde el principio. Algo así es lo que ocurre con los niños y el uso que hacen de las pantallas. Nuestros hijos son pioneros en un territorio inexplorado: el de los dispositivos portátiles, como los teléfonos inteligentes y las tabletas, a los que pueden acceder en cualquier momento y lugar. Sí, nosotros también crecimos con advertencias sobre una excesiva exposición a la televisión o incluso a los videojuegos. Sin embargo, la gran diferencia con nuestros hijos consiste en que, una vez que nosotros salíamos de casa, se acababan la tele y la consola. Ellos tienen a mano nuestro teléfono móvil hasta cuando están en el parque. Esta es la razón por la que vemos a los niños prácticamente en cualquier lugar sentados y quietos, mirando una pantalla. Lógicamente, muchos padres ven las ventajas de que puedan acceder a estos dispositivos: se entretienen fácilmente y entran en contacto con la tecnología de manera natural, algo que les ayudará a la hora de aprender a utilizarla. También se preguntan por los inconvenientes. ¿Cómo les afectará el uso de las pantallas? ¿Qué podemos hacer para que convivan con unos aparatos que están por todas partes? Científicos de todo el mundo buscan respuestas a estas preguntas. Una de las primeras conclusiones que se puede extraer de sus estudios parece ser la siguiente: las pantallas no son buenas o malas, es el uso que hagamos de ellas el que puede hacer que tengan consecuencias positivas o negativas.Los primeros estudios fiables sobre los efectos del uso de las pantallas en los niños arrojan ya algunas advertencias. Entre ellas, algo que muchos padres ya sospechaban: un mayor tiempo de exposición a estos dispositivos tiene efectos negativos en su desarrollo. Esto incluye problemas con la atención, la movilidad, las habilidades interpersonales e incluso el habla. Esto no significa que cualquier exposición de los niños a las pantallas vaya a provocar que tarden más en formar frases complejas o que toleren peor la frustración. La palabra clave aquí es el “exceso”. La directora de una de las últimas investigaciones en este sentido, la psicóloga Mary Sherigan de la Universidad de Calgary, comparaba las pantallas con la comida basura: en pequeñas dosis no es tan mala, pero en exceso tiene consecuencias. El estudio de la Universidad de Calgary explica cómo el desarrollo en los niños se despliega de manera rápida durante los primeros cinco años de vida. Es un momento crítico para su desarrollo. Entonces, ese desarrollo se puede ver lastrado por el uso de pantallas. Si el niño está sentado viendo vídeos en una tableta, se perderá grandes oportunidades para practicar y dominar sus habilidades interpersonales, motoras y de comunicación. Es decir: mientras atienda a la pantalla, no se estará relacionando con otras personas o corriendo detrás de un balón. Además, estar expuestos durante mucho tiempo a estímulos constantes y potentes como los que ofrecen muchos de los contenidos que ven los niños puede derivar en problemas de atención. El mundo no es tan divertido y rápido como lo que muestra la pantalla del móvil. Por eso, el niño se aburrirá más fácilmente en su vuelta a la vida real, que encontrará lenta y monótona. Entonces, una clase en el colegio se convertirá en un auténtico fastidio, por lo que le costará mucho más concentrarse. También el sueño de los niños es fundamental para su desarrollo y el uso de las pantallas puede entorpecerlo. Otras investigaciones apuntan que, por cada hora que pasan utilizando una tableta, los niños pequeños duermen en torno a 15 minutos menos, mientras que los de mayor edad se pierden unos 26 minutos de sueño. En unas edades en las que se necesita dormir entre 11 y 15 horas cada día, cada minuto de sueño cuenta.Ya sabemos que un uso inadecuado de las pantallas puede afectar al desarrollo del niño. En un mundo en el que las pantallas están por todas partes, ¿cómo podemos hacer para convivir con ellas? La OMS ya ha tomado cartas en el asunto y ha realizado una serie de recomendaciones relacionadas con el uso de las pantallas en niños menores de cinco años. En resumen, la OMS recomienda que los niños menores de dos años no pasen tiempo en actividades sedentarias frente a las pantallas. Es decir: nada de ponerle el móvil al bebé para que se distraiga. En cuanto a los de dos, tres y cuatro años, ese tiempo no debe exceder de una hora y cuanto menos, mejor. Respecto al tiempo que deben pasar realizando alguna actividad física, los bebés de menos de un año deben estar físicamente activos varias veces al día de diferentes formas, especialmente mediante el juego interactivo en el suelo y cuanto más, mejor. Los niños de uno a cuatro años, por su parte, deben pasar al menos 180 minutos realizando diversos tipos de actividad física. En función de la edad, la necesidad de horas de sueño varía y se debe asegurar que se cumplen siguiendo las recomendaciones. Se trata de buscar un equilibrio entre las actividades sedentarias, la actividad física y el sueño. En cuanto a la manera en que los niños deben utilizar las pantallas, como norma general se recomienda que siempre sea de manera controlada. Esto significa que sus padres deben asegurarse de que los contenidos que ven tengan calidad, sean apropiados para ellos y, a poder ser, que contengan elementos interactivos para evitar la pasividad. Para eso, pueden recurrir a la previsualización, controlar mientras los niños ven los contenidos e incluso utilizar herramientas como el control parental. También se recomienda que compartan parte del tiempo frente a la pantalla con ellos, para hablar sobre lo que ven y ampliar información si es necesario. En el caso de los niños mayores, conviene establecer límites razonables de tiempo e incluso horarios y zonas en las que la tecnología no se pueda utilizar, como puede ser durante las comidas o una hora antes de acostarse. Ayudarles en su proceso de alfabetización digital es algo que se debe promover cuanto antes, enseñándoles a ser críticos con lo que ven, a diferenciar entre publicidad y contenido, así como a evitar conductas de riesgo. También lo es dar ejemplo: si ven a sus padres pendientes del móvil a todas horas, difícilmente entenderán que ellos deban cumplir ciertos límites sobre cuándo y cómo usarlas. Los niños siempre van a estar expuestos al uso de pantallas. Enseñarles a utilizarlas correctamente y ayudarles a controlar su exposición puede ser muy beneficioso para su desarrollo. Es cuestión de acompañarlos también en este camino y aportarles el equilibrio necesario. Como en cualquier otro aspecto de su vida.

