seguridad

12 Agosto, 2019

Cómo aumentar tu seguridad al usar redes wifi públicas

Aunque son muy fáciles de utilizar, las redes públicas pueden ser un punto de vulnerabilidad que deje expuestos nuestros datos privados Son como oasis en el desierto. Las redes wifi públicas nos ofrecen conexión en momentos en los que queremos acceder a internet y no podemos. Por ejemplo, cuando se nos han acabado los datos en nuestro teléfono móvil. También cuando viajamos fuera de la Unión Europea y no queremos sufrir las consecuencias del roaming. Si queremos descargarnos algún archivo pesado o trabajar fuera de casa, respiramos aliviados al comprobar que hay una wifi gratuita disponible. Viajar a bordo de un tren por lugares sin cobertura y poder conectarse también es motivo de celebración para muchos. Tener disponible una conexión a internet de manera gratuita siempre es una alegría. Sin embargo, no todo son ventajas con las redes wifi públicas o aquellas que detecta nuestro dispositivo y no requieren una contraseña para entrar. Precisamente porque son accesibles para todo el mundo, son también un imán para terceras personas interesadas en acceder a los dispositivos que se conectan a estos puntos.La mayoría de las redes wifi públicas no requiere una autenticación para su utilización. Por este motivo, un hacker que utilice la misma red que nosotros para conectarse podría acceder a la información no cifrada que compartamos o incluso a la que esté almacenada en nuestro equipo. En otras palabras, podría observar y comprender sin cortapisas lo que hacemos desde nuestro dispositivo. El tipo de información que se podría ver comprometida abarca correos electrónicos importantes, información financiera e incluso las credenciales que se utilizan para acceder a la red de una empresa. Esto permite a quien la intercepta suplantar posteriormente la identidad del propietario para entrar en distintos sistemas. En cualquier caso, el peligro de acceder a una red wifi no segura no solo tiene que ver con un posible robo de datos. También expone el dispositivo que conectemos a recibir malware. Por ejemplo, Kaspersky explica que algunos crackers consiguen piratear el punto de conexión para que aparezca en la pantalla una ventana de actualización de un conocido programa cuando el usuario se está conectando. Al hacer clic en la ventana, el malware comienza a funcionar.¿Significa esto que debemos decir adiós a las redes wifi gratuitas? En absoluto. Por fortuna, existen algunas medidas que se pueden adoptar para aumentar la seguridad al emplearlas y reducir las posibilidades de exponer datos o dispositivos a las malas intenciones de terceros. Estas precauciones también se deben tomar si tratamos de conectarnos a una red pública que requiera una contraseña para acceder a ella. Aunque tiene un grado más elevado de seguridad que otra que no la exija, no deja de ser un entorno de riesgo en el que se conectan muchos usuarios. Una de las maneras más seguras de utilizar una red wifi pública es hacerlo mediante una red privada virtual o VPN. Básicamente, consiste en crear una red local para conectar un dispositivo a un sistema que no está físicamente presente, como puede ser el caso de un trabajador que se quiera conectar a la red de su empresa en remoto. Las redes VPN incluso permiten ocultar el lugar desde el que nos estamos conectando. Normalmente, los dispositivos se enlazan a un proveedor de internet y, desde ahí, a un sitio web. Al utilizar una de estas redes, la conexión desde el proveedor de internet se dirigirá directamente al servidor VPN y, desde allí, partirá a su destino a través de una conexión que normalmente estará cifrada. En la práctica, la dirección IP del dispositivo será la del servidor VPN, por lo que a todos los efectos parecerá que se está conectando desde allí. Y lo más importante: la información que comparta el dispositivo con su red estará encriptada y, por tanto, protegida frente a terceros. En resumen, el uso de una red VPN añade una capa extra de seguridad a nuestra conexión y es la mejor opción que existe si debemos acceder desde una red gratuita a entornos con información sensible, como la red de nuestra empresa o alguna aplicación financiera. En cualquier caso, este método no es infalible y conviene utilizar siempre conexiones lo más seguras posibles para acceder a este tipo de entornos.Además del empleo de una VPN, se pueden adoptar otras medidas muy sencillas para aumentar la seguridad de los dispositivos, especialmente en sus conexiones a redes no seguras. Una de ellas consiste en indicarle al equipo que nos estamos conectando a una red pública, una opción disponible en Windows para poner sobre alerta al sistema de que no estamos utilizando una de nuestra total confianza. También conviene contar con un antivirus actualizado. Muchas de estas aplicaciones no solo protegen los equipos de malware, sino que también detectan y bloquean intentos de ataque por parte de terceros. Asimismo, es muy recomendable actualizar los parches de seguridad que facilitan los fabricantes del software que utilizamos. Existen otras puertas que conviene cerrar para mantener a salvo nuestros datos y dispositivos. Una de ellas es la sincronización en segundo plano de agendas, calendario, descargas de correo electrónico y realización de copias de seguridad. Al menos mientras estemos conectados a una red wifi no segura, lo mejor es detenerla para evitar que otros interfieran. Desactivar el sistema wifi de los dispositivos cuando se encuentren lejos de sus redes habituales es otra precaución recomendable. Se debe tomar en conjunto con otra: limpiar la lista de puntos de acceso memorizados y dejar solo los realmente confiables. La razón es sencilla. Tal y como explica la Oficina de Seguridad del Internauta, un atacante puede suplantar una red wifi de la lista de favoritos y conseguir que el dispositivo se conecte automáticamente. Así, se situaría entre el punto de conexión y el usuario. Sin saberlo, este comenzaría a enviarle información sin ningún tipo de restricciones. El resto queda a merced de la imaginación del hacker y sus intenciones. El sentido común suele ser el mejor consejero a la hora de aumentar nuestra seguridad en un mundo que cada vez está más conectado. Disponer de la información adecuada nos ayudará, además, a multiplicarla.

