07 Mayo, 2020

Privacidad on-line, consejos para mantener tus datos a salvo

Los ciberataques están a la orden del día y son muchos los ciudadanos que ya han sufrido sus consecuencias a estas alturas. Entre ellas se encuentran las relacionadas con la suplantación de identidad, una fechoría que suele tener siempre el mismo origen: el robo de información personal. Es decir, un ataque a la privacidad on-line en toda regla. La cuestión es que, con la crisis del coronavirus, esa privacidad on-line se encuentra especialmente expuesta. La principal razón hay que buscarla en el importante flujo de información digital que circula estos días, especialmente la relativa a la propia pandemia. Vídeos, enlaces, memes… todo tipo de archivos saltan de correo en correo y de mensaje en mensaje. También todo tipo de información sobre nuestra situación actual en la que nos encontramos y que publicamos en redes sociales. Nuestros teléfonos móviles y nuestros ordenadores echan humo con la gran cantidad de datos que compartimos. Hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado la situación actual de “infodemia”, refiriéndose a la sobreabundancia de información que circula. Los ciberdelincuentes saben cómo aprovechar este flujo, así como nuestro deseo de recibir la máxima información posible. Por eso han encontrado la ocasión perfecta para tratar de hacerse con nuestros datos. Es el primer paso hacia una posible suplantación de identidad que puede crear más quebraderos de cabeza de los que parecen.Puede parecer que la suplantación de identidad es un problema que solo afrontan los famosos de vez en cuando. Esto se debe a que sus casos suelen ser los más sonados. Cada dos por tres oímos hablar de alguna personalidad a la que han hackeado su perfil en una red social para publicar cualquier cosa en su nombre. Sin embargo, cualquiera puede ser víctima de este tipo de actividad fraudulenta. Tal y como recuerda la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), cualquier persona que tenga en internet información personal como nombre y apellidos, edad, lugar de nacimiento o fotografías y no tenga controlado quién puede acceder a dichos datos puede ser víctima de suplantación de identidad. Incluso si esa información no está publicada en internet, siempre existe un cierto riesgo. En cuanto a los lugares donde se desarrollan las suplantaciones de identidad, suelen darse en redes sociales, ya que en ellas resulta sencillo recopilar información sobre una persona e incluso crear un perfil falso para hacerse pasar por ella. De hecho, es habitual el uso de bots que se hacen pasar por gente real para promocionar productos y servicios o sembrar discordia. Existen también ataques de phishing que utilizan malware para infectar nuestros equipos y hacerse con nuestra información personal. En estos ataques, los ciberdelicuentes suelen utilizar técnicas de ingeniería social para suplantar la identidad de entidades o personas conocidas con el fin de engañar a sus víctimas y obtener sus datos. Con ellos en su poder, tratarán de acceder en su nombre a distintos servicios. Los ataques de phishing suelen seguir este esquema: abrimos un correo electrónico o mensaje que parece enviar una persona o entidad de confianza; el mensaje solicita acceder a una web para facilitar información personal; la web parece legítima, por lo que facilitamos todos los datos solicitados, incluidos nombre de usuario, contraseña o número de identificación fiscal. A partir de ahí, los ciberdelincuentes tendrán a su disposición los datos necesarios para intentar suplantarnos, por ejemplo, en nuestras interacciones con el banco. También son habituales en este tipo de ataques los mensajes que nos