SOSTENIBILIDAD

Turismo responsable: cuidar el destino para cuidar el país

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Turismo responsable: cuidar el destino para cuidar el país
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CaixaBank

27 Septiembre, 2020


¿Cuántas veces habremos oído —y ejercitado— la palabra «responsabilidad» en los últimos meses? La hemos llevado a todos los ámbitos: con nuestros familiares y vecinos, con nuestro propio trabajo, cada vez que íbamos a hacer la compra o incluso al viajar. Las circunstancias excepcionales que nos ha impuesto la pandemia de la COVID-19 así lo han exigido.

Más allá de medidas como el uso de la mascarilla, extremar la higiene o la distancia de seguridad, nos hemos concienciado de la enorme responsabilidad que hay detrás de todas nuestras acciones. En un momento delicado para la salud y la economía del país, cada gesto cuenta. Por eso, no hemos dudado en practicar este verano un turismo responsable, viajando de manera consciente.

En el Día Mundial del Turismo, merece la pena revisar precisamente ese concepto. El turismo responsable es el que, en plena pandemia, nos permite conocer lugares increíbles cerca de casa y, al mismo tiempo, impulsar las economías locales. Todo un bálsamo en tiempos difíciles para un sector, el turismo, que se ha convertido en el principal motor económico del país.

Qué es el turismo responsable

Hay muchas maneras de viajar y conocer lugares. Suelen ser todas muy satisfactorias, pero hay una que aporta una dosis extra de valor tanto al turista como a la localidad que lo acoge. Esto es así porque practicar un turismo responsable supone un compromiso del viajero con el entorno: conseguir que su impacto durante el viaje sea exclusivamente positivo.

Se trata de un concepto emparentado con el del turismo sostenible, que es el que busca conjugar las necesidades del visitante con la conservación de los recursos. Consiste en evitar las amenazas que conllevan problemas como la masificación sobre ecosistemas, patrimonio, comunidades y economías locales. Por poner un ejemplo, se trata de hacer compatibles el sol y la playa con conceptos como la preservación de la biodiversidad o la oferta de puestos de trabajo sostenibles en las zonas de costa.

En este objetivo, el turista tiene mucho que decir porque es él quien practica un turismo responsable. Esto es así porque si no nos responsabilizamos de nuestro impacto al viajar, el turismo, simplemente, no podrá convertirse nunca en una actividad sostenible.

Cómo practicar el turismo responsable

Practicar el turismo de manera responsable es una actitud que cobra todavía mayor importancia en la actualidad. Ahora es más importante que nunca no relajar las medidas de seguridad e higiene ni tan siquiera cuando estamos de vacaciones. Es la única manera de proteger tanto a quien viaja como a quien habita el lugar que se visita.

Junto con estas medidas, existen muchas otras que nos ayudarán a disfrutar de nuestros viajes de manera consciente. Desde la propia planificación del viaje: elegir lugares poco habituales en las rutas turísticas y familiarizarse de antemano con su cultura o buscar itinerarios alternativos en localizaciones más frecuentadas son dos maneras de apostar por el turismo responsable.

Precisamente en un momento en el que la economía en general se resiente y, en particular, el sector del turismo, es una buena idea optar por destinos cercanos. De esta manera, nuestro propio consumo ayudará a reactivar las economías locales. Buscar rutas por la España vaciada es una excelente alternativa para conocer lugares cercanos y dinamizar su economía.

Elegir alojamientos que apuesten por la sostenibilidad también es un ejercicio de responsabilidad. En este sentido, conviene enterarse de la política de recursos humanos que siguen los lugares donde pernoctaremos, así como todo lo relacionado con la utilización de recursos y otras cuestiones medioambientales. Apostar por establecimientos que fomenten el empleo local, ejerzan políticas sostenibles y ecológicas, e incluso cuenten con alguna certificación sostenible aportará más valor a nuestro viaje.

Vigilar la huella de carbono asociada a nuestro viaje es también uno de los puntos fundamentales a la hora de practicar un turismo responsable. En esto también tiene mucho que ver la planificación: elegir destinos que favorezcan los desplazamientos a pie o en bicicleta y realizar rutas turísticas de cero emisiones reducirá el impacto de nuestra visita.

Junto al sector cuando más lo necesita

La crisis del coronavirus ha afectado notablemente al sector turístico en todo el mundo. En España, el número de visitantes extranjeros se ha reducido drásticamente este verano, mientras que muchos turistas nacionales han decidido no viajar por miedo al virus. Como consecuencia, muchos establecimientos del sector luchan para salir adelante con muchas dificultades.

En este punto, las entidades bancarias también ejercitan su responsabilidad, mediante el apoyo financiero a las empresas del sector turístico cuando más lo necesitan. En el caso de CaixaBank, durante el primer cuatrimestre del año concedió 1.100 millones de euros en créditos al sector hotelero a través de CaixaBank Hotels&Tourism, su línea de negocio para el mercado turístico. Se trata del 48 % más que el mismo período del año anterior.

Esta financiación se ha concretado en más de 2.400 operaciones por todo el territorio nacional. En un momento en el que la gran mayoría de los establecimientos mantuvo sus puertas cerradas debido al confinamiento, se ejecutaron concesiones de líneas de liquidez, así como moratorias o carencias en créditos hipotecarios, con el fin de preservar al máximo su liquidez.

Apostar por un turismo responsable es hacerlo por la economía del país y la sostenibilidad de esta actividad, clave en la subsistencia de miles de familias en España. Son buenas razones para replantearse el próximo viaje y pensar desde el minuto cero cómo viajar de manera más consciente.