INNOVACIÓN
12 Abril, 2019

Cómo utilizar WhatsApp de manera segura

Es la herramienta de comunicación personal más importante de todo el mundoLa usan padres, hijos, nietos y hasta abuelos. Grupos de amigos, de padres del colegio y de compañeros de clase. Parejas, equipos de trabajo y personas con una afición en común. WhatsApp forma parte de la vida cotidiana de muchas personas. Tantas, que la última cifra conocida de usuarios de esta aplicación supera los 1.500 millones en todo el mundo. En WhatsApp compartimos de todo: información de trabajo, memes, vídeos divertidos, fotografías de nuestros hijos, selfis, avisos e incluso noticias falsas sin que nos demos cuenta. Semejante intercambio de información requiere que tomemos consciencia sobre la manera en que utilizamos esta herramienta. Aunque se trata de una aplicación segura, que emplea un sistema de cifrado de los mensajes de extremo a extremo, lo cierto es que siempre está en el punto de mira de algunas personas malintencionadas. Distribuidores de programas maliciosos (malware) y creadores de informaciones falsas ven WhatsApp como un medio ideal para extenderlos entre un público masivo. Por eso no está de más saber cómo podemos incrementar nuestra seguridad al utilizar esta aplicación, que ya es parte esencial de nuestras relaciones sociales.El sistema de cifrado de mensajes de extremo a extremo que utiliza WhatsApp supone que nadie más que el emisor y el receptor del mensaje pueda leer la información que se envían. Ni siquiera WhatsApp. Esta es una función que aparece habilitada por defecto; sin embargo, conviene verificarla cuando se va a compartir información sensible, como por ejemplo datos bancarios o financieros. Hacerlo es muy sencillo. Tan solo es necesario tocar sobre el nombre del contacto en una ventana de chat y acudir a la opción Cifrado. Aparecerá entonces un patrón de 60 dígitos y un código QR que son únicos para cada chat. El contacto solo tiene que escanear este último para confirmar que el cifrado está activado. Si no está físicamente presente, se le puede enviar por SMS o correo electrónico el código de 60 dígitos para que lo compare con el que aparece en su teléfono. Si coinciden, el chat es seguro. En este sentido, conviene también activar las notificaciones de seguridad de WhatsApp, porque nos avisarán si un nuevo dispositivo accede a un chat existente. En estos casos siempre se genera un nuevo código de seguridad. Así se podrá verificar el cifrado en estas circunstancias.Otra buena práctica a la hora de evitar que un tercero acceda a nuestra cuenta de WhatsApp sin permiso consiste en activar la verificación en dos pasos. Esta opción permite crear un código de seis dígitos para asegurarnos de que cualquier intento de verificación de nuestro número de teléfono en Whatsapp debe requerir un PIN que habremos creado nosotros mismos. Es decir, si alguien nos roba el teléfono, deberá introducir una contraseña más si quiere acceder a nuestros chats. WhatsApp se la pedirá cada siete días para confirmar que es el usuario original el que utiliza la aplicación. Esta no es una herramienta de protección infalible, pero limita en el tiempo el daño que pueda causar un tercero que haya robado el teléfono y que quiera extraer información de las conversaciones de WhatsApp.Existe un buen número de información que podemos compartir por WhatsApp con cualquier usuario sin darnos cuenta. Limitarla es una buena manera de aumentar nuestra privacidad y seguridad. En este sentido, dentro de la opción Privacidad del menú se puede gestionar quién puede ver nuestro estado, nuestra imagen de perfil o la información de la cuenta. También se puede desactivar la opción de mostrar la ubicación en tiempo real, una información que no conviene compartir sin control.Realizar copias de seguridad de los chats de WhatsApp es una buena práctica si queremos conservar cierta información. Hacerlo a través de la nube es muy cómodo, pero resta privacidad. La razón es que la información que se almacena en Google Drive o iCloud no está cifrada y podría ser leída por otras personas o entidades. La alternativa son las copias de seguridad locales en los teléfonos que lo permitan y verificar que no están activas las que se guardan en la nube. En un iPhone, que siempre almacenará esas copias en iCloud, hay que deshabilitar la copia de seguridad automática, mientras que en Android se debe indicar que nunca se guarde en Google Drive.El inmenso intercambio de información que se da en la actualidad requiere que todos seamos responsables de los contenidos que compartimos. WhatsApp es una herramienta que puede llegar a viralizar contenido malicioso, como un virus o información falsa, simplemente porque no hemos tenido cuidado al abrir o compartir un mensaje. Si recibimos algún mensaje sospechoso, lo mejor es no interactuar con él ni compartirlo. En concreto, WhatsApp recomienda estar alerta al recibir mensajes con faltas de ortografía o errores gramaticales, los que nos pidan que abramos un enlace, los que nos soliciten información personal o financiera, los que inciten a su reenvío o los que indiquen que tendremos que pagar por el uso de WhatsApp. También conviene tener cuidado con imágenes y vídeos. A través de esta aplicación se pueden recibir ataques de phishing, desinformación, estafas e incluso secuestros de la propia cuenta que llegan de conocidos a quienes han suplantado previamente. Desgraciadamente, el acoso y la extorsión también son habituales, por lo que conviene utilizar esta aplicación con sentido común. También educar a niños y adolescentes sobre un uso saludable de las tecnología es fundamental. Para conseguirlo, son los adultos quienes deben aprender primero cómo emplearlas de manera segura.

INNOVACIÓN