anuncian que hemos ganado un premio y que debemos proporcionar una serie de información personal para poder acceder a él. En plena pandemia de covid-19, este tipo de ataques se ha sofisticado y utiliza este tema como gancho para hacerse con datos de usuarios. Desde archivos con supuestos consejos en vídeo para mantenerse a salvo de la enfermedad que ocultan software malicioso hasta cibercriminales que se hacen pasar por la Organización Mundial de la Salud, todo vale para romper la privacidad on-line de los internautas.Las especiales circunstancias que vivimos en la actualidad exigen que seamos más cuidadosos que nunca con nuestra información personal. Los ataques de suplantación de identidad no solo afectan a la víctima de la estafa, sino también a las personas u organismos por los que se hacen pasar los ciberdelincuentes, que se pueden ver envueltos en un problema de manera totalmente inadvertida. Existen algunas medidas que podemos tomar para mantener nuestros datos a salvo y evitar que terceros puedan contactar con otros en nuestro nombre o acceder a distintos servicios on-line haciéndose pasar por nosotros. - Utilizar siempre contraseñas robustas: tanto para acceder al perfil de la red social como a nuestras aplicaciones bancarias, la OSI explica que elegir una buena contraseña es fundamental. También lo es gestionar estas credenciales de manera adecuada, sin compartirlas con nadie, sin utilizar la misma para varios servicios y haciendo uso de gestores para recordarlas cuando las necesitemos. En este sentido, CaixaBank ha sido el primer banco del mundo en utilizar la identificación biométrica en las aplicaciones propias y el reconocimiento facial en cajeros, que evita tener que introducir el PIN para realizar reintegros. Además, la entidad cuenta con sistemas robustos para proteger los datos de sus clientes frente a los ataques de los hackers. - Evitar el phishing: lo mejor para no sufrir las consecuencias de un ataque de phishing que termine con el robo de nuestra información es evitarlo. Para ello, conviene fijarse en los mensajes y correos que se reciben y estar alerta ante contactos inesperados o respuestas que no se han solicitado. También es preciso analizar con detalle los correos, sobre todo los que nos piden introducir credenciales en una web externa con cualquier excusa, y recordar que un banco nunca nos pedirá nuestros datos por correo electrónico, mensaje de texto o teléfono porque ya los tiene. Conviene examinar la dirección de correo del remitente, no fiarse de peticiones urgentes que impongan plazos para modificar claves de acceso y comprobar que los enlaces incluidos sean legítimos. Con solo pasar el puntero del ratón por encima del texto del enlace, podremos ver la dirección web a la que dirige y comprobar si coincide o no con la que apunta el contenido del mensaje. Que su redacción sea incorrecta también debe alertarnos. - Aumentar el grado de privacidad de nuestros perfiles: en redes sociales, conviene configurar los perfiles de la manera más privada posible, con el fin de evitar que usuarios desconocidos accedan a nuestra información personal. La OSI también aconseja asegurarse de la identidad de cualquier usuario que nos quiera agregar como amigo para evitar que cualquiera tenga acceso a nuestra información personal, fotos o vídeos. - Revisar la política de privacidad: la OSI recuerda que, si nos fijamos en las condiciones de servicio de las redes sociales, sabremos el uso que hacen de nuestros datos, su tratamiento y almacenaje y si se comparten con terceros. Seguir estos consejos nos ayudará a preservar nuestra privacidad en internet. Una precaución que, en estos momentos, es más importante que nunca.

