SOSTENIBILIDAD

Cocina de aprovechamiento: 5 claves para reducir desperdicios

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Cocina de aprovechamiento: 5 claves para reducir desperdicios
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21 Diciembre, 2021


Reducir el desperdicio alimentario en la cocina es indispensable para minimizar nuestro impacto ambiental. Además, viene bien para el bolsillo, ya que este tipo de hábitos pueden acarrear un ahorro nada desdeñable.

En el 2020, la tasa de desperdicio alimentario rondó el 4,3 % de los alimentos, es decir, cerca de 31 kg por persona y año, según datos del Ministerio de Agricultura. Y tú, ¿qué haces para reducir el desperdicio alimentario? Te ofrecemos cinco consejos basados en la cocina de aprovechamiento que te ayudarán también a ahorrar en la cesta de la compra.

¿En qué consiste la cocina de aprovechamiento?

La cocina de aprovechamiento es una modalidad de preparación culinaria que trata de reducir el desperdicio tanto como sea posible. Algunas personas lo definen como aquello que hacían nuestras abuelas, mientras que otras van más allá de los platos tradicionales y optimizan la compra para el aprovechamiento.

Es una filosofía de vida basada en hábitos que pretenden aprovechar los restos de comida. Cuando se habla de restos de comida no se refiere a alimentos en mal estado y que conviene tirar al contenedor de orgánico, sino a aquellas sobras derivadas de cocinar que podrían convertirse en otro nuevo plato.

La cocina de aprovechamiento impacta de forma positiva en varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados por la ONU para asegurar un futuro próspero para todos. Entre ellos se encuentran el fin de la pobreza (n.º 1), porque permite ahorrar o gastar menos; hambre cero (n.º 2), porque cada alimento que no compras evita que suba su precio, o acción por el clima (n.º 13), al evitar el cultivo de algo que termina en la basura.

Estos cinco consejos te ayudarán a reducir el desperdicio alimentario en tu cocina.

1. Planificar los menús
Hacer un calendario de comida semanal o mensual es una herramienta muy útil a la hora de reducir el desperdicio alimentario. Si, además, somos conscientes de la cantidad que necesitamos, podremos hacer un calendario más detallado indicando los gramos de comida e ingredientes de cada plato.

Esto, aparte de ayudarnos a lograr una dieta saludable, será un gran apoyo a la hora de hacer la compra y evitará que compremos en exceso. Junto con el ahorro que supone ajustar cantidades, ganaremos consciencia de lo que comemos y reduciremos nuestra huella ambiental. Existen incluso aplicaciones que nos sugieren recetas saludables con lo que tengamos en la nevera para reducir desperdicios.

2. Caldos caseros con restos de comida
Los restos de pollo, de pescado o de calabacín, entre muchos otros alimentos, pueden cocerse para elaborar un caldo casero que almacenaremos en el congelador. Con estos caldos se pueden preparar sopas, purés o salsas de todo tipo. Como también se pueden descongelar en el microondas y cocer con pasta, verdura o carne en cuestión de diez minutos en olla a presión, suponen un recurso socorrido.

3. Rellenos, un clásico para aprovechar las sobras
Las croquetas, además de tradicionales en buena parte de nuestra geografía, son una buena solución para aprovechar restos. Ya sean restos de cocido, de carne (jamón, pollo, perdiz, cordero), de verdura (judías, coliflor, calabacín, espinacas, tomate, brócoli) o pescado (merluza, atún, salmón, rape), en forma de croqueta podemos elaborar deliciosas variedades.

Pero no solo de croquetas vive el hombre, sino que existen otras alternativas, como los pasteles de carne o verduras, las lasañas o las albóndigas, que también permiten aprovechar los productos que han sobrado y hacer elaboraciones totalmente distintas.

4. Ensaladas de aprovechamiento
Las ensaladas son un plato comodín, ya que aceptan un enorme número de ingredientes. Algunas modalidades, como la ensalada César (con hojas de lechuga y pollo frito), son mundialmente conocidas y fáciles de preparar en casa.
Los restos de pescado blanco casan muy bien con ensaladas de tomate y cebolla. Y las carnes rojas pueden aprovecharse en forma de tacos dentro de algunas ensaladas o en forma de brochetas con verduras.

5. Ropa vieja y fritos, pero sin abusar
Los fritos no son una opción de lo más saludable, pero pueden sacarnos de un apuro en el caso de que sobre algo de comida. En este apartado, la ropa vieja es una elaboración capaz de dar una segunda vida a los restos de cocido y otros platos de puchero. La receta básica consiste en cocinar a fuego lento (o freír, según gustos) restos de carne, verduras y legumbres.

En suma, ya has visto que reducir el desperdicio en casa es posible gracias a la cocina de aprovechamiento, también llamada cocina de guerrilla por su capacidad para hacer mucho con poco. Forma parte de una serie de hábitos que pueden ayudarnos a ahorrar en el hogar y mejorar tanto nuestra economía familiar como nuestro impacto sobre el medio ambiente.

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