SOSTENIBILIDAD

Por qué la capa de ozono necesita su propio día

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Por qué la capa de ozono necesita su propio día
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CaixaBank

16 Septiembre, 2019


Prácticamente cada día del año está dedicado a alguna causa. Esto es así porque es la manera que tienen los organismos internacionales, y muy especialmente la ONU, de poner el foco sobre un tema determinado que necesita atención internacional. Por eso cada 16 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. O, lo que es lo mismo, el día en que recordamos por qué debemos cuidar el escudo natural que protege la vida en este planeta. Un asunto muy serio que lleva más de tres décadas bajo los focos.

Qué es la capa de ozono y para qué sirve

Para comprender por qué preservar la capa de ozono merece un día específico, conviene saber en qué consiste y cuáles son sus funciones.

El ozono es un gas compuesto por tres átomos de oxígeno (O3). La capa de ozono, por su parte, se refiere a una parte de la estratosfera en la que se concentra una gran cantidad de estas moléculas. Este manto se encarga de que no nos lleguen rayos ultravioletas de alta frecuencia. Es decir: actúa como escudo frente a la radiación nociva que llega desde el espacio.

Al mismo tiempo, la capa de ozono deja pasar las radiaciones ultravioletas de onda larga, que son las que utilizan las plantas para hacer la fotosíntesis. Esto es esencial para la vida en el planeta, ya que son las plantas las que generan oxígeno y se encuentran en la base de la cadena alimenticia.

Que esa capa adelgace o se agujeree significa que deja de cumplir sus funciones. Esto es un grave problema, y no solo para las plantas. Si las radiaciones nocivas llegan con facilidad a la troposfera, que es donde nos encontramos nosotros, aumenta el riesgo de sufrir cáncer de piel y ceguera, tal como advirtió en su día la OMS. Tampoco nuestro sistema inmune se libra de los daños.

Fue en 1985 cuando un grupo de científicos dio la voz de alarma: la capa de ozono que envuelve la Tierra tenía un enorme agujero sobre la Antártida. Entonces, la ONU promovió el llamado Protocolo de Montreal para protegerla, un acuerdo que firmaron los gobiernos de todo el mundo el 16 de septiembre de 1987. Desde entonces, ese día sirve para recordarnos por qué debemos cuidar nuestro escudo natural antirradiación.

Los enemigos de la capa de ozono

El Protocolo de Montreal sirvió para prohibir los clorofluorocarbonos (CFC). Se trata de compuestos cuyo uso se puso de moda sobre todo en los años 80. Entonces, estaban presentes en los gases refrigerantes que usaban los frigoríficos y los aires acondicionados. También en todo tipo de aerosoles. Según descubrieron los científicos, los CFC dañaban la capa de ozono a pasos agigantados.

Gracias a la concienciación mundial y a la prohibición establecida en el Protocolo de Montreal, los CFC dejaron de utilizarse a gran escala. Como resultado, el agujero de la Antártida ha comenzado a cerrarse. Después de alcanzar un pico a principios de siglo, poco a poco se ha ido reduciendo.

Por esa razón, se considera que el Protocolo de Montreal es uno de los acuerdos por el medio ambiente más exitosos a nivel mundial. Y la prueba de que, si nos ponemos todos de acuerdo, podemos conseguir resultados para salvar el planeta.

Sin embargo, las amenazas para la capa de ozono continúan. Pese al éxito que suponen tanto la reducción del agujero sobre la Antártida como el aumento de la concentración de ozono en la parte superior de la estratosfera, se ha detectado un adelgazamiento en las capas medias y bajas. Incluso se ha observado un aumento de la presencia de ozono en la atmósfera por la acción humana. Se trata de un hallazgo preocupante, ya que este gas, tan beneficioso para la vida cuando se encuentra a cierta distancia, resulta contaminante y dañino a nivel de suelo.

Consejos para mantener el equilibrio del ozono

El esfuerzo por preservar la capa de ozono debe continuar y, en esta lucha, debemos participar todos. Sin embargo, la problemática con este gas no se limita a la parte que se concentra en la estratosfera. También se debe mantener a raya el que genera la acción humana, que se queda atrapado en la atmósfera y ya forma parte del problema de contaminación que sufrimos. No solo eso: también contribuye al efecto invernadero.

El ozono es un contaminante secundario formado a partir de otros, como los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV) que emiten el tráfico, las calefacciones y la industria. Por eso, conviene reducir su generación para que no terminen transformados en ozono.

Todos podemos ayudar a evitar la producción de NOx y COV. Simplemente es cuestión de tomar conciencia de nuestros actos cotidianos y sustituirlos por otros más ecológicos. Estos cuatro consejos nos ayudarán a hacerlo:

– Dejar el coche en casa: cubrir los trayectos más habituales a pie, en bicicleta o en transporte público ayuda a reducir las emisiones de NOx, precursoras del ozono atmosférico. De hecho, el transporte es la principal fuente de emisiones de NOx en España.

– Comprobar el origen de los alimentos: consumir productos de proximidad ayuda a reducir la huella de carbono de nuestra cesta de la compra, así como las emisiones de NOx necesarias para traerlos a nuestro hogar. La razón es que no requieren el mismo esfuerzo en transporte para llegar desde su punto de origen que los que lo hacen desde la otra punta del planeta.

– Moderar el uso de la calefacción: como este apartado habitualmente genera precursores del ozono, lo mejor es usarlo de manera racional. No es necesario andar por casa en manga corta en invierno: con ajustar el sistema a unos 21 grados y utilizar inteligentemente persianas y cortinas será suficiente.

– Apostar por energías limpias: algunas fuentes de energía como el carbón también producen precursores del ozono. Por eso conviene apostar por otro tipo de fuentes más limpias, como pueden ser las de origen renovable.

Cuidar el planeta no es solo cuestión de un día ni de una sola causa. Son muchos los frentes que tenemos abiertos para preservar el medio ambiente, por eso CaixaBank ha puesto en marcha la campaña “365 razones”, dentro de su estrategia medioambiental, que apuesta por acelerar la transición a una economía baja en carbono que promueva el desarrollo sostenible y sea socialmente inclusiva mediante la reducción del impacto directo de sus operaciones y la financiación e inversión en proyectos sostenibles. En la campaña, los propios empleados de la entidad ofrecen su punto de vista sobre los desafíos que planteamos los humanos al planeta y que generan inquietud de cara al futuro. Todas ellas son razones por las que nunca debemos bajar la guardia ante las amenazas que sufre el lugar en el que vivimos y donde también vivirán nuestros hijos. Un reto diario en el que todos debemos involucrarnos.