INNOVACIÓN
28 Abril, 2020

Trucos para utilizar tu móvil de manera saludable

En pleno confinamiento por la pandemia de coronavirus, los smartphones se han convertido prácticamente en extensiones de nuestros cuerpos. Algo natural, si tenemos en cuenta lo tremendamente útiles que nos resultan. Cuánta información nos han facilitado en estos tiempos extraños. Cuántas conversaciones con nuestros seres queridos y reuniones virtuales con nuestros amigos nos han permitido mantener. Los números dejan bien clara la importancia que han llegado a cobrar estos aparatos en España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística recogidos en su informe España en Cifras 2019, el 98% de los hogares tiene al menos un teléfono móvil. Han desplazado en popularidad a los teléfonos fijos, que ya solo están presentes en tres de cada cuatro (75,8%). Además, el principal tipo de conexión de banda ancha se realiza a través de un smartphone. Los teléfonos móviles se han convertido en una herramienta imprescindible para millones de ciudadanos confinados en sus casas. Son la ventana que nos facilita nuestras relaciones sociales, nuestro ocio o incluso nuestro trabajo. Nos permiten estar permanentemente conectados con nuestros compañeros, familiares y amigos. Una situación que aporta grandes ventajas, pero que puede convertirse también en un inconveniente. Para evitarlo, debemos aprender a gestionarla.El uso de smartphones y sus efectos sobre nuestra salud mental es motivo de controversia. Cada vez surgen más estudios que apuntan a ciertos efectos negativos relacionados con el empleo de smartphones. Por ejemplo, se han encontrado correlaciones entre el uso de estos dispositivos y la depresión, los cambios en la memoria y los sentimientos de soledad, aislamiento y ansiedad. Otro estudio realizado sobre encuestas a españoles adultos estima que alrededor del 15,4% de ellos se encontraba en riesgo de desarrollar una adicción al teléfono móvil y el 5,1% se correspondía con usuarios que ya realizaban un uso problemático del mismo. Incluso se ha estudiado la relación entre el phubbing —la práctica que nos lleva a atender nuestro smartphone e ignorar a la persona que tenemos delante—, la erosión de las relaciones sociales y cierta pérdida de nuestra necesidad básica de pertenencia a un grupo, clave en nuestra propia evolución como especie. Con todo, algunos expertos advierten que todavía estamos en una etapa muy inicial en el estudio de los efectos que tienen los teléfonos móviles sobre nuestra salud y bienestar. También que el uso que hacemos del móvil es tan diverso que puede afectar de manera distinta a personas diferentes o incluso a la misma persona en distintos momentos de su vida. En cualquier caso, los usuarios cada vez se muestran más preocupados por la manera en la que esta tecnología puede afectar a su día a día, sus relaciones y su propio bienestar. Especialmente en un momento como el estado de alerta por coronavirus, en el que es habitual utilizarlo a todas horas. Las noticias sobre tecnólogos de Silicon Valley que prohíben a sus hijos utilizar smartphones contribuyen, sin duda, a esta preocupación, aunque no todos ellos apuesten por medidas tan restrictivas. De hecho, muchos optan por establecer ciertas normas y enseñar a los pequeños a relacionarse de manera sana con los dispositivos. Una lección de la que también los adultos deberíamos tomar nota.¿Significa todo esto que deberíamos tomarnos unas vacaciones del móvil? ¿Que tendríamos que guardarlo en un cajón y olvidarnos de él durante una buena temporada, como si de una dieta detox se tratara? Todo esto no parece muy realista, especialmente en un momento como este, en el que debemos quedarnos en casa. Es más, lo cierto es que no hay pruebas de que este tipo de estrategias sean efectivas. De hecho, las retiradas del uso del móvil pueden incluso aumentar los niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés. Esta es la razón por la que cada vez más expertos recomiendan aprender a relacionarse de manera sana con el smartphone en lugar de evitar todo contacto con él. Sería el equivalente a apostar por mejorar nuestros conocimientos en nutrición tecnológica y aplicarlos en lugar de someternos a dietas digitales estrictas surgidas de la nada. Entre los consejos, destaca el uso de aplicaciones que nos ayuden a conocer mejor el tiempo que pasamos ante la pantalla de nuestro smartphone, como Screen Time de Apple o Action Dash. Esta información nos permitirá establecer después los pasos que debemos seguir para realizar un uso más saludable del teléfono móvil. Tomar consciencia sobre cómo utilizamos el smartphone y cuántas veces lo consultamos por simple aburrimiento nos ayudará a construir una relación mucho más racional con él. Esto es especialmente importante durante el tiempo en que permaneceremos confinados. En este sentido, la iniciativa Levanta la Cabeza ha desarrollado una herramienta en colaboración con la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción que permite comprobar en cinco minutos si realizamos un uso responsable de la tecnología. Silenciar o apagar durante ciertos momentos las apps que nos distraen más es una buena idea para retomar el control sobre cuándo consultamos el teléfono móvil. También lo es desactivar notificaciones: de esta manera, elegiremos nosotros el momento en el que leeremos los mensajes que recibamos. En este sentido, Google ha desarrollado un nuevo modo para móviles Android, llamado Focus Mode, que permite pausar ciertas apps durante un periodo de tiempo determinado. Sin duda, una utilidad especialmente positiva en un momento en el que muchos ciudadanos han tenido que recurrir al teletrabajo. Los expertos también recomiendan realizar una limpieza digital para borrarnos de listas de correo e incluso dejar de seguir cuentas en redes sociales que no nos interesen. Mantener el smartphone alejado de nuestro lugar de descanso y no utilizarlo antes de dormir también es un hábito saludable para nuestro sueño. Todos estos son ejemplos de hábitos que nos ayudarán a reducir nuestros contactos con el smartphone y, lo que es más importante, a tomar el control sobre este.

INNOVACIÓN
21 Abril, 2020

Reto 15: Dar voz a los otros inconformistas del deporte: las familias.

No habría inconformistas del deporte sin el apoyo incondicional de aquellos que les rodean, sus familiares. Ellos suponen esa fuerza invisible que ayuda a nuestros atletas a afrontar sus retos y son —junto a nuestros deportistas— quienes rompen barreras y prejuicios en cuanto a discapacidad. En CaixaBank queremos darles un espacio para que puedan expresarse y contarnos la historia de superación de un deportista de élite desde otro punto de vista: el de su casa. Y no se nos ocurre un ejemplo mejor para ello que el de Eva Moral y su familia. Eva Moral es paratriatleta desde que, hace cinco años, un accidente en bici la dejara en silla de ruedas. Su historia es una historia de «segundas oportunidades», como a ella le gusta decir. Y es que el hecho de perder la movilidad en las piernas no ha supuesto ningún impedimento para ella, sino más bien lo contrario, ya que se ha convertido en un revulsivo para romper barreras, marcarse retos y superar cualquier límite que se presente: «es imposible que yo camine, pero no es imposible que yo llegue donde quiera de cualquier otra manera», cuenta Eva. Sin embargo, para esta campeona de Europa y dos veces bronce Mundial de paratriatlón, el éxito y la fuerza no son fortuitos, sino que son el resultado de su actitud optimista y de algo clave para ella: el apoyo de su familia. José y Rosario son los padres de Eva. Ellos nos cuentan en primera persona cómo han sido sus últimos cinco años al lado de esta campeona en la pista y en la vida. «Normalmente iba con su hermano a las competiciones, pero ese fin de semana no tenían ningún triatlón. Por la noche del sábado me dijo que estaba en casa de una amiga cenando y que al día siguiente iban a hacer una cicloturista. Cuando se lo conté a mi marido, dijo que iba a llover y añadió: "Pues no me gusta ni un pelo". Pero jamás pensamos que algo así podría pasar», afirma Rosario, la madre de Eva, recordando el día previo al accidente, hace ya cinco años. «Al día siguiente, estábamos camino de nuestra casa en la sierra de Madrid y recibí una llamada de mi hijo diciendo que Eva había tenido un accidente. Dimos la vuelta y fuimos derechos hacia el hospital. Fueron los kilómetros más largos de mi vida, no llegábamos nunca. Cuando entramos en la sala, dos médicos nos dijeron que nos sentáramos, que nuestra hija estaba bien, pero que no iba a volver a andar. Le dije: «No conoces a mi hija, no sabes la fuerza que tiene». Sin embargo, la lesión de Eva era más severa de lo que pensaban y la situación era irreversible: «Nosotros estábamos destrozados. Pero ella fue valiente por todos. Su frase era: "he vivido 31 años de una manera y ahora me toca vivir de otra". Su carácter y determinación han sido claves. A cualquiera nos hubiera hundido». La fuerza de Eva fue tan contagiosa que sus padres explican como ellos mismos se armaron de valor y siguieron adelante, apoyándola en cada paso de esta nueva vida: «Ella decía que tenía que hacerse la fuerte por nosotros y nosotros por ella. Yo lo que quería era verla feliz. Por eso, cuando al principio dijo que quería volver a montar en bici, le dijimos que sí, pensé que así estaría entretenida. Nunca imaginé que iba a dedicarse cien por cien a esto. Estamos súper orgullosos de ella».Parte de la culpa del éxito de Eva la tiene también José, su padre, quien junto a Rosario no se separó de Eva ni un sólo minuto. En la actualidad, vive la competición casi como uno más de los participantes: «Hoy en día, mi padre sigue sabiéndose casi mejor que yo los tiempos de todas mis rivales. En Australia, se levantaba a las 5 de la madrugada para verme competir en el streaming, es mi fan número 1. Antes de ver la start list, ya me la ha enviado mi padre por WhatsApp», explica Eva. Y es que para José no hay obstáculos cuando se trata de hacer feliz a sus hijos: «Sus sueños, como el de mi hijo, son los nuestros. Lo vivo casi al mismo nivel que ella, me llevo los mismos enfados cuando no salen las cosas. Estoy todo el día con ella. A las 8 me llama, me trae el perro porque se va a nadar y quedamos cuando vuelve. Cojo en su casa la furgoneta, meto los cacharros y a hacer los kilómetros que hagan falta. Todos los días del año, entrena hasta sábado y domingo», explica José. Y cuando se le pregunta de dónde saca las fuerzas para algo así, él lo tiene muy claro: «Si ella no hubiera tenido ese carácter, hubiera sido muy difícil superarlo. Ella siempre dice que sus padres la han ayudado y yo digo que fue al contrario, su fuerza nos ayudó a nosotros». La de Eva es una historia de entrega, sacrificio y amor, en la que el mejor equipo para superar cualquier obstáculo ha sido y será siempre su familia, los otros inconformistas del deporte y de la vida con los que siempre podrá contar. Descubre más sobre la historia de Eva Moral y su familia en: https://www.sport.es/es/noticias/deportes/eva-moral-7895016 https://www.marca.com/paralimpicos/2020/04/17/5e790731ca474139688b45d7.html

CORPORATIVO
16 Abril, 2020

Coronavirus y ciberataques, no bajes la guardia

“En tiempos de sobreinformación, la creatividad desaparece”. Así definía el neuropsicólogo Andrey Kurpatov algunos de los efectos de la sobrecarga de información durante el último Foro Económico Mundial de Davos. Lo que no preveía el experto es la capacidad de los ciberdelincuentes para idear nuevas formas de atacar a sus víctimas. Una creatividad que se ha disparado en medio de la pandemia del coronavirus, cuando ciudadanos y empresas demandan más información de la habitual. En las últimas semanas han comenzado a proliferar ciberataques relacionados con la crisis del coronavirus. Lo cierto es que el escenario es propicio para este tipo de delincuencia: el consumo de internet se ha disparado, con incrementos de tráfico cercanos al 40%, al igual que el teletrabajo. La elevada demanda de información sobre la pandemia por parte de ciudadanos y profesionales ha abierto nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes. Mientras que algunos han prometido no actuar en ciertos casos mientras dure la pandemia, otros han decidido aprovechar la situación para difundir sus ataques. En cualquier caso, nunca se debe bajar la guardia ante la posibilidad de ser uno de sus objetivos. Y menos en una situación tan excepcional como la actual.Los ataques de secuestro de información, o ransomware, no han tardado en aparecer. Lo que ocurre es que, esta vez, lo hacen adaptados a la situación actual de pandemia. Es decir, aprovechan el tirón informativo que tiene estos días la temática del coronavirus para acceder a nuestros archivos, encriptarlos y solicitar después el pago de un rescate si queremos recuperarlos. Si sumamos todo esto a la sobrecarga de trabajo que sufren los profesionales de determinados sectores, como los de la sanidad, los ciberdelincuentes encuentran la ocasión perfecta para intentar secuestrar información sensible. Este fue precisamente el caso de un envío de ransomware reportado por la Policía Nacional. Consistía en el envío de correos electrónicos a personal sanitario de distintos hospitales españoles relacionados con la temática del coronavirus. Incluían archivos adjuntos con los que los ciberdelincuentes pretendían corromper la información del centro médico para pedir después un rescate. Este tipo de ataques de secuestro de información también se han detectado en otros países. Un ejemplo es el del ransomware que utilizaba el dominio coronavirusapp[.]site para cumplir con su objetivo. Contenía un mapa de calor de Estados Unidos en el que se mostraban los focos de mayor contagio para captar la atención del internauta. En concreto, esta página solicitaba la descarga de una app móvil para continuar informado. Al hacerlo, se instalaba un ransomware llamado Covidlock, con su consiguiente mensaje de infección y solicitud de rescate.La ruptura de la normalidad también deja expuesta a la población ante las ciberestafas. Como en estos momentos buscamos constantemente información relacionada con el coronavirus, los ciudadanos estamos más expuestos a sufrir este tipo de engaños. De hecho, las cifras de uso de la temática del coronavirus como gancho para extender ciberataques entre la población se han disparado en marzo, coincidiendo con la declaración del coronavirus como pandemia global. Además, se ha detectado un incremento de hasta el 70% de correos con ataques de phishing que hacen uso de esta temática para recopilar información personal de manera fraudulenta. El propio FBI alerta sobre una oleada sin precedentes de este tipo de delitos, en este caso relacionados con la pandemia. En España, los últimos informes del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras y Ciberseguridad (CNPIC, dependiente del Ministerio del Interior) han alertado sobre una quincena de ciberestafas con el señuelo del coronavirus. Para perpetrarlas, los delincuentes aprovechan el sentimiento de vulnerabilidad que empuja a muchos ciudadanos a buscar información sobre la pandemia.Hay que tener en cuenta que estas ciberestafas no llegan exclusivamente a través de correos electrónicos. También se utilizan aplicaciones, páginas web e incluso mensajes de texto para comprometer la seguridad de las personas y su privacidad. Un ejemplo es el uso de mensajes de texto para ofrecer una aplicación que ayuda a conseguir mascarillas sanitarias. Cuando se descarga la aplicación, se instala un virus que reenvía el mensaje a todos los contactos de la agenda del teléfono infectado. Otro ataque detectado utilizaba un mensaje de WhatsApp para suplantar al Ministerio de Sanidad y redirigir a una web de venta de mascarillas. También proliferan estafas con troyanos, como el conocido Cerberus, que afectan a dispositivos Android. Este ataque tiene como principal cometido el robo de credenciales bancarias o tipos RAT, con el foco puesto en la distribución y el robo de datos sensibles de la víctima.En un momento en el que nos vemos bombardeados constantemente por la difusión de información por medios electrónicos, el sentido común es más necesario que nunca. Protegernos de ciberestafas en un momento especialmente vulnerable como el que vivimos nos evitará más de un disgusto. Algunas recomendaciones para mantenerse a salvo de este tipo de ataques son las siguientes: - Eliminar, sin abrirlos, los correos electrónicos sospechosos o de cuyo origen no tengamos constancia. -  Evitar las cadenas de mensajes, que se utilizan en muchas ocasiones para recopilar datos de contacto, así como los mensajes que recibamos de conocidos con enlaces o adjuntos y que parezcan fuera de contexto o no encajen en la conversación. - No hacer clic ni pulsar sobre enlaces dudosos, ya que nos pueden redirigir a páginas web fraudulentas. - Ante la duda, contrastar siempre con personas de confianza y fuentes oficiales cualquier información que recibamos y nos resulte sospechosa. - Extremar las precauciones en las compras online, especialmente las de productos relacionados con la pandemia como mascarillas o guantes. - Mantener actualizados los sistemas de los dispositivos electrónicos, incluidos los antivirus. - No facilitar nunca claves ni contraseñas solicitadas a través de correo electrónico, mensajes de texto o cualquier otro canal. - Que una web empiece por https y presente un candado en la barra del navegador no garantiza que sea segura. De hecho, puede tratarse de una web fraudulenta. Conviene fijarse bien en si el enlace se corresponde realmente con el del sitio web al que queremos conectarnos. Siempre será más seguro teclear la dirección web auténtica en la barra de navegación que acceder a ella desde un enlace obtenido de otra fuente. Mantener a raya los ciberataques no es solo un acto de protección individual. En momentos como los actuales, la responsabilidad ciudadana es especialmente importante, por lo que también se debe evitar al máximo su propagación a otras personas. La calma y el sentido común son, una vez más, las mejores herramientas que tenemos a nuestro alcance para conseguirlo.

INNOVACIÓN
14 Abril, 2020

Transformación digital de las empresas y resistencia al cambio

Si hay un proceso que ilusiona a los empresarios españoles, ese es el de la transformación digital de sus compañías. No es para menos. Esperan de él múltiples beneficios: aumentar la eficiencia de las empresas, abrir nuevas vías de negocio o mejorar su relación con los clientes son solo algunos de ellos. Por esa razón, esa transformación se ha convertido en una de sus principales prioridades estratégicas. Las empresas invierten cada vez más en este proceso, que integra la tecnología digital en todos sus aspectos. Para sacarle el mayor partido a estas herramientas, los negocios deben transformar totalmente sus procesos y modelos. Esto significa que no basta con automatizar parte de la gestión o reducir costes gracias al uso de máquinas: la transformación digital tiene que impregnarlo todo. Y esta es precisamente la asignatura pendiente de muchas compañías.España es un país en el que la adopción de la tecnología digital marcha a buen ritmo. Ocupa el undécimo puesto de los veintiocho estados miembros de la UE dentro del índice de la economía y la sociedad digitales (DESI) 2019, por delante de potencias como Francia o Alemania, y rinde a un ritmo superior en cuestiones como la conectividad, gracias a la disponibilidad de redes de banda ancha fija y móvil rápidas y ultrarrápidas, así como al aumento de su implantación. Sin embargo, en lo referente a la integración de la tecnología digital por parte de las empresas, España parece perder fuelle. En el último DESI, había bajado un puesto en la clasificación respecto al año anterior. Mientras que la media de la UE evolucionaba, el rendimiento en España se frenaba ligeramente. La resistencia al cambio de ciertas empresas es uno de los factores que hacen que el país circule con el freno de mano puesto en lo que a este indicador se refiere. Las causas de esa resistencia son muy variadas, pero casi todas tienen que ver con el factor humano de las empresas. De hecho, la consultora BTS estima que más del 84% de los procesos de transformación digital en las empresas no salen bien por no tenerlo en cuenta. Entre los motivos principales que exponen las empresas ante este fracaso se encuentran unas estructuras y una organización internas no preparadas para digerir el cambio, junto con un personal que se resiste y no arriesga. Pocas argumentan que fallan por no contar con la tecnología adecuada. También un informe de Kyocera apunta que el 71% de las compañías considera a los trabajadores como la principal resistencia a la transformación de los procesos. Y no son solo ellos los que se muestran reticentes a la integración de tecnologías en todos los ámbitos de la empresa: el 52% de las compañías encuentra dificultades para implementarlos porque considera que se trata de una inversión difícil de justificar. Como consecuencia, el 58% de las empresas españolas todavía trabaja con procesos estáticos o predefinidos.Enfocar la transformación digital como un mero proceso tecnológico con resultados a corto plazo es uno de los errores más señalados a la hora de intentar comprender qué es lo que está frenando la transformación digital en España. En realidad, es necesario transformar la cultura de la organización para evitar la resistencia al cambio, que dificulta este proceso. La transformación digital se apoya en la tecnología, sí, pero son las personas quienes la realizan. Por eso su éxito dependerá más de cómo se haya gestionado a los protagonistas que de la tecnología en sí misma. Esto exige que el departamento de tecnologías de la información (TI) y el resto de las áreas funcionales estén integrados y remen en la misma dirección. Según el informe de ICEMD Una transformación digital incompleta, el 52% de los CIO consultados revela que existen tensiones entre el departamento de TI y el resto de las áreas. Además, el 43% admite que no se lo tiene en cuenta como referente tecnológico ni se respeta su visión. Este suele ser el resultado de entender la transformación digital como un proceso exclusivamente tecnológico con beneficios a corto plazo: las distintas áreas utilizan la versatilidad de las herramientas que se implementan para buscar aplicaciones inmediatas, al margen de lo que indiquen desde TI. Como consecuencia, la integración se entorpece y muchos proyectos fracasan.Implicar al personal es el ingrediente secreto que puede hacer que una transformación digital se desarrolle con éxito. Según un informe de la consultora McKinsey, hay ciertos factores clave en los que coinciden muchas de las compañías que lo han conseguido. Establecer un guion claro sobre cómo será la transformación, animar a los empleados a experimentar con nuevas ideas, a desafiar las antiguas maneras de trabajar, o asegurar la colaboración entre áreas durante el proceso son algunos de ellos. También escuchar parece ser de gran ayuda si se quiere evitar la resistencia al cambio. Así lo explicaba Larry Kramer, expresidente de CBS Digital Media, al describir cómo logró que la compañía emitiera el torneo de la NCAA de baloncesto a través de internet por primera vez en la historia. Lo primero que hizo fue escuchar todas las reticencias de los ejecutivos ante esta idea, que no eran pocas. Tomó nota y reunió a su equipo durante semanas para encontrar soluciones creativas a cada una de ellas. Una de esas soluciones fue el llamado “botón del jefe”, que permitía a los espectadores que vieran el partido desde sus trabajos ocultar fácilmente la retransmisión y mostrar en su lugar una hoja de Excel falsa si aparecía algún superior. Solo tenían que presionar la tecla F1 de sus teclados. Los ejecutivos de CBS encontraron rápidamente las ventajas de esta y otras propuestas, lo que abrió las puertas a Kramer para implantar el cambio tecnológico integral que la compañía necesitaba. La transformación digital de las empresas está aquí y no tiene vuelta atrás. De su integración dependerá el futuro de la mayoría, por lo que conviene asegurarse de que será exitosa. Implicar a las personas que estarán detrás de las máquinas es fundamental para conseguirlo.

INNOVACIÓN