INNOVACIÓN
10 Marzo, 2020

¿Cuándo va a llegar el 5G a España?

Llevamos años oyendo hablar de él, y ha sido el protagonista de las dos últimas ediciones del Mobile World Congress, pero aún está dando sus primeros pasos en España. Nos referimos a la quinta generación de comunicaciones inalámbricas, el 5G, que va a permitir la navegación a una velocidad tan alta que el uso de los dispositivos móviles va a ser totalmente distinto. Su implantación se ha prolongado más de lo inicialmente anunciado, básicamente por las dificultades de las operadoras de telecomunicaciones de asegurarse el retorno de las inversiones multimillonarias que exige, pues es necesario multiplicar el número de antenas de telefonía móvil desplegadas en el territorio. Los datos en 2G permitieron cargar las páginas web relativamente básicas de manera eficaz desde cualquier teléfono móvil. Luego apareció el 3G, que, entre otras cosas, contribuyó al auge de los podcasts: la descarga de programas de audio por Internet resolvió los problemas de usabilidad asociados con la transferencia de MP3. En la actualidad, el 4G/LTE hace que la velocidad de descarga del vídeo en el móvil sea tolerable y nos brinda los primeros atisbos de lo que está por llegar: el consumo masivo de la realidad aumentada y virtual, y la conexión de distintos dispositivos, lo que llamamos el Internet of Things (IoT). El 5G es la quinta generación de las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica, un desarrollo o evolución del actual 4G/LTE. El estándar oficial del 5G ya ha sido aprobado, y promete ser entre 10 y 20 veces más rápido que las actuales conexiones móviles. Se espera que la tasa de datos sea de 10 a 100 veces mejor que las actuales redes 4G, 4g+ o LTE. La velocidad máxima que el 5G será capaz de ofrecernos estaría rondando los 10 Gbps, superior a la que hoy ofrece la fibra óptica. Para hacernos una idea, el 5G permitirá cargar vídeos en Ultra HD o modelos en 3D en pocos segundos. También ofrecerá la posibilidad de tener más dispositivos conectados simultáneamente, concretamente hasta 100 dispositivos a la vez por celda o nodo en un metro cuadrado. Se trata de un salto cualitativo que vinculará a las personas con todo aquello que les rodea. Un escenario para esta característica sería, por ejemplo, el de un estadio deportivo, donde miles de personas podrían interactuar simultáneamente con cualquier evento que se desarrolle en vivo a través de sus teléfonos móviles. Finalmente, otra de las ventajas del 5G es que conseguirá reducir el consumo energético en un 90%, lo que permitirá una mayor autonomía de las baterías con la misma capacidad.Diversos proyectos de la Unión Europea, como 5GCity, analizan y promueven el impacto social de esta nueva tecnología. Además de mejorar la conectividad y permitir nuevos servicios, el 5G mejorará la calidad de vida de los ciudadanos, por ejemplo, permitiendo el acceso a una sanidad de primera calidad, que posibilitará intervenciones quirúrgicas a distancia minimizando el riesgo. Las ciudades inteligentes, por otro lado, gestionarán de manera más eficiente la circulación de vehículos o la recogida de residuos, e impulsarán medidas pioneras con relación a los servicios sociales o la atención a las personas. Otra importante aplicación del 5G atañe a la protección de datos del usuario. El aumento de la capacidad de la red permite multiplicar la potencia de los nodos locales, de manera que no hace falta transportarlos a una red general para hacer autentificaciones u otras operaciones. Esto limita la vulnerabilidad en el tratamiento de grandes cantidades de datos.El estándar existe, y tanto las operadoras como los fabricantes de móviles empiezan a anunciar su implantación. Los primeros móviles en soportarlo ya han sido presentados, y diversas operadoras ya han puesto en marcha sus ofertas. A juzgar por los anuncios de las operadoras y la puesta en marcha de los proyectos reseñados, parece que el 2020, esta vez sí, el 5G se desplegará definitivamente en España, aunque la consolidación puede tardar todavía un tiempo. ¿Están preparados para disfrutar de la navegación a la velocidad de crucero?

INNOVACIÓN