Biofilia: la naturaleza entra en tu casa

01 Octubre, 2020

Biofilia: la naturaleza entra en tu casa


¡Cómo los hemos echado de menos durante el confinamiento! Los montes, la hierba, las flores, los paseos por el bosque o el olor del césped. El hecho de que España sea el país con el mayor porcentaje de población (66%) viviendo en pisos ha provocado que buena parte de sus habitantes perdieran el contacto con la naturaleza durante varias semanas. Y, por eso, muchos de ellos han salido corriendo a su encuentro en cuanto han podido.

Nuestra tendencia a habitar viviendas de alta intensidad provoca precisamente ese efecto: echamos de menos la naturaleza porque no está integrada en nuestro día a día. Las calles asfaltadas y los edificios de hormigón tienen sus ventajas, pero limitan nuestro contacto con el medio natural.

Ese es el motivo por el que arquitectos y urbanistas de todo el mundo tratan de acercar la naturaleza a los edificios. En este sentido, la biofilia es una fuente de inspiración para los profesionales que buscan conectarnos de nuevo con el medio natural. Se trata de que nuestros hogares nos proporcionen ese bienestar que nos aporta el contacto con la vegetación y que tanto hemos echado de menos durante el confinamiento.

Qué es la biofilia

El concepto de la biofilia fue planteado por primera vez por el psicoanalista Erich Fromm en 1973 para referirse al amor por la vida y todo aquello que está vivo. Este término lo recogería más adelante el biólogo estadounidense Edward O. Wilson para formular su hipótesis de la biofilia, que plantea la necesidad innata que tenemos los seres humanos de buscar conexiones con la naturaleza y otras formas de vida.

Esa hipótesis también plantea que nuestra búsqueda de lo natural tiene, en parte, una base genética, heredada de aquellos primeros años en los que el Homo sapiens estaba en permanente contacto con ella.

Lo cierto es que esos genes a los que se refiere la hipótesis no han sido descritos todavía, pero sí que existen algunas evidencias que apuntan a nuestra atracción innata por la naturaleza y al bienestar que nos proporciona su cercanía. En este sentido, un reciente estudio publicado por la revista Nature señala que las personas que pasan al menos dos horas a la semana en el medio natural se sienten más saludables y felices.

El mismo Wilson, autor de la hipótesis y padre de la sociobiología, apuntaba que la introducción de los desarrollos tecnológicos, más intensa desde el siglo xix, ha cambiado nuestra relación con la naturaleza. Una separación que se ve reflejada en el tipo de espacios que habitamos diariamente y que nos protegen, precisamente, de los elementos naturales. Coches, viviendas u oficinas evitan que la lluvia, los depredadores o el viento nos afecten, pero también nos alejan de la naturaleza.

Introducir la naturaleza en nuestro hogar

El concepto de biofilia ha sido recogido por profesionales de la arquitectura, el urbanismo y el acondicionamiento de interiores para integrar la naturaleza en sus diseños. De esta manera, incorporan los elementos del medio natural a los espacios construidos. Algunos de ellos son el agua, la luz natural o la vegetación. También lo son la piedra o la madera vistas, así como el uso de formas botánicas en lugar de líneas rectas.

Existen múltiples ejemplos de integración de elementos naturales en la arquitectura. Desde los diseños de Antoni Gaudí en los siglos xix y xx, repletos de formas vegetales, a los jardines verticales en las fachadas de los edificios o las azoteas verdes, son miles los edificios que han acercado la naturaleza a hogares urbanos de todo el mundo.

En su concepción más integral, se trata de cambiar las prioridades a la hora de diseñar edificios. Aplicar la biofilia a los diseños supone primar ciertos conceptos en el momento de tomar decisiones, como favorecer la mejor vista de un jardín a través de las ventanas, mejorar la circulación del aire o utilizar materiales naturales. En su forma más básica, basta con introducir plantas en un espacio o incluso imágenes de espacios naturales.

Beneficios de la biofilia

Los beneficios asociados a la aplicación de este principio a la arquitectura van desde el aumento del bienestar de las personas hasta un mayor rendimiento en el trabajo. De hecho, una investigación apunta que simplemente introducir plantas en un espacio de trabajo puede aumentar la productividad de los empleados hasta el 15%.

De hecho, ya hay compañías que apuestan por la aplicación de la biofilia en sus sedes. Uno de los ejemplos más llamativos es el de Amazon, cuya sede en Seattle (Estados Unidos) consta de tres esferas transparentes con miles de especies de plantas y árboles procedentes de 30 países distintos.

Más allá de la influencia que pueda tener sobre las personas, la aplicación del principio de la biofilia en los edificios también puede contribuir a preservar el entorno natural. Por ejemplo, la extensión de las cubiertas verdes en las ciudades ayuda a la gestión del agua de lluvia, así como a paliar el efecto «isla de calor», que provoca que la temperatura sea más elevada en los espacios urbanos que en sus alrededores. Como consecuencia, pueden verse favorecidos otros factores, como por ejemplo una menor demanda de energía para sistemas de aire acondicionado.

Cómo introducir la biofilia en tu hogar

Introducir los principios de la biofilia en una vivienda es más sencillo de lo que parece. Aunque no haya sido diseñada desde el principio con esta máxima al frente, siempre se pueden agregar elementos y realizar modificaciones que acercarán la naturaleza al hogar.

Tal vez uno de los métodos más sencillos consista en optimizar, cuando sea posible, la entrada de luz natural a través de las ventanas. Cambiar las cortinas por otras que dejen pasar la luz o incluso trasladar el espacio en el que pasamos más tiempo a una habitación con mejores vistas o con iluminación natural puede ofrecernos un mayor bienestar.

Introducir especies vegetales, tanto en el interior del hogar como en balcones o terrazas, también es una buena idea. En este sentido, lo mejor es buscar aquellas especies que mejor se adecuen a cada entorno y época. También a los habitantes de la vivienda: se deben evitar plantas que puedan dañar a las mascotas.

Cultivar un pequeño huerto cuando sea posible, incluso en macetas dispuestas sobre una pared, es otra manera de acercar la naturaleza a nuestra casa. También lo es introducir una fuente de agua o, simplemente, imágenes de paisajes y elementos naturales.

Reencontrarnos con la naturaleza puede hacer mucho por nuestro bienestar. Merece la pena invitarla a entrar en nuestra casa y dejarnos cuidar